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lunes, 31 de octubre de 2016

¿Está ganando Microsoft a Apple la batalla de la innovación? //JOSÉ MENDIOLA ZURIARRAIN encontrado en el diario El País.

¿Está ganando Microsoft a Apple la batalla de la innovación?

http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2016/10/31/actualidad/1477903793_233927.html



Ambas compañías hacen coincidir sus respectivas presentaciones, dirigidas al mismo mercado. Microsoft arriesga, frente a los productos continuistas de la empresa de la manzana

JOSÉ MENDIOLA ZURIARRAIN


31 OCT 2016 - 12:26  CET




Los fans prueban el nuevo Microsoft Surface Studio en su presentación. DON EMMERT AFP / EL PAÍS

No puede haber más paralelismos: Microsoft celebró su particular keynote apenas un día antes de que Apple reuniera a sus correligionarios y medios en la suya. No es únicamente la coincidencia en el tiempo, sino también la sorprendente coincidencia en la presentación de sus productos y en los mercados a los que se dirigen.

Apple se mantuvo fiel a su guión y sin desbarrar en exceso; no fue pobre lo que presentó, pero a la firma se le nota demasiado lo calculado y milimétrico de sus movimientos.

 Microsoft, por su parte, desplegó todo un festival de luces de colores y se llevó el grueso de las alabanzas de los críticos, aunque en esta partida y jugando contra Apple, nunca hay una mano ganadora.


Antes era el irreverente Steve Jobs quien se mofaba del inmovilismo y sobriedad de Microsoft, pero ahora los segundos se han tomado su revancha



Antes era el irreverente Steve Jobs quien se mofaba del inmovilismo y sobriedad de Microsoft, pero ahora los segundos se han tomado su revancha y de qué manera. El mercado al que ambos se dirigían en estas presentaciones miméticas era el mismo: el segmento de los ordenadores "profesionales", pero permítannos el entrecomillado puesto que, en realidad, ambas marcas están borrando las delgadas líneas que delimitan sus productos.

En este sentido, ambos sencillamente optan por arrastrar a los compradores de portátiles dedicados al ocio hacia modelos más capaces, y por otro lado, seducir al comprador de portátiles pro con prestaciones centradas en el entretenimiento. Bien pensado, la gran mayoría de los usuarios emplean sus ordenadores para ambos cometidos.

Microsoft, a lo bestia

La firma fundada por Bill Gates ha dejado atrás su formalismo para convertirse en el nuevo enfant terrible de la innovación. Microsoft comenzó sorprendiendo a todos presentando el Surface Studio, un extraño híbrido entre sobremesa y tableta, que puede ser gestionado desde el ratón y teclado o bien directamente desde la pantalla con los dedos.
Studio ha supuesto un soplo de aire fresco en un segmento, el de los ordenadores, que se había resignado a mirar de soslayo cómo los dispositivos móviles le ganaban el terreno. Y para que quedara claro que venían cargados de ideas, el gigante de Redmond volvió a sorprender anunciando el Surface Dial, un periférico para gestionar de una manera alternativa al Studio.

Studio ha supuesto un soplo de aire fresco en un segmento, el de los ordenadores, que se había resignado a mirar de soslayo cómo los dispositivos móviles le ganaban el terreno



Mientras Apple se aferra a los portátiles, Microsoft sigue avanzando por la senda de los convertibles y el Surface Book i7 es una buena prueba de ello: se trata de una evolución del modelo anterior que llega con un incremento del 30% en la duración de la batería (hasta 16 horas de uso) y el poderoso procesador Core i7 de Intel. Apple juega con la continuidad y Microsoft arriesga logrando que algunos medios califiquen sus productos de sexys, frente a los más o menos continuista de los de la manzana.

Apple sigue ordeñando la vaca de los MacBook

Si Microsoft lo dio todo innovando en formatos y accesorios sorprendentes, Apple jugó una baza aparentemente más conservadora... pero no tanto. Su gran protagonista de la jornada fue una pequeña barra situada en la parte superior del teclado y de la que, como es habitual, ya teníamos alguna noción gracias a filtraciones y registros de patentes. La Touch Bar, como el fabricante ha bautizado a esta nueva incorporación, es una franja multitáctil ubicada donde antes se encontraban las teclas de función. Inocente, inofensiva y de apariencia infantil, a buen seguro que esta incorporación va a dar mucho juego y posiblemente acabe arrastrando también a Microsoft.

La Touch Bar, como el fabricante ha bautizado a esta nueva incorporación, es una franja multitáctil ubicada donde antes se encontraban las teclas de función

¿Para qué sirve y por qué puede revolucionar el segmento la Touch Bar?

La idea principal consiste en considerar la primera línea del teclado como una extensión de la pantalla: Apple sigue considerando los MacBook como portátiles puros y duros y considera que quien quiera gestionar el equipo tocando la pantalla puede comprar un iPad Pro. Sin embargo, los de la manzana han querido incorporar parte de las ventajas del iPad a la gama alta de sus portátiles y dejar que sean los desarrolladores quienes exploten esta nueva herramienta. Así, si estamos escuchando Spotify la barra mostraría los controles del reproductor, o si estamos dibujando, la barra servirá como control extra para las diferentes herramientas que se empleen.


¿Quién ganará esta guerra? Ni Apple ni Microsoft: el cliente. En muy contadas ocasiones hemos vivido una guerra tan reñida en materia de innovación y con dos contrincantes que, además, parecen necesitarse el uno al otro. Posiblemente Microsoft robe parte de los compradores de productos Apple tentados por lo innovador de sus productos, pero los de Cupertino siguen con argumentos de peso para retener a sus fieles.

Sistema de inteligencia artificial da como ganador a Trump. // encontrado en el Comercio de Perú

Sistema de inteligencia artificial da como ganador a Trump

http://elcomercio.pe/tecnologia/actualidad/sistema-inteligencia-artificial-da-como-ganador-trump-noticia-1943032

Sistema de inteligencia artificial da como ganador a Trump

Lunes 31 de octubre del 2016

MogIA predijo las últimas tres elecciones presidenciales de EE.UU. También predijo las elecciones primarias de este año


Las encuestas actuales ubican a Trump por debajo de Clinton. (Foto: AFP)


MogIA, un sistema de inteligencia artificial, predijo con éxito los resultados de las tres últimas elecciones presidenciales de EE.UU. Y para la que se llevará a cabo el próximo 8 de noviembre, la máquina le da el triunfo al republicano Donald Trump.


Este sistema ha sido desarrollado por Sanjiv Rai, fundador de la empresa Genic.ai.
Hace sus predicciones a través del análisis de millones de datos provenientes de distintas plataformas de la web, como Google, YouTube, Twitter y Facebook.

Fue creada en el 2004, y con el pasar del tiempo ha adquirido más conocimientos. Cabe resaltar que predijo las elecciones primeras demócratas y republicanas de este año.


Según Rai, el que Trump pierda significaría ir en contra de la tendencia de los datos por primera vez en 12 años. Sin embargo, admite que su sistema de inteligencia artificial tiene sus limitaciones, ya que la carga emocional que se presenta en las redes sociales es difícil de analizar. Además, ahora hay más gente en el Internet; es decir, una mayor cantidad de datos por estudiar.



Hasta la fecha, las encuestas ponen a Hillary Clinton, candidata demócrata, por encima de Trump. Para Rai, esto no debe hacer sentir que Clinton ya tiene estas elecciones en el bolsillo.

Desde que Macri asumió la presidencia de Argentina elevo la deuda externa en otros US$ 40,000,000,000 ahora debe US$ 200,000,000,000 ¿adivinen quien la pagara ? y no se esta gastando en inversión productiva . //Daniel Pardo encontrado en la BBC



 Desde que Macri  asumió la presidencia de Argentina elevo la deuda externa en otros US$ 40,000,000,000 ahora debe US$ 200,000,000,000 ¿adivinen quien la pagara ?  y no se esta gastando en inversión productiva .


Cuánto aumentó la deuda de Argentina desde que Mauricio Macri asumió la presidencia y por qué puede convertirse en su talón de Aquiles


http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37792062

Daniel Pardo
BBC Mundo, Buenos Aires


Mauricio Macri


Macri puede ser víctima de su propio éxito a haber vuelto Argentina a los mercados internacionales.

Algo –o alguien– tenía que aguar la fiesta.

En Argentina, un grupo cada vez más grande y diverso de economistas y políticos muestran preocupación por los niveles inéditos de endeudamiento a los que ha llegado el gobierno de Mauricio Macri, a un mes de cumplir un año en el poder.


Este nerviosismo contrasta con el entusiasmo que se siente en algunos círculos y medios de comunicación, que celebran con frases como "no terminamos como Venezuela" el viraje de las políticas "populistas" del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Con el cambio de forma y algunas medidas concretas –como ajustar tarifas de servicios públicos, negociar con la oposición y buscar más transparencia en las cifras– Macri logró generar la suficiente confianza interna y externa para pagar una deuda de US$9.300 millones con tenedores de bonos.

3 cifras que mejoraron y 3 que empeoraron en Argentina desde que Mauricio Macri llegó al poder

Con eso Argentina volvió a los mercados internacionales después de 15 años. Y sí que lo ha aprovechado.

En estos 11 meses, gobierno, provincias y bancos argentinos han recibido US$40.000 millones en préstamos, con lo que la deuda pública queda en cerca de US$200.000, que representan casi el 30% del Producto Interno Bruto (PIB).



Los números son alarmantes para algunos economistas; no por lo que revelen en sí, porque a niveles latinoamericanos Argentina sigue siendo uno de los países menos endeudados.

Lo que temen, más bien, es que la llamada "lluvia de dólares" pueda echar para atrás todo lo "bueno" que consideran se ha hecho para bajar la inflación, reducir el déficit y recuperar el crecimiento.

 Argentina
ArgentinaImage copyrightAFP
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El mayor reto de Macri es lograr un ajuste profundo de las políticas públicas que permita equilibrar las cuentas sin que esto le torne el país en un mar de protestas.
Los traumas del pasado

El temor tiene el trasfondo en experiencias anteriores, cuando un alto déficit fiscal se financió con emisión de deuda sin la resolución profunda de la manera como Argentina paga sus cuentas.

Pasó, guardadas las proporciones, en 2001, cuando el esquema de financiamiento internacional se cerró de repente en medio de una profunda crisis política y económica que terminó en el famoso "corralito" (la restricción de los depósitos bancarios) y en una explosión social que dejó 39 muertos.


Pasó, también, en 1989, cuando varios planes gubernamentales para contener la inflación usando préstamos para financiar el déficit no funcionaron y se creó un ambiente de incertidumbre que disparó la fuga de capitales y generó hiperinflación, lo que aceleró la salida del poder del entonces presidente Raúl Alfonsín.


Y pasó durante el régimen militar en 1979, cuando el gobierno de facto hizo varias minidevaluaciones sin reducir el gasto y no pudo contener la pérdida de reservas, lo que obligó a hacer una devaluación traumática y llegar, una vez más, a rozar la hiperinflación.


 Argentina

ArgentinaImage copyrightAFP
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Argentina, en su nueva etapa, ha recibido apoyo de varios frentes, entre ellos de Estados Unidos: Barack Obama y el Secretario del Tesoro, Jude Jack Lew (foto), estuvieron en Argentina, en un gesto de aprobación.

Los argentinos saben del riesgo que implica emitir deuda, un mecanismo de financiación que en teoría es necesario y todos los gobiernos del mundo utilizan.


No en vano la deuda es uno de los aspectos que más utiliza la expresidenta Fernández, que representa a una facción importante de la oposición, para criticar a Macri.

"¿Adivinen quien lo va a pagar?", se preguntó en una reciente intervención difundida en las redes sociales redes.

"No va a ser la banca extranjera, no va a ser el gobierno; van a ser los millones de argentinos y argentinas".

Por qué puede ser un problema

Por mucho que sean críticos de Fernández, algunos analistas que cuestionan el endeudamiento del gobierno Macri comparten la preocupación de a exmandataria.
 Argentina


ArgentinaImage copyrightAFP
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Aunque los analistas dicen que el ajuste no se ha hecho, el aumento de las tarifas de servicios públicos fue traumática para muchos argentinos, que viven con una inflación del 40% anual.

Y, en términos generales, lo explican así: los préstamos que el gobierno está recibiendo no se están gastando en planes a largo plazo que puedan generar el dinero para pagar esa deuda, sino en pagos de caja menor, reducción del déficit fiscal y aumento de las reservas internacionales.


La pregunta es qué va a pasar con la deuda y el gasto del gobierno el próximo año.


Los expertos consultados por BBC Mundo explican que las inversiones mixtas y privadas de hasta US$50.000 millones que Macri dice haber consolidado no son del todo directas y son consideradas "inversiones golondrina".


En otras palabras, son capitales que pueden volver a salir del país en cualquier momento de incertidumbre o crisis internacional.


Macri ha mantenido los altos niveles de gasto público del gobierno anterior, en parte debido a la presión que ejercen sindicatos y gremios y en parte, aseguran analistas, porque en 2017 habrá elecciones legislativas.

Argentina tiene uno de los niveles más altos de gasto público de la región, que en un 80% se destina a servicios sociales (salud, educación o vivienda) y económicos (infraestructura, fomento o transferencias).


Si el gobierno sigue gastando más de lo que tiene, coinciden los especialistas, tarde o temprano, de una u otra manera, se va a quedar sin dinero para pagar a los emisores de deuda.

Y, con eso, podría volverse a los escenarios del pasado.

BBC Mundo habló con el Ministerio de Hacienda y Finanzas en busca de un comentario para este artículo, pero no obtuvo respuesta concreta hasta el momento de publicación.

"Por ahora tenemos calma,al menos hasta septiembre-octubre del año próximo", dice Hector J. Rubini, profesor e investigador de la Universidad del Salvador, con sede en Buenos Aires.

 Mauricio Macri

Mauricio MacriImage copyrightAFP/EITAN ABRAMOVICH
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Macri no ha reducido el gasto público y ha negociado con sindicatos y gremios. Muchos temen que eso no es sostenible.


"La preocupación es que se observa un fuerte crecimiento del déficit fiscal y de la deuda pública, pero no de la inversión productiva; y eso, sumado al atraso del tipo de cambio real, puede generar en el futuro serias dudas sobre la capacidad efectiva del Estado de generar suficientes dólares y pesos para pagar los compromisos con los acreedores", le asegura el economista a BBC Mundo.


Juan José Cruces, director del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, en Buenos Aires, añade: "Nuestra sociedad se cree mucho más rica que lo que es y está demasiado lista a desacreditar a cualquier gobierno que le pida un ajuste".


Y hace un llamado: "Tomemos conciencia que el endeudamiento es una solución transitoria a un problema fiscal".
"Yo tengo la esperanza de que el gobierno lo haga luego de las elecciones de 2017", dice en referencia a un ajuste que implicaría reducir significativamente el gasto público, que ha sido históricamente alto.


Y concluye: "El riesgo es que nunca lo hagamos, ahí sí que estamos en problemas".

Un recorte, sin embargo, podría tener efecto en los programas sociales que Macri prometió mantener,algo quizá ás impopular que endeudarse.


En ambos casos, una fiesta tendrá que aguarse.

Cómo entrenar a mi robot... ¿para que sea humano? un articulo de Bloomberg reproducido por el diario Gestión.

Cómo entrenar a mi robot... ¿para que sea humano?


http://gestion.pe/tecnologia/como-entrenar-mi-robot-que-sea-humano-2173540

Lunes, 31 de octubre del 2016
 (Foto: Bloomberg)


Kindred fue fundada sobre el principio de que la mejor manera de fabricar robots tan inteligentes como los humanos es ponerlos en nuestros zapatos y enseñarles a hacer lo mismo que hacemos nosotros.

(Bloomberg).- Uno encarga un robot en línea y lo pone en marcha en casa. Al comienzo, la máquina no hace mucho; simplemente lo sigue a uno y observa su rutina diaria: pasear el perro, hacer lasaña, lavar los platos. Pero al poco tiempo el robot ha aprendido a convertirse en su sustituto, haciéndose cargo de tareas cotidianas como para que uno pueda concentrarse en otras más interesantes.

Esa es la clase de mundo que imaginan Suzanne Gildert y Geordie Rose.
Manejan Kindred, una compañía muy sigilosa de inteligencia artificial con sede en Vancouver y en parte financiada por la rama de capital riesgo de Google.

Gildert y Rose fundaron Kindred sobre el principio de que la mejor manera de fabricar robots tan inteligentes como los humanos es ponerlos en nuestros zapatos y enseñarles a hacer lo mismo que hacemos nosotros. Con la ayuda de una junta asesora de estelares expertos en inteligencia artificial, Kindred ya progresa hacia esa meta audaz.


“Si los humanos y la inteligencia artificial cooperan para controlar los robots, siempre estarán mejor que solos”, dijo Rose en la oficina de Kindred, en un antiguo edificio de ladrillos frente a la villa olímpica construida para los Juegos de Invierno de 2010.


Enseñarle a las computadoras a aprender por sí solas es el objetivo esencial de la investigación de inteligencia artificial.

Las mayores compañías tecnológicas, entre ellas Facebook, Google y la china Baidu, están en la carrera por desarrollar las mejores técnicas. Ha habido progreso en reconocimiento de habla e imagen, pero las máquinas aún tienen dificultad para realizar tareas físicas básicas como tomar objetos. Mejorar la habilidad física de los robots es el primer problema que Kindred procura resolver.


Gildert, formado como físico, tuvo la idea de usar control humano para los algoritmos de capacitación de los robots mientras trabajaba en D-Wave, una compañía fundada por Rose que se ha convertido en una potencia en la computación cuántica, una tecnología esotérica que elude las leyes de la física para procesar más rápidamente los datos que las máquinas tradicionales.


Gildert trataba de imaginar la mejor manera de capacitar máquinas acerca de cómo moverse como humanos pero, a diferencia de los algoritmos de reconocimiento de imagen -- que pueden recurrir a pilas de fotos en la red -- no existía un marco obvio de datos para su entrenamiento.


Cómo entrenar a mi robot... ¿para que sea humano?


[Ingenieros de Kindred trabajan en un robot. Foto: Chris Hardy/Kindred]



“Eso no existe”, dijo Gildert. “El momento eureka fue, ‘bien, un humano podría suplir esos datos de entrenamiento moviendo el robot y si uno quiere buenos datos de entrenamiento necesita una situación de inmersión’”.

Gildert y Rose dejaron D-Wave en el 2014 para fundar Kindred.
Desde entonces, han construido unos 50 robots para fines de ensayo. En un experimento típico, un operador humano usa un visor de realidad virtual para “ver” lo que el robot está viendo y usa controladores manuables para ayudar a la máquina a levantar un objeto. Cada vez que el humano ayuda al robot, los algoritmos usan los datos para aprender e ir aumentando la inteligencia de la máquina.

La técnica permite que los robots hagan cosas que ahora no pueden hacer por sí mismos, a la vez que los torna más habilidosos, dijo Rose. Al cabo, dice, las técnicas podrían aplicarse a tareas más abstractas, como aprender la manera de hacer reír a alguien o intuir cómo se siente. Rose califica la actual tecnología de “proto inteligencias”, algo así como los tatarabuelos de lo que algún día será una inteligencia artificial verdadera y de nivel humano.

Rose armó su equipo, que incluye 34 personas en oficinas en Vancouver, Toronto y San Francisco, usando los contactos que hizo mientras vendía las máquinas de D-Wave, valuadas en millones de dólares, a Google, el gobierno de Estados Unidos y otras organizaciones.

La junta asesora de Kindred incluye nombres importantes como Russ Salakhutdinov, quien recientemente se convirtió en director de investigación de inteligencia artificial de Apple. “Muy rara vez se ve este grado de personas, entre las 50 más importantes de su campo, en el espacio de aprendizaje profundo de una compañía”, dijo Andy Wheeler, socio de Google Ventures que encabezó la inversión de la firma en Kindred.

La empresa ha atraído US$15 millones de inversionistas, como Google, Eclipse, Data Collective, First Round Capital y Bloomberg Beta, el brazo de capital riesgo de Bloomberg LP. Kindred se negó a hacer comentarios sobre su valuación.

Kindred ahora se concentra en colocar su trabajo en el mundo real a través de alianzas con compañías robóticas existentes, dijo Rose, quien rehusó hablar de conversaciones o acuerdos específicos.

Tómese por ejemplo la tarea de ordenar cajas en un depósito de Amazon o Wal-Mart. Un operador humano podría ser conectado a múltiples robots, interviniendo cuando encuentran un problema, pero dejando que recojan y reordenen las cajas por su cuenta. Cuanto más robots Kindred pueda conectar, mayores serán los datos que tendrá para computar en sus algoritmos, creando un efecto de bola de nieve, dijo Gildert.

Al cabo, la tecnología de la compañía podría usarse para que los robots aprendan cualquier tarea -- desde empacar comida hasta conducir una sinfonía o dar ánimos a alguien que está triste -- simplemente observando cómo los humanos hacen estas cosas.

“La oportunidad de construir máquinas de utilidad general que tengan la plétora de aptitudes que los humanos tienen es sin precedente”, dijo Rose.




Era - I Believe

Ahora es el momento ideal para iniciar una empresa en Inteligencia Artificial ./// por Por Jaime R. Sotomayor encontrado en Semana economica.

Ahora es el momento ideal para iniciar una empresa en Inteligencia Artificial

http://semanaeconomica.com/darwin-digital/2016/10/27/inteligencia-artificial/


DARWIN DIGITAL


Por Jaime R. Sotomayor
A
  27 OCTUBRE 2016    




Cuando se menciona el término Inteligencia Artificial, lo primero que salta a la mente de muchos es Terminator tomando control de los humanos o HAL 9000 apoderándose de nuestros sistemas.
Si bien son productos de la Inteligencia Artificial y de la ficción, tan solo representan una fracción del potencial de esta tecnología.


Durante mi reciente participación en el Global Summit de Singularity University, tuve la oportunidad de escuchar nuevamente a Neil Jacobstein.

 Neil fue mi profesor y es el responsable de enseñar sobre Inteligencia Artificial y Robótica en Singularity University.

En su ponencia nos compartió los 7 factores que están acelerando la industria de la Inteligencia Artificial. Después de escuchar sus argumentos, me quedó claro que estamos ahora en uno de los mejores momentos para iniciar una empresa en Inteligencia Artificial. Por ese motivo, me animé a escribir este artículo donde describo sus 7 factores y agrego mis observaciones.

Inteligencia Artificial (IA)

Primero debemos partir por definir Inteligencia Artificial como la inteligencia que poseen las máquinas cuando son programadas para que realicen operaciones que se consideran propias de la inteligencia humana, por ejemplo, el autoaprendizaje.


La Inteligencia Artificial se encuentra actualmente en un crecimiento acelerado y se está integrando cada vez a más industrias como la del derecho, la medicina, las finanzas y la manufactura.
Una manera de calcular este incremento es observando las fuertes inversiones de parte de las grandes empresas de tecnología y de los sectores donde las startups han empezado a experimentar. Podemos decir que se está iniciando una nueva fase de la Inteligencia Artificial.

El primer factor de la aceleración es el del Capital. Las inversiones han aumentado drásticamente en este espacio.

Tan sólo en el 2016 hubieron más de 200 startups en IA que, en conjunto, levantaron $1,500 millones de dólares en capital de riesgo. De tener buenos resultados, generará más interés en los siguientes años en continuar invirtiendo.


El siguiente factor que empuja esta revolución son los Algoritmos como Deep Learning, que a su vez complementados con herramientas de softwares, como RStudio y Sentient,  permiten hoy a todo tamaño de empresas competir en este campo por primera vez.


El tercer factor es el Hardware. Empresas como Qualcomm, Nvidia e IBM están apostando con hardware especializado en este campo. Prometiendo un desarrollo más rápido, eficiente y estable de la IA.

Los Datos son el cuarto factor de aceleración. Así como el hardware es importante para la Inteligencia Artificial, los grandes conjuntos de datos son en donde los algoritmos de machine learning realmente aprenden al refinar sus hipótesis repetidamente.

Desde el descubrimiento de información en tiempo real hasta la integración de algoritmos e información con TensorFlow, cada vez más herramientas para trabajar con datos están permitiendo un análisis de un creciente número de conjuntos de datos disponibles públicamente.

El quinto factor es el Talento. Por toda la atención en el software y hardware, la tesis de Niel es que los humanos son tan importantes para la ecuación de la Inteligencia Artificial como lo son las máquinas. Esto se valida con el gran número de adquisiciones de startups en IA (Turi, Nervana, DeepMind, por nombrar unas cuantas) en los últimos años, en la cual el talento fue el principal impulsor para su compra.

El penúltimo factor son las Aplicaciones.

 Actualmente, experimentamos la Inteligencia Artificial a través de las aplicaciones que usamos. Tal tecnología nos da valor al aumentar las habilidades humanas y extender nuestras capacidades. Pero eso no es algo que sucede de un día para otro. Cuando se estrenó Siri, la IA de Apple, tenía muchos problemas. Pero con el paso del tiempo se ha vuelto mucho más útil y más empresas han creado asistentes virtuales como
Cortana de Microsoft,
Echo de Amazon,
S Voice de Samsung y
Google Now de Google.

Finalmente, un factor que no se puede descartar es la Responsabilidad. El  mayor impulsor que recalcó Neil sobre la adopción de la Inteligencia Artificial fue la responsabilidad, sobre todo teniendo en cuenta que la Inteligencia Artificial viene con algunos sacrificios que se tienen que hacer en lo que respecta a la confianza. Si bien él agradece los esfuerzos como OpenAI por democratizar el acceso a la inteligencia artificial, él enfatizó la necesidad de que la IA demuestre los valores humanos fundamentales. En el mundo de negocios, eso significa que la fórmula ganadora serán los procesos que realicen los humanos y las máquinas en conjunto.


Después de leer estos factores, ¿consideras que tu organización no está o no estará afectada por la aceleración de la Inteligencia Artificial? Solo para dar unos ejemplos de tecnologías listas para su implementación.
Hoy IBM Watson puede reemplazar el trabajo del personal de ventas,
 el asistente virtual X.ai puede reemplazar el trabajo de programar reuniones,
el juguete CogniToys puede educar de manera inteligente a tus hijos,

Baxter puede reemplazar a los trabajadores en las fábricas,

 el Amazon Echo te permite controlar tu casa con tan solo la voz, y un larguísimo etcétera de áreas en las que la inteligencia artifical está irrumpiendo.

Dentro de poco, ninguna industria estará libre de la Inteligencia Artificial y todo indica que veremos más aplicaciones de ella en nuestro día a día.

Pueden escuchar más sobre Neil Jacobstein e Inteligencia Artificial en su presentación en el Exponential Finance.




https://youtu.be/WbWQ7JwAfVI


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En 1916 Lenin predijo lo que acontece en EEUU en la actualidad: La amenaza de los oligopolios mundiales; El 10% de los grupos cotizados en Bolsa genera el 80% de todos los beneficios que se obtienen en el mundo, según The Mckinsey Global Institute. La facturación de Wal-Mart, la gran cadena de distribución estadounidense, ya equivale al (PIB) de Polonia en un año. La cervecera AB Inbev adquirió a SAB Miller y ahora tiene 350 marcas de cerveza en 25 países . Luego la compra de Yahoo por Verizon, Bayer se ha quedado con Monsanto, Marriott ha completado la fusión con Starwood, Chemchina ha lanzado una OPA sobre Syngenta mientras que British American Tobacco quiere hacerse con Reynolds. El penúltimo aldabonazo es la absorción de Time Warner por AT&T. En EEUU había 37 bancos en los años noventa del pasado siglo; hoy, producto de las fusiones, solo hay cinco entidades grandes (Citigroup, JPMorgan Chase, Bank of America Merrill Lynch, Wells Fargo y Goldman Sachs) que acaparan el 45% de los activos bancarios. En España de las 52 entidades que operaban en 2009 se ha pasado a 13 grupos en la actualidad. /// por DAVID FERNÁNDEZ encontrado en el diario El País.

 En 1916 Lenin predijo lo que acontece en EEUU en la actualidad: La amenaza de los oligopolios mundiales; El 10% de los grupos cotizados en Bolsa genera el 80% de todos los beneficios que se obtienen en el mundo, según The Mckinsey Global Institute. La facturación de Wal-Mart, la gran cadena de distribución estadounidense, ya equivale al (PIB) de Polonia en un año.  La cervecera AB Inbev adquirió a SAB Miller y ahora tiene 350 marcas de cerveza en 25 países .  Luego la compra de Yahoo por Verizon, Bayer se ha quedado con Monsanto, Marriott ha completado la fusión con Starwood, Chemchina ha lanzado una OPA sobre Syngenta mientras que British American Tobacco quiere hacerse con Reynolds. El penúltimo aldabonazo es la absorción de Time Warner por AT&T. En EEUU había 37 bancos en los años noventa del pasado siglo; hoy, producto de las fusiones, solo hay cinco entidades grandes (Citigroup, JPMorgan Chase, Bank of America Merrill Lynch, Wells Fargo y Goldman Sachs) que acaparan el 45% de los activos bancarios.  En España de las 52 entidades que operaban en 2009 se ha pasado a 13 grupos en la actualidad.






El toro es el símbolo de las prosperidad en Wall Street DANIEL ACKER BLOOMBERG



El imperialismo, fase superior del capitalismo es un libro escrito por Vladímir Lenin en 1916.

https://es.wikipedia.org/wiki/El_imperialismo,_fase_superior_del_capitalismo



En él, Lenin explica que la época del capitalismo de librecambio toca su fin. Acompañado por múltiples datos y estadísticas de la época, describe cómo en los países más adelantados (fundamentalmente Gran Bretaña, Alemania y los EE.UU. de entonces), la concentración de capital ha dado lugar a grandes monopolios que acaparan sectores enteros de la producción.


Esta parte es continuación de las tesis de Marx en cuanto a las leyes de concentración de capital.

Los capitalistas han dejado de ser competidores anónimos dentro de un mercado desconocido y la libre competencia se ha trasformado en su contrario. La competencia en la nueva época del capitalismo, se da ahora en unas condiciones nuevas en las que solo los grandes monopolios pueden competir entre sí.

El estado ha dejado de ser propiedad de toda la burguesía para pasar a estar controlado solo por los sectores monopolistas de la burguesía.

El estado sirve ahora solo a los capitalistas dueños de grandes monopolios.

De tal manera Lenin desarrolla el punto de vista de Marx más allá de lo que aquel pudiera haber hecho, dado que el fenómeno de los monopolios se da a partir de muy a finales del siglo XIX.
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La amenaza de los oligopolios mundiales

http://economia.elpais.com/economia/2016/10/28/actualidad/1477665181_554574.html


Las compañías emprenden una carrera desenfrenada por ganar tamaño mediante la compra de rivales

DAVID FERNÁNDEZ


Madrid 30 OCT 2016 - 00:




Nunca tan pocas compañías habían tenido tanto poder.
Es la era de los grandes imperios empresariales.
El 10% de los grupos cotizados en Bolsa genera el 80% de todos los beneficios que se obtienen en el mundo, según The Mckinsey Global Institute. La excusa de la globalización esconde un apetito voraz por el tamaño. Como el crecimiento orgánico es finito, hay que sacar la chequera para despejar el camino de rivales.

Los movimientos de fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés) echan humo.

La concentración de intereses en pocas manos restringe la competencia. Y eso es malo para los consumidores. La capacidad de presión de los dueños del Monopoly para defender sus intereses se multiplica. Y eso es un reto para los gobiernos.



“Los ciudadanos terminarán pagando más caro lo que podría tener a precios más competitivos. La concentración nos conduce a un capitalismo en su grado más extremo”, reflexiona Robert Tornabell, profesor de Esade.

La economía se mueve en ciclos y las tendencias empresariales también.

 A finales del siglo XX los grandes gurús de la gestión predijeron el fin de las megacompañías. Atisbaban un hábitat caracterizado por grupos de menor tamaño liderados por emprendedores. Peter Drucker, el padre del management moderno, llegó a vaticinar el fin de la lista Fortune 500, que recopila las mayores empresas del mundo.

 La realidad, sin embargo, ha dejado esos cálculos en papel mojado. Un dato que habla por sí solo: la facturación de Wal-Mart, la gran cadena de distribución estadounidense, ya equivale al valor de todos los bienes y servicios (PIB) que es capaz de generar Polonia en un año.

 La amenaza de los oligopolios mundial espulsa en la foto

El tamaño se presenta como una de los rasgos clave para la supervivencia empresarial. La reorganización de muchos sectores tras la Gran Recesión, la amenaza del estancamiento secular (un largo periodo con un crecimiento económico mundial bajo) o la sombra de nuevos competidores en los países emergentes han forjado esa necesidad de expansión.

“En el proceso de ganar tamaño las empresas pueden entrar en un círculo virtuoso debido a sus menores costes unitarios que, sumados a su mayor visibilidad y reputación de liderazgo antes sus clientes, les permiten desarrollar una ventaja competitiva frente a grupos más pequeños. Además, un gran volumen les sirve para levantar una barrera de entrada ante nuevos competidores. Esto no es nuevo, lo que sucede es que ahora el tamaño de una empresa se mide a escala planetaria en un mundo globalizado”, indica Esteban García-Canal, catedrático de la Universidad de Oviedo.



Este grupo reducido de líderesalgunos de la vieja economía y otros pioneros tecnológicosdominan el mundo de los negocios, arrocinando a sus rivales y gozan de un crecimiento de las ganancias exponencial que va a parar a un relativamente pequeño grupo de accionistas.

En las ultimas tres décadas, destacan en Mckinsey, los beneficios empresariales se han multiplicado por cuatro: en 1980 sumaban solo dos billones de dólares (el 7,6% del PIB mundial) y en 2013 alcanzaron 9,8 billones (el 9,8% del PIB).


En EE UU, según datos de The Economist, la caja o posición neta de tesorería de las empresas equivale al 10% del tamaño de la economía estadounidense. “Las compañías se mueven en entornos sectoriales en los que el tamaño supone una serie de ventajas competitivas:

capacidad de compra a proveedores,
de negociación con clientes,
 atracción del talento,
acceso a los mercados de capitales y
mayor capacidad de financiación o reducción de los riesgo al tener menos dependencia de una área geográfica o de un solo producto”, explica Jorge Riopérez, socio responsable de Corporate Finance de KPMG.

AMÉRICA GANA LA PARTIDA
Cuando se quiere establecer una clasificación de las compañías más grandes del mundo hay diferentes variables para elaborar el listado. Pueden ser en función de las ventas o de los beneficios. Ambas partidas hablan de la correlación de fuerzas en la actualidad. También se puede fijar un ránking por el valor en Bolsa. La capitalización refleja la bonanza de la cuenta de los resultados, pero proyecta también la capacidad que tienen los grupos para crecer ya que el mercado descuenta expectativas para fijar el precio de las acciones.

Si se usa la tasación que hacen los inversores de las compañías resulta evidente que hay un claro vencedor de la Gran Recesión: EE UU. Antes del estallido de la crisis financiera las corporaciones europeas y chinas amenazaban la posición de liderazgo de Wall Street en la tabla de capitalizaciones. Sin embargo, ahora hay un dominio aplastante de las firmas estadounidenses.

Entre las 10 mayores compañías del mundo nueve son americanas. Si se amplía el foco a las 25 sociedades más valiosas, EE UU suma 16, China aporta cuatro, Suiza dos y Bélgica, Corea y Holanda una.


La posición de dominio de la primera potencia económica del mundo se debe principalmente a su apuesta por la innovación. Silicon Valley es ahora el epicentro de las empresas más valiosas del mundo:

Apple,

 Alphabet,

 Microsoft,

 Amazon y

 Facebook.

La tecnología se ha impuesto a sectores industriales más clásicos como la energía o los fabricantes de coches.
Consumo, farmacia y telecomunicaciones son, después de la tecnología, las áreas de negocio más representadas entre los líderes por capitalización.

En cambio, la presencia del sector bancario se ha diluido como un azucarillo a pesar de que los supervivientes de la crisis se han reforzado con la compra de sus rivales en problemas.
La entrada más fulgurante este año en la clasificación es AB Inbev tras la adquisición de SAB Miller.

Fiebre de compras

La leyenda de la película Los inmortales (“solo puede quedar uno”) ha calado en el mundo corporativo. La sucesión de movimientos de M&A no tiene precedentes en la historia.

En 1990 se firmaron 11.500 tratos con un valor combinado del 2% del PIB mundial.

En 2008 estalló la crisis financiera y el mercado se secó.
Pero a partir de 2009 el ritmo de fusiones y adquisiciones supera los 30.000 movimientos al año, con un valor equivalente al 3% de la economía mundial.

En 2016 ya se han anunciado 33.252 deals, por un monto de 3,9 billones de dólares, de acuerdo con los datos recopilados por Bloomberg.
 “La crisis ha forzado un replanteamiento de estrategias. Ha debilitado a algunas empresas mientras que ha reforzado a otras. Con las adquisiciones de competidores las compañías buscan economías de escala y también reestructurar sus sectores, reduciendo duplicidades”, opina Mauro Guillén, profesor de The Wharton School.


Las operaciones de M&A se dan en múltiples sectores y muchos de los acuerdos son transnacionales.
Ya no se habla de campeones nacionales; hay que ser líderes globales.
En los últimos 12 meses el mercado ha asistido a operaciones de fuste como la compra de Yahoo por Verizon, AB Inbev se ha hecho con SABMiller, Bayer se ha quedado con Monsanto, Marriott ha completado la fusión con Starwood, Chemchina ha lanzado una OPA sobre Syngenta mientras que British American Tobacco quiere hacerse con Reynolds. El penúltimo aldabonazo es la absorción de Time Warner por AT&T.


“Como consecuencia de la crisis, en los últimos años hemos visto muchas operaciones que se han realizado con el fin de buscar la supervivencia de los grupos implicados mediante el ahorro de costes y procesos productivos más eficientes que les permitiesen ganar competitividad en un entorno de mercado más complicado”, apuntan Víctor Durán y Rafael Roldán, del área de Transacciones de EY.

 “Pero también hemos visto muchos otros acuerdos en los que el fin es expandirse geográficamente o ampliar la actividad para diversificar los riesgos; así como transacciones en las que las empresas incrementan su cuota de mercado logrando mayor eficacia y profesionalizando sectores fragmentados”, añaden.


Las empresas las dirigen personas y las pulsiones humanas son aspectos a tener en cuenta a la hora de explicar el tsunami de operaciones corporativas. Jeff Bewkes, consejero delegado de Time Warner, puede recibir una compensación de hasta 117 millones tras aprobar la compra de su compañía por AT&T, según Bloomberg.


También entran en escena los intereses de los múltiples asesores (bancos de inversión, abogados, consultores, auditores, ....) que viven precisamente de que una compañía compre a otra. Morgan Stanley fue el consejero principal de Monsanto en la opa de Bayer. Cobró 120 millones, la mayor comisión de la historia, por cuatro meses de trabajo, según publicó Financial Times.


Con semejante minuta es más difícil ir a contracorriente y señalar que una operación no tiene sentido estratégico. “Evidentemente, los intereses personales juegan un papel en los movimientos corporativos. Muchas veces es el ego de los directivos y el mayor prestigio lo que está detrás. Desde luego que los bancos de inversión también se benefician”, reconoce Mauro Guillén.

Instinto de supervivencia


En un mercado lleno de predadores, el instinto de crecer vía adquisiciones puede ser defensivo. A más tamaño más difícil seré de engullir. “En España, y concretamente en el sector energético, hemos visto recientemente esta estrategia. El consejo se protege endeudándose a unos tipos de interés muy atractivos para comprar otra empresa. En una economía global, si no tienes una dimensión adecuada, puedes sufrir una opa. En cambio, si tu apalancamiento es elevado el incentivo de los potenciales pretendientes es menor”, subraya Robert Tornabell.



Un sector donde a priori debía de haber un ecosistema más variado de compañías es el tecnológico. La leyenda dice que dos jóvenes pueden crear una empresa en el garaje de sus padres. Es mito quizás sea cierto, pero la realidad es que muchas de esas startups acaban siendo vendidas a los hermanos mayores del sector.
Google (ahora conocido como Alphabet) ha adquirido más de 160 empresas desde su nacimiento en 1998. Picasa, Android, YouTube, DoubleClick o Motorola (vendida luego a Lenovo) son solo algunas muescas en el revolver del buscador.


En muchas ocasiones cuesta más innovar que comprar lo que ha hecho un rival, lo que hace bueno aquello que decía Miguel de Unamuno: “Que inventen ellos”. Una encuesta reciente de EY concluía que para el 67% de los directivos la opción del M&A era la preferida para afrontar la digitalización en lugar del crecimiento orgánico.

Solo las grandes compañías disponen del músculo financiero suficiente para afrontar esas adquisiciones. Ello supone entrar en un círculo vicioso en virtud del cual los líderes van a reforzar siempre su posición.

Los grandes de Silicon Valley están sentados en una montaña de efectivo que les permite comprar cualquier empresa que se ponga a tiro.

La tesorería de Apple supera los 200.000 millones,
Microsoft cuenta con 90.000 millones y
Google tiene 64.395 millones, por citar solo algunos de los casos más significativos.


Estas dinámicas quedan patentes en la cantidad de empresas cotizadas. En EE UU el número de empresas que están en Bolsa se ha recortado a la mitad entre 1997 y 2013 pasando de 6.797 a 3.485, según un estudio de la Rice University. Como contrapartida, las ventas medias de los grupos con presencia en el parqué son ahora tres veces mayores de las que eran hace 20 años.

Gusto por lo sistémico


Otro ejemplo de concentración, este fruto principalmente de la debilidad, es el negocio bancario. Tras la quiebra de Lehman Brothers los gobiernos se conjuraron para evitar que en el futuro ninguna entidad financiera tuviera un tamaño tan grande que obligase, si las cosas se torcían, a su rescate con dinero público para evitar con ello que su caída arrastrase al conjunto del sistema. Sin embargo, el famoso “too big to fail” (demasiado grande para caer), no ha hecho más que intensificarse desde el estallido de la crisis.

En EE UU había 37 bancos en los años noventa del pasado siglo; hoy, producto de las fusiones, solo hay cinco entidades grandes (Citigroup, JPMorgan Chase, Bank of America Merrill Lynch, Wells Fargo y Goldman Sachs) que acaparan el 45% de los activos bancarios totales del país.

DIVIDE Y VENCERÁS
La necesidad de ganar tamaño para competir en un mercado global convive actualmente con una tendencia que va por el camino contrario.

Un número creciente de compañías, principalmente estadounidenses, están optando por segregar sus áreas de negocio y crear compañías independientes. Los ‘spin off’, como se conoce en la jerga a este tipo de operaciones, tratan por lo general de evitar que aquellas actividades que van peor dentro de una empresa terminen contaminando a aquellas que tienen más potencial de crecimiento.


Debido a su carácter defensivo, muchas veces las segregaciones están protagonizadas por empresas con problemas.

HP, por ejemplo, separó su negocio de ordenadores de la división de servicios operativos, una maniobra similar a la protagonizada por Xerox.

En el caso de McGraw Hill segregó la parte de educación para centrarse en sus actividades vinculadas con los mercados de capitales a través de Standard & Poor’s.

El sector de los medios de comunicación también atraviesa una fase turbulenta y muchos de ellos están optando por dividir sus negocios más tradicionales (fundamentalmente, las publicaciones en papel), de las divisiones enfocadas a los servicios audiovisuales y de papel. Esta decisión fue la que adoptaron multinacionales como News Corp, Tribune y Time Warner. Por su parte, General Electric se ha ido desprendiendo en los últimos años de diferentes activos de su negocio financiero.


“Una empresa no siempre tiene que ser más eficiente por ser más grande”, reflexiona Jorge Riopérez, socio responsable de Corporate Finance de KPMG en España. “En principio, la teoría dice que debería serlo, pero está demostrado que no todo es una cuestión de la dimensión que tenga una empresa. La gestión es el aspecto diferencial”, añade.


La reestructuración del sistema bancario en España ha sido igual de radical. De las 52 entidades que operaban en 2009 se ha pasado a 13 grupos en la actualidad. Además, la concentración financiera es de las mayores de Europa ya que la cuota de mercado de las cinco grandes entidades se ha incrementado del 40% al 58%, según datos de Analistas Financieros Internacionales. La concentración, sin embargo, no ha acabado. Tanto el Banco Central Europeo como el Banco de España alientan más fusiones en el sector.


Además del incremento del riesgo sistémico, otra de las consecuencias más evidentes de la proliferación de gigantes empresariales gracias a los movimientos corporativos es la reducción de opciones de elección que sufre el consumidor.

Peter Thiel, cofundador de PayPal, publicó en The Wall Street Journal en 2014 un polémico artículo titulado: “La competencia es para los perdedores”. Thiel, uno de los inversores más influyentes de Wall Street, verbalizaba lo que hasta ahora había sido un anatema: “Si se quiere captar el valor que existe en el mercado, conviene construir un monopolio”.


Las grandes economías del planeta tienen órganos de competencia cuyo mandato consiste en velar porque no existan posiciones de dominio en el mercado.

Estas supervisores suelen poner como condición para dar el visto bueno a una fusión el que se produzcan desinversiones.

Sin embargo, el grado de concentración de la última década ha sido tal que en muchos sectores como el financiero, el energético, el farmacéutico o las telecomunicaciones han surgido auténticos oligopolios.

La compra de SABMilller por parte de AB Inbev, por ejemplo, ha dado lugar a un conglomerado que controla 350 marcas de cervezas en 25 países.


“Has sectores que por sus dinámicas específicas tienden a la creación de grandísimos operadores. En estos casos, existen supervisores que tienen como función velar por la existencia de competencia y por la protección del consumidor final. El sistema no es perfecto, pero funciona razonablemente”, comenta Pablo Gómez de Pablos, socio director de GBS Finanzas. Hay algunos expertos, como Sergio Figuerola, socio director de The Boston Consulting Group, que niegan la mayor e incluso sugieren que la creación de supercompañías es buena para el ciudadano “porque aumenta su capacidad de acceso a una mayor variedad de productos y porque disminuye el coste de los productos” al ser las empresas más competitivas.


Pero,
¿de verdad una compañía es más eficiente por tener más tamaño?
 La hemeroteca recoge algunos fracasos sonoros de proyectos demasiado ambiciosos. El fiasco del matrimonio entre Daimler y Chrysler es uno de ellos. “Cuando el tamaño se busca de manera artificial, por ejemplo, fusionando empresas mal gestionadas, como fue el caso de Bankia, los resultados no suelen ser los esperados. El tamaño debe ser la consecuencia de la competitividad de una empresa, aunque puede reforzarla”, destaca Esteban García-Canal.


En el mundo de la empresa muchas veces uno más uno no suman dos. Crecer vía adquisiciones lleva implícito el riesgo de que una de las compras acabe atragantándose.

“Un mayor tamaño no implica necesariamente que un grupo sea más eficiente o productivo. Las empresas tienen que buscar vías de crecimiento que sean sostenibles en el tiempo, con unos niveles de inversión adecuados que permitan incrementar la rentabilidad”, según Víctor Durán.

Los Gobiernos siempre han defendido los intereses de sus multinacionales.

El exsecretario de Defensa, Charles Wilson, pronunció hace más de 50 años la famosa frase según la cual “lo que es bueno para General Motors, es bueno para Estados Unidos”. Esos vasos comunicantes entre el poder político y las corporaciones se ha reforzado.
El mayor tamaño que han adquirido muchas empresas las ha convertido en auténticos poderes fácticos. Hace dos semanas Wikileaks filtró unos correos electrónicos en los colaboradores de Hillary Clinton en los cuales se barajaban posibles candidatos a la vicepresidencia del Gobierno en caso de una victoria demócrata. La lista estaba repleta de famosos directivos como Tim Cook (Apple), Bill Gates (Microsoft), Mary Barra (General Motors), Muhtar Kent (Coca-Cola) o Howard Schultz (Starbucks), entre otros.

Diplomacia corporativa

Si durante la Guerra Fría la amenaza nuclear impidió que alguno de los dos bloques atacara directamente al otro, ahora los gigantes empresariales sirven de peones en la gran partida de intereses que juegan las potencias mundiales. En plenas negociaciones para aprobar el acuerdo comercial entre EE UU y la Unión Europea (TTIP, por sus siglas en inglés), Washington respondió a una sanción multimillonaria de Bruselas a Apple por malas prácticas fiscales con una multa semejante a Deutsche Bank por la comercialización de hipotecas basura.


Las compañías de los países emergentes cada vez tienen una mayor cuota de mercado. Las corporaciones chinas, muchas de ellas aún bajo el paraguas estatal, obtienen ya el 14% de todos los beneficios que se generan en el mundo, según Mckinsey.


Además, las corporaciones del gigante asiático acaparan el 20% de los puestos de la lista Fortune 500, mientras que el peso conjunto en este ránking de los grupos americanos y europeos ha caído desde el 76% de 1980 al 54% actual.


Las empresas chinas cuentan con la ventaja de tener un inmenso mercado doméstico, pero cada vez más están echando sus redes para crecer en otros países a través de la adquisición de empresas locales.

Tal es su expansión que el Gobierno alemán ha dado marcha atrás en su visto bueno para que un grupo de inversores chinos se hiciese con Aixtron, una firma de semiconductores.

A Berlín le preocupa el ritmo vertiginoso de la penetración de las compañías de chinas en su tejido industrial. “Es una estrategia que sirve a China para ganar tiempo. Es decir, con la toma de control de grupos de países desarrollados adquieren tecnología y desarrollos que de momento sus compañías locales no tienen.

Un claro ejemplo es la oferta de ChemChina para tomar el control del gigante de las semillas Syngenta”, explica Robert Tornabell.


Las nuevas superstar companies —como se conoce en el mundo anglosajón a los grandes conglomerados— son grandes pero de una manera muy distinta a como lo fueron sus predecesores.


Hace unas décadas, los dominadores del mercado basaban sus imperios en una gran cantidad de activos y empleados.

Ahora, los líderes mundiales caminan más ligeros de equipaje.
En 1990 los tres mayores fabricantes de automóviles sumaban unas ventas de 250.000 millones, un valor de mercado combinado de 36.000 millones y daban trabajo a 1,2 millones de personas.


En la actualidad, los tres grandes tecnológicas (Apple, Google y Microsoft) facturan 375.948 millones, tienen una capitalización de 1,64 billones y emplean a solo 296.575 trabajadores. Como diría Bob Dylan, “los tiempos están cambiando”.