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jueves, 13 de agosto de 2015

Bancos de inversión y consultoras de todo el mundo dicen que China debe devaluar como mínimo un 10 % o un 14 % (ese 4,6 % es insuficiente). Por XAVIER FONTDEGLÒRIA / IGNACIO FARIZA encontrado en el diario Español El País.

Bancos de inversión y consultoras de todo el mundo dicen que China debe devaluar como mínimo un 10 % o un 14 % (ese 4,6 % es insuficiente)


China da por acabado el ajuste del yuan tras una tercera devaluación

http://economia.elpais.com/economia/2015/08/13/actualidad/1439448111_974947.html


El Banco Central ajusta otro 1,1% a la baja el valor de la divisa frente al dólar
XAVIER FONTDEGLÒRIA / IGNACIO FARIZA Pekín / Madrid

13 AGO 2015 - 20:32 CEST



Inversores en una casa de bolsa en Shanghai


Inversores en una casa de bolsa en Shanghai. / JOHANNES EISELE (AFP)


Tercera devaluación en 72 horas y un mensaje de calma que sigue dejando dudas en los mercados, en los grandes bancos de inversión y en las principales casas de análisis.

El banco central chino ha anunciado este jueves una rebaja adicional del 1,1% en el valor oficial de su moneda, el yuan, respecto al dólar y dio el ajuste por concluido en un intento de transmitir calma tras la convulsión financiera de los últimos días. La devaluación de la divisa china frente al dólar es ya del 4,6%.


Tras el desplome del martes, este jueves los principales mercados europeos iniciaron la sesión con fuertes subidas que se moderaron a medida que avanzaba la jornada. Al cierre, el CAC francés repuntó un 1,25%, el DAX alemán ganó un 0,82% y el Ibex español subió un 0,62%.

El Banco Popular de China, cuya decisión de devaluar su moneda ha sacudido a los mercados de todo el mundo esta semana, ha redoblado este jueves sus esfuerzos por transmitir credibilidad y disipar los rumores sobre mayores caídas del yuan.
“Su valor vuelve gradualmente a los niveles del mercado”, ha asegurado el gobernador adjunto del banco central de la segunda economía mundial, Zhang Xiaohui, en declaraciones a la agencia oficial Xinhua. Según sus cálculos, antes de la reforma del método para determinar el tipo de cambio de referencia entre el yuan y el dólar, había una diferencia del 3% entre su valor y las expectativas del mercado. Con el convencimiento de que se ha alcanzado el punto de equilibrio deseado, Zhang ha descartado una depreciación adicional y persistente y prometió que el yuan se mantendrá “fuerte” a largo plazo.
Otro alto cargo de la institución, Yi Gang, ha tachado de “infundados” los rumores sobre la existencia una campaña orquestada desde ciertos sectores del Gobierno para lograr que la devaluación llegue hasta este punto.


Aunque algunos analistas, como el economista jefe de Andbank, Álex Fusté, validan la visión de los altos cargos del banco central chino y confían en la fortaleza del yuan a largo plazo, son mayoría los que dudan de que las caídas hayan terminado y apuestan por nuevas bajadas.

Alicia García Herrero, economista jefe de la región Asia-Pacífico de Natixis, ve “motivos económicos” para pensar que la devaluación puede ser mucho más profunda.
“Creemos que igual se frena en el 10% o 14%”, explica por correo electrónico. El jefe de estrategia de divisas de Saxo Bank, John J. Hardy, también ve posible que el ajuste llegue a medio plazo hasta el 10%, una cifra en la que coinciden bancos de inversión y consultoras de todo el mundo.
Por debajo de esa cifra, su efecto dinamizador sobre la economía china sería insuficiente.



Incluso tras esta devaluación, la mayor en más de dos décadas —del 4,6% y dividida en tres etapas—, en el último año y medio el yuan se ha revalorizado casi un 20% respecto al euro —la divisa de su mayor socio comercial— y el peso mexicano;
 un 15% respecto al yen japonés y un
10% respecto al won surcoreano.

La contradicción entre las palabras y los hechos del banco central chino refuerzan la tesis de estos expertos. Hace no tanto, el instituto emisor negaba tajantemente la posibilidad de devaluar su moneda para plantar cara a las cada vez más evidentes señales de agotamiento de su economía. Hasta el martes. Ese día, el organismo sorprendió con un nuevo sistema para determinar el tipo de cambio del yuan que vino acompañado de una devaluación de la divisa del 1,86%, la mayor en dos décadas.


Al día siguiente volvió sobre sus pasos e incendió las Bolsas asiáticas y europeas con un recorte adicional del 1,6%. Las alarmas se dispararon: el Banco Popular de China parecía refrendar así la debilidad de su economía, daba argumentos a los que temen que el crecimiento real diste mucho del 7% oficial y alentaba una guerra de divisas en la región. Este miércoles la devaluación continuó —un 1,1% adicional—, pero las Bolsas respondieron con tímidas ganancias.

Pekín justifica sus movimientos de los últimos días con un argumento irrefutable desde la perspectiva occidental y que le ha merecido el aplauso unánime de la Comisión Europea y del FMI: quiere dejar que el mercado fije libremente el cambio del yuan. Sin embargo, son muchos los que ven detrás de este giro un intento de relanzar su competitividad exterior, severamente dañada por la fortaleza de la moneda china.

Lucha contra la volatilidad
Los analistas locales ven probables ambas tesis. “Desde la última gran reforma de los tipos de cambio han pasado casi diez años y la comunidad internacional pide constantemente más decisión en este ámbito. Además, el yuan se ha apreciado de forma significativa y, en un momento en que la economía china está en apuros, se ha apostado por devaluar la moneda”, asegura Hu Xingdou, catedrático de Economía del Instituto de Tecnología de Pekín.

Con esta jugada, las autoridades habrían matado dos pájaros de un tiro: por un lado muestran su disposición a una mayor liberalización de su moneda —clave para que el yuan sea incluido en la cesta de divisas del FMI y juegue de una vez por todas en la liga de las grandes divisas, en la que ya están el dólar, el euro, el yen y la libra esterlina— y, por otro, los productos chinos recuperan competitividad en el exterior.


Pero para que este plan llegue a buen puerto, las autoridades chinas tendrán que afrontar un mal del que ya han tenido un aperitivo en los últimos días: la volatilidad. “El límite lo pondrá el propio banco central, en función de la volatilidad que quiera aceptar”, apunta Simon Baptist, economista jefe de The Economist Intelligence Unit, en un correo enviado a sus clientes. De momento, las dudas y el desconcierto generalizado ya está servidos.

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