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miércoles, 5 de agosto de 2015

El Califato de Iraq y la Gran Siria transforma a Mosul en un paraíso pero hay ciertas restricciones a la libertad de desplazamiento. por Nour Malas encontrado en el WSJ

El Califato de Iraq y la Gran Siria transforma a Mosul en un paraíso pero hay ciertas restricciones a la libertad de desplazamiento.

La transformación de Mosul tras un año en manos de Estado Islámico


http://lat.wsj.com/articles/SB11120473556046283797404581150422021930408?tesla=y

Por NOUR MALAS

Jueves, 6 de Agosto de 2015 0:03 EDT




Combatientes de Estado Islámico en Mosul. AP

BAGDAD— En el bastión del Estado Islámico en la ciudad de Mosul, el grupo extremista trabaja día y noche para reparar caminos, embellecer jardines y remodelar hoteles. La segunda mayor ciudad de Irak nunca lució tan bien, gracias a las leyes estrictas que hacen cumplir los militantes sunitas.

Pero detrás de esa apariencia, el grupo impone castigos mortales a quienes no cumplen con una larga lista de prohibiciones establecidas desde que tomó control de Mosul hace poco más de un año, el 10 de junio de 2014, según entrevistas con más de una decena de residentes y ex residentes de la ciudad, refugiados y funcionarios iraquíes.


Desaparecieron los puestos ilegales que abarrotaban las aceras y la maraña de cables eléctricos que solía conectar los techos.

Lámparas nuevas iluminan las calles, que están inusualmente limpias de colillas de cigarrillos.


“En 30 años no había visto a Mosul tan limpia, a sus calles y mercados tan ordenados”, dijo Omar, un residente. En las últimas semanas, agregó, el Estado Islámico ha puesto de manifiesto una atención especial por las obras públicas, que junto con otras iniciativas describió como parte de los esfuerzos del grupo por obtener apoyo popular.

Mosul y su población también cambiaron de otros modos. . Atrás han quedado santuarios emblemáticos y mezquitas que se alzaban en el centro de la ciudad. Muchos fueron dinamitados por los combatientes radicales, que consideran que venerar santuarios es algo impío.


Iglesias antiquísimas albergan ventas de garaje, donde miembros del Estado islámico venden su botín de guerra o exhiben mercancías a selectas audiencias. La población cristiana nativa, una minoría en la ciudad de mayoría sunita alguna vez salpicada de otros grupos religiosos y étnicos, fue expulsada el año pasado bajo amenaza de muerte. Cuando las mujeres salen a la calle están cubiertas de pies a cabeza, incluyendo sus rostros. Los hombres fueron obligados a dejarse crecer la barba.


El Estado Islámico no tiene oposición aquí porque la vapuleada minoría sunita de Irak tiene demasiado miedo a una campaña militar que podría traer destrucción masiva y un futuro incierto bajo un gobierno encabezado por chiitas y sus aliados, las fuerzas que reconquistarían la ciudad, dijeron residentes actuales y pasados.


Así transcurre la vida de más de un millón de personas en la ciudad más poblada que el Estado Islámico controla en territorio de Irak y Siria.

Durante el último año, el grupo profundizó su control sobre Mosul y construyó su aparato administrativo y de seguridad. Al desactivar torres de telefonía celular e Internet, aisló a la ciudad del resto de Irak y del mundo.


 


AP


Un año después de la caída de Mosul, el control de la ciudad se destaca como la mayor victoria estratégica y simbólica del Estado Islámico.

La campaña para recuperar Mosul es un importante eslabón de la estrategia de la coalición encabezada por Estados Unidos contra este grupo, pero los planes de una contraofensiva se han retrasado. Los militantes parecen estar capitalizando este retraso para persuadir a la población de que están mejor bajo su control que bajo la autoridad iraquí.

Desde agosto pasado, cuando comenzó una campaña aérea encabezada por EE.UU., los bombardeos han azotado los alrededores de esta ciudad del norte de Irak. Este año, fuerzas kurdas respaldadas por esos ataques aéreos cortaron una vía clave de suministro desde Siria, y ahora rodean a la ciudad por el este, el oeste y el norte.


Los planes de una contraofensiva han sido pospuestos porque Irak y EE.UU. han cambiado su prioridad al desalojo del Estado Islámico de la provincia de Anbar y su capital Ramadi, que está más cerca de la capital, Bagdad.

En comparación con otras ciudades donde las fuerzas iraquíes y de la coalición han expulsado a Estado Islámico, la población de Mosul no se ha desplazado. Funcionarios estadounidenses afirman que alrededor de un millón de habitantes permanecen en la ciudad. Funcionarios iraquíes sostienen que la población está más cerca de 1,5 millones, incluyendo los desplazados de Tikrit y Beiji.

“Todos los prisioneros en esta ciudad oprimida quieren salvarse del Estado Islámico y regresar a la vida normal”, dijo Omar. “Pero todos están de acuerdo en que si la liberación se produce como en Tikrit y Anbar, con destrucción, bombas, disparos al azar y saqueos, no queremos ese tipo de liberación”.


Otra residente ratificó ese sentimiento y señaló que los informes de saqueos y abusos de parte de las milicias chiitas en Tikrit agobian la mente de los habitantes de la ciudad, aún cuando muchos de esos informes fueron exagerados.

Esta persona dijo que incluso los soldados iraquíes podrían no ser bienvenidos. “La mejor forma de deshacerse del Estado Islámico es negociar con ellos para que se vayan a Siria”, aseguró. Esta propuesta aparentemente irrealista refleja una desesperación por encontrar una solución local en medio de las profundas sospechas y temores al ejército iraquí y sus milicias chiitas aliadas.

En los primeros meses del régimen del Estado Islámico, algunos residentes de Mosul indicaron que pensaban que podían vivir bajo su dominio, según habitantes actuales y ex habitantes de la ciudad.

“El Estado Islámico logró en poco tiempo crear una organización de seguridad tan sólida, si no más, en cuanto a orden y dureza, como la del régimen de Saddam Hussein”, dijo Omar. “De esta manera gobierna y dirige bien la vida [de la gente]”.

Los alimentos básicos se volvieron más abundantes y baratos debido a que el Estado Islámico llenó el mercado con productos cultivados en las áreas bajo su control en Siria, aunque el costo del combustible —monopolizado por el grupo— se disparó.

Muchas tiendas cerraron y el comercio local se paralizó. Conforme el Estado Islámico llenó con sus miembros los rangos de una nueva fuerza de seguridad y policía y casi casi todos los demás empleos públicos, miles de personas quedaron desempleadas. Las cortes islámicas y el sistema de castigos se volvieron cada vez más severos.

Médicos, jueces y profesores que desafiaron o cuestionaron las leyes de Estado Islámico han sido ejecutados, a veces apedreados públicamente o crucificados. Las prisiones están llenas de gente que espera sentencia de la corte islámica.





Una mezquita destruida en Mosul. Associated Press


“Casi nadie sale vivo”, dijo uno de los residentes.

Luego empezaron los ataques a las minorías.

“Hay muchas cosas que no nos parecen nada islámicas, como la forma en que fueron tratados los cristianos”, dijo una médica de Mosul que es muy religiosa y usa el velo.

“Mosul no acepta lo que les pasó a los cristianos”, agregó la mujer, que vive en la ciudad norteña de Kirkuk. El ataque del grupo contra las minorías “fue un gran error que les costó nuestro apoyo”, aseguró.

En los mercados, la lista de artículos e importaciones prohibidas comenzó a crecer.

En cuestión de meses, las restricciones que eran una simple molestia se convirtieron en sellos distintivos del dominio excesivo y extremo del Estado Islámico.

Una mujer de 52 años desplazada de Mosul, que ahora vive en las afueras de Bagdad, recordó recibir una llamada de su hija a fines del año pasado. La hija, perpleja, se quejaba que el pollo congelado estaba prohibido debido a posibles aditivos que están prohibidos por la ley islámica.

“La prohibición del cigarrillo fue absolutamente el mayor problema”, dijo un residente actual. La prohibición ha desatado un costoso mercado negro de tabaco.

En noviembre, el Estado Islámico instituyó una ley que prohibió los viajes fuera de la ciudad excepto por emergencias médicas o para cobrar la jubilación en Bagdad. En ambos casos, el pedido debe ser aprobado por una corte especial y requiere de un depósito de seguridad —que incluye entregar un auto— para asegurar el regreso de la persona. El mes pasado, los combatientes cavaron una profunda trinchera alrededor de la ciudad, incrementando el sentimiento de muchos de los residentes de Mosul de que están atrapados.

Nota del autor del blog: la trinchera también sirve para detener una invasión.


Ali A. Nabhan y Ghassan Adnan contribuyeron a este artículo.

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