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jueves, 23 de noviembre de 2017

Río de Janeiro lucha por controlar una ola de violencia

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Unos agentes de la policía judicial examinan la escena de un crimen en el que un joven de 17 años, miembro de una banda de narcotraficantes, murió en una balacera después de haberse robado un vehículo en São João de Meriti. CreditDado Galdieri para The New York Times
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RÍO DE JANEIRO — Para los maestros de esta megaciudad ubicada a orillas del mar, la explosión de violencia ha implicado tomar decisiones cruciales como suspender o continuar las clases debido a los tiroteos en zonas cercanas a las instituciones educativas.
Para la policía ha significado enterrar a 119 oficiales durante este año y entregar más territorios a las pandillas de narcotraficantes que han seguido con las ventas al aire libre en comunidades que hace unos años se habían declarado “pacificadas”.
Antes de planear cuáles serán sus trayectos al trabajo, muchos de los residentes de esta ciudad de casi 6,5 millones de habitantes empiezan el día revisando las aplicaciones de sus teléfonos celulares que les informan en vivo de las balaceras.
En 2016, Río de Janeiro albergó con bastante éxito los juegos olímpicos pero ahora esta emblemática ciudad brasileña sufre un incremento de la criminalidad que recuerda a los periodos más oscuros de las décadas de los ochenta y noventa. Durante los primeros nueve meses de este año se cometieron 4974 homicidios en Río de Janeiro, un estado con 16,5 millones de habitantes, lo cual evidencia un incremento del 11 por ciento en comparación con el año pasado, según las estadísticas gubernamentales.
El aumento de los crímenes violentos es parte de una tendencia nacional que los expertos aseguran que se ha exacerbado por la recesión económica del país, la corrupción que ha vaciado las arcas del gobierno y la férrea competencia entre las organizaciones del narcotráfico.
El año pasado 61.619 personas fueron asesinadas en todo Brasil, según los datos recopilados por el Foro Brasileño de Seguridad Pública. Esas cifras convirtieron a 2016 en el año más mortífero del que se tenga registro en el país.
Ante el déficit presupuestario y la presencia de bandas de narcotraficantes mejor organizadas y más armadas, los funcionarios de Río de Janeiro han acudido al gobierno federal en busca de un rescate financiero, y al ejército para conseguir refuerzos.
“La situación es de una total vulnerabilidad”, afirmó Antônio Carlos Costa, director de Rio de Paz, una organización que apoya a las víctimas de la violencia. “Las armas que utilizan los narcotraficantes son armas de guerra”.
El resurgimiento de la violencia sucede cuando ya se habían logrado avances tangibles, pero efímeros, en la reducción del delito en la ciudad.
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Cientos de soldados han sido desplegados por el gobierno federal para intentar contener la violencia en la ciudad de Río de Janeiro. CreditDado Galdieri para The New York Times
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Durante un simulacro organizado en su escuela, los estudiantes practican cómo cubrirse ante los tiroteos que suelen ocurrir en la favela Maré de Río de Janeiro, Brasil. CreditDado Galdieri para The New York Times
En 2008, cuando Brasil se preparaba para ser la sede del mundial de 2014 y estaba en busca de los juegos olímpicos de 2016, los funcionarios gubernamentales implementaron un ambicioso plan con el fin de aumentar la seguridad en las favelas de la ciudad. Se estableció un sistema de patrullaje comunitario y las fuerzas policiales eran recompensadas cuando cumplían con los objetivos de reducción del crimen.
Fue el equivalente a una estrategia contrainsurgente. Establecer las Unidades de Policía Pacificadora en las favelas fue pensado como el primer paso para llevar servicios estatales a esas zonas. Se suponía que una continua presencia policiaca erradicaría las redes del crimen organizado que se habían convertido en las autoridades de facto en las favelas. Después, el plan contemplaba expandir el acceso a atención médica, educación e instalaciones sanitarias decentes en las comunidades que históricamente habían sido marginadas.
Durante varios años, parecía que la estrategia había logrado avances. De la cifra más alta de 65 muertes violentas por cada 100.000 habitantes entre los residentes del estado de Río de Janeiro en 1994, la tasa cayó a 29 en 2012. Una inversión de 10.700 millones de dólares en infraestructura antes de los juegos olímpicos generó la esperanza de que se reduciría la desigualdad en una ciudad donde la indigencia y la riqueza exorbitante han coexistido durante mucho tiempo.
La principal razón por la que no sucedió se puede resumir en una palabra, según Monica de Bolle, una experta del Instituto Peterson de Economía Internacional: corrupción.
“En la medida en que se iban recuperando los territorios de las favelas en poder de los narcotraficantes, se debieron crear empleos”, agregó De Bolle. “Existía la expectativa de una enorme inversión en proyectos sociales de las favelas y después el dinero se acabó”.
En 2014, Petrobras —la estatal petrolera con sede en Río de Janeiro y uno de los motores económicos de la ciudad— quedó muy afectada por la divulgación de un enorme esquema de sobornos. Ese escándalo se reveló cuando el precio mundial del petróleo caía de forma vertiginosa. Según los procuradores federales, de forma simultánea algunos funcionarios estatales —entre ellos Sérgio Cabral, el exgobernador de la entidad— convirtieron el gasto de los juegos olímpicos en un ejercicio de fraudes que permitió que altos funcionarios y empresarios desviaran cientos de millones de dólares del erario.
Aunque los juegos olímpicos dejaron ganancias duraderas para Río de Janeiro —el ejemplo más claro fue la mejora de su sistema de transporte público—, es evidente que se perdieron oportunidades en prácticamente todas las zonas de la ciudad.
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Un hombre perteneciente a una banda de narcotraficantes de una zona ubicada al norte de Río de JaneiroCreditDado Galdieri para The New York Times
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Un pandillero de Río de Janeiro muestra los fajos de billetes conseguidos por la venta de drogas.CreditDado Galdieri para The New York Times
El bachillerato C. E. Clóvis Monteiro en Jacarezinho, al norte de Río de Janeiro, tiene una placa de “Río 2016” con el logo de las olimpiadas que reza: “La educación transforma”.
No obstante, cuando se le pregunta a la directora del plantel, Andreia Queiroz, sobre la transformación de la zona, ella muestra los impactos de las balas en las paredes de la edificación, incluido un disparo que rompió la ventana de un salón.
Este año, Queiroz empieza sus mañanas antes del amanecer viendo los reportes sobre balaceras en una serie de grupos que monitorea en WhatsApp. Decidir cuándo hay que cerrar la escuela es más un arte que una ciencia, un ritual nefasto al que tanto ella como otros educadores se han acostumbrado.
Hasta finales de octubre solo han transcurrido once días en los que ninguna escuela de la ciudad tuvo que cerrar por la violencia, según el sistema municipal de educación de Río de Janeiro. Esto implica que más de 161.000 estudiantes han sufrido interrupciones en sus estudios por los enfrentamientos.
Queiroz aseguró que la crisis de seguridad y la desaceleración económica han sido las causas de que hasta 400 de los 1500 alumnos inscritos en su escuela hayan tenido que dejar de asistir a clases de forma regular.
“Tenemos algunos estudiantes que mantienen a sus familias”, dijo mientras explicaba que los que siguen asistiendo suelen estar nerviosos. “Puedo ver que les cuesta concentrarse”, comentó. “Están aquí, pero su cabeza siempre está con el pensamiento en otro sitio”.
Tan solo con ver los muros de la escuela se distinguen las huellas de la violencia que reina afuera y la forma en que está moldeando a la política nacional.
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Familiares y amigos en el funeral de Samir da Silva Oliveira, un oficial de la policía que fue asesinado mientras patrullaba en Río de Janeiro CreditDado Galdieri para The New York Times
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El funeral de Vitor Gabriel, de 3 años, en un cementerio de São João de Meriti en Río de Janeiro, Brasil. El niño murió al recibir el impacto de una bala perdida mientras veía televisión en su casa. CreditDado Galdieri para The New York Times
Las letras CV —el acrónimo de Comando Vermelho, es decir, Comando Rojo— y las palabras “Fora Bolsonaro” (Fuera Bolsonaro) están escritas en todos los muros.
Las primeras son una muestra de lealtad a una poderosa banda que durante décadas ha sido la autoridad de facto en varias zonas de Río de Janeiro. Las segundas son una señal de repudio hacia el congresista de extrema derecha, Jair Bolsonaro, quien actualmente ocupa el segundo lugar en la campaña presidencial y que ha prometido inyectarle poder a las fuerzas de seguridad para matar a más “bandidos”.
Las primeras líneas de defensa para el tipo de acción que ha prometido Bolsonaro se están formando en el barrio de la escuela.
Una tarde reciente, jóvenes armados con rifles se encontraban en los puntos de entrada de un sector de Jacarezinho que controlan los narcotraficantes. Los colegiales iban caminando a la escuela zigzagueando por calles angostas y congestionadas, donde los puestos de productos comparten la acera con mesas donde los traficantes venden pequeñas bolsas de cocaína y marihuana.
Varios muros de la comunidad muestran los agujeros profundos de los impactos que dejan las municiones de las metralletas.
“Estamos en el fuego cruzado”, señaló Maria, una mujer de 63 años que arregla uñas en un diminuto salón iluminado con bombillas y quien se negó a dar su apellido porque le preocupa su seguridad. “He perdido mucha clientela”.
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Un callejón con las cicatrices de las balas en el barrio de Jacarezinho en Río de JaneiroCreditDado Galdieri para The New York Times
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Un doble homicidio cerca de las vías del tren en Queimados, un municipio del estado de Río de JaneiroCreditDado Galdieri para The New York Times
Una encuesta que realizó la firma de investigación Datafolha a principios de octubre reveló que el 72 por ciento de los residentes de Río de Janeiro se mudarían a una ciudad más segura si pudieran hacerlo. En la encuesta de 812 participantes y cuatro puntos porcentuales de margen de error, se mostró que menos de una de cada diez personas creía que la policía militar, la principal entidad responsable de la seguridad, fuera eficaz para prevenir los crímenes.
Los residentes hablan con el mismo desánimo al referirse a la policía y las bandas de narcotraficantes.
Ana Paula Oliveira, una activista cuyo hijo de 19 años fue asesinado por la policía en 2014, aseguró que los residentes de las comunidades de escasos recursos se sienten acosados cada vez que se realizan operativos de seguridad porque después los policías simplemente se marchan y vuelven a dejar las zonas bajo el control de los traficantes. Entre enero y septiembre, la policía fue responsable de al menos 800 muertes en el estado.
“Vienen con nosotros con un discurso de que hay una guerra”, explicó Oliveira. “Pero no es una guerra. Es una masacre de la gente pobre que vive en las favelas. Para garantizar que las élites disfruten de seguridad, es necesario matar a los pobres”.
Las zonas ricas de Río de Janeiro, entre ellas los centros turísticos como Copacabana e Ipanema, se sienten como un mundo aparte gracias a la robusta presencia de la policía. Sin embargo, no han salido libradas del aumento del crimen y la violencia ha cobrado un precio muy alto a la industria turística.
Entre enero y agosto, la ciudad perdió cerca de 200 millones de dólares en ganancias derivadas del turismo, según la Confederación Nacional del Comercio de Bienes, Servicios y Turismo. Hasta el momento, dos turistas han recibido impactos de bala en la ciudad, entre ellos una mujer española que el mes pasado fue asesinada por un policía mientras visitaba una favela.
“Para garantizar que las élites disfruten de seguridad, es necesario matar a los pobres”.
ANA PAULA OLIVEIRA, ACTIVISTA
A pesar de que históricamente la seguridad en Brasil ha sido responsabilidad estatal y municipal, en meses recientes, el gobierno federal ha desplegado cientos de soldados para contener el auge de la violencia en la ciudad. El mes pasado, el ejército cabildeó en el congreso para que se aprobara una ley que permite que los soldados que cometen crímenes contra los civiles durante los operativos sean juzgados en tribunales militares, en lugar de las cortes civiles. Muchos piensan que es una señal de que el ejército se prepara para una estancia prolongada en la ciudad.
En respuesta a preguntas que se le hicieron vía correo electrónico, Roberto Sá, el secretario de Seguridad del estado de Río de Janeiro, dijo que la “calamidad financiera” que había aquejado al estado durante el último año y medio había imposibilitado la implementación de una exhaustiva política de seguridad.
“Para ponerla en práctica, necesitamos recursos financieros que el estado no tiene a su disposición”, afirmó Sá.
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Un plan gubernamental para recuperar las favelas de Río de Janeiro que habían estado en poder de los narcotraficantes colapsó cuando funcionarios corruptos desviaron el dinero destinado a infraestructura. CreditDado Galdieri para The New York Times

¡Por fin se sabe la fecha de la recuperación de Puerto Rico devastado por el huracán María, será en 2044 !, por el momento hay que hacer maletas rumbo a EEUU.

¡Por fin se sabe la fecha de la recuperación de Puerto Rico devastado por el huracán María, será en 2044 !, por el momento hay que hacer maletas rumbo a EEUU.

Un Puerto Rico en ruinas sufre un éxodo masivo
https://elpais.com/internacional/2017/11/22/estados_unidos/1511370208_816323.html
Más de 150.000 boricuas se han ido a Florida desde el huracán María en una estampida que podría llegar a convertirse en la mayor ola migratoria de la historia del Caribe

PABLO DE LLANO
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Orlando 23 NOV 2017 - 12:58 CET

Rivera llega con su hija a la casa de la abuela paterna de la niña.rn
Rivera llega con su hija a la casa de la abuela paterna de la niña. P. DE LL.
Lo que sabe Nadja de Orlando, la ciudad a la que la trajo su madre hace dos semanas, es que cerca está Disney y que allí vive Cenicienta, que es "bella, bella, bella".


Luego, la niña de tres años se levanta, toma una escoba y se pone a barrer bailando el suelo de cemento de la nave a la que fueron el martes a por productos de ayuda que reparte a los puertorriqueños recién llegados la ONG CASA. Nadja y su madre Zuleyka Rivera, de 26 años, triste aunque se esfuerce en sonreir, son dos de los más de 150.000 que se han ido de la isla a Florida en dos meses desde el impacto del huracán María.

El éxodo, causado por las extremas dificultades para vivir en un Puerto Rico devastado, ya está al nivel o ha superado al de los cubanos del Mariel en los ochenta o a los desplazamientos provocados por el huracán Katrina. Su ritmo vertiginoso no tiene freno. "Todo parece indicar que se acelerará y se convertirá en la ola migratoria más grande y sostenida en la historia de la isla y quizás del Caribe", dice Jorge Duany, especialista en Puerto Rico de la Florida International University. Entre 1945 y 1965 hubo un flujo de 640.000 boricuas –gentilicio de la isla– a EE UU, y de 2000 a 2016 otro de 696.000, apunta Duany, intensificado desde hace una década por la interminable recesión puertorriqueña.

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 Zuleyka Rivera y su hija Nadja en un centro de ayuda a emigrantes puertorriqueños en Orlando.
Zuleyka Rivera y su hija Nadja en un centro de ayuda a emigrantes puertorriqueños en Orlando. PABLO DE LLANO
El año pasado residían en EE UU 5,4 millones de personas originarias de la isla, dos más que los 3,4 millones que vivían en la isla antes de María. La nueva estampida agravará el despoblamiento de Puerto Rico y su crisis económica por más que se disparen las remesas. Los efectos del huracán son tan demoledores como sus vientos: mientras el país sigue en ruinas, con las infraetructuras en un estado deplorable, la mitad de la población sin energía eléctrica y con el pronóstico de que no se recuperará hasta 2044 –según José Alameda, catedrático de la Universidad de Puerto Rico–, otra generación en edad productiva hace las maletas.

La idea de marcharse es "un ansia generalizada", dice desde Puerto Rico la escritora y periodista Ana Teresa Toro, de 34 años. "Es dolorosa la sensación que impera de que muchos estarían mejor en cualquier otra parte. Pero también es doloroso preguntarse: ¿qué calidad de vida alcanzaremos como país después de esto? Es triste. La casa se nos fue. Metafóricamente para unos. Literalmente para muchos".

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María destruyó en su totalidad 57.000 viviendas, dejó daños mayores en 254.000 y menores en 205.000. La casa de Jesús Caldera, de 31 años, perdió el techo, y Jesús Caldera ha emigrado a Orlando para tener un techo nuevo. Hace unos días que alquiló un apartamento donde su hijo Rohan, de cinco años, disfruta rodando por la moqueta de un hogar aún vacío de muebles y en el que duermen en un colchón en el suelo. El niño ya va a la escuela. Jesús por ahora no tiene coche y lo lleva cada mañana en un carrito enganchado a una bici. Son cinco kilómetros, 45 minutos de pedaleo. "Me viene bien", bromea, "en Puerto Rico había dejado de hacer deporte".

"Mi plan es quedarme aquí", afirma Caldera, que también ha traído a su hija Zoe, de cuatro años. "Si no los tuviera a ellos tal vez no me hubiera ido y habría aguantado allí. Pero mi prioridad es su futuro y su seguridad". Decidió emigrar cuando al suplicio que implicaban tareas como abastecerse de gasolina o de agua potable se sumó el temor a posibles brotes infecciosos como la leptospirosis, que puede ser mortal. "En EE UU estoy tranquilo y los niños aprenden inglés", dice.

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–Oh, shit! –exclamaba Rohan poco antes ensimismado en un videojuego con el teléfono de su padre.

Caldera, que en la isla trabajaba de vendedor de coches, ya se ilusiona con la idea de poder llegar a comprarse una de esas furgonetas mastodónticas que se estilan en EE UU. Tal vez en 2020, si le ha ido bien, pueda ir subido a su monstruo a votar en las próximas elecciones presidenciales. Puerto Rico es un Estado Libre Asociado a EE UU y los boricuas tienen derecho a voto si residen en un de los 50 estados americanos. Caldera dice que no es "muy político" pero tiene claro que si Donald Trump se presentase a la reelección "jamás" lo votaría. Lo mismo dice Zuleyka Rivera, que no olvidará su grosería cuando visitó la isla tras el huracán y lanzó rollos de papel de cocina a la gente como si estuviera jugando al baloncesto. "Eso dolió mucho. Fue una falta de respeto", dice.

 Jesús Caldera y su hijo Rohan en un centro de ayuda a emigrantes puertorriqueños en Orlando.
Jesús Caldera y su hijo Rohan en un centro de ayuda a emigrantes puertorriqueños en Orlando. PABLO DE LLANO
Florida es un estado determinante en las presidenciales y suele decidirse por la mínima. Trump lo ganó en 2016. Si se vuelve a presentar su mala imagen entre los boricuas podría costarle cara por el aumento del peso demográfico de esta comunidad, de por sí de tendencia demócrata, en Orlando y en el resto de Florida Central. "Pero el Partido Demócrata no puede darlo por hecho", advierte Michael Grunwald, residente en Florida y periodista de Político, "porque a Marco Rubio, si fuera el candidato republicano, le podría ir mejor con los boricuas; y en 2016 Trump tuvo un resultado mejor de lo esperado en esta zona, donde el influjo de puertorriqueños demócratas podría espolear el voto blanco republicano".

Con todo, las preocupaciones de los recién llegados de la isla son otras, más apremiantes, y parte de ellos piensan en regresar cuando las cosas se vayan normalizando. Rivera no se saca de la cabeza a su hijo Kenniel, de nueve años, que se ha quedado en Puerto Rico con su padre, del que ella está divorciada y que tiene la custodia del niño. "Si no tuviera allí a mi hijo posiblemente me quedaría en Orlando, pero me preocupa que pase necesidades y quiero estar con los dos".

Mientras tanto viven en casa de la abuela paterna de Nadja, María Rosa Torres, de 74 años. La señora abre con una sonrisa la puerta de la vivienda de planta baja, en un típico barrio suburbial americano, cuando madre e hija regresan al atardecer del centro de ayuda de CASA, donde a la pequeña le regalaron dos peluches, un perro de colores con la lengua fuera y una muñeca a la que bautizó enseguida "Princesa".

La abuela, que vive con un hija, había estado dos años en Orlando tratándose de una afección pulmonar y en verano se encontraba mejor y decidió regresar a Puerto Rico. Semanas después llegó María y volvieron sus problemas respiratorios. "Fue tan fuerte que se llevó hasta el viento. Nos dejó sin aire", dice Torres con el talento natural caribeño para la visión poética de la realidad –por nefasta que sea–. "Así que me vine para recuperar el oxígeno", cuenta junto a la puerta, de la que ya cuelga un centro navideño con bolas brillantes.

"Ahora aún no me atrevo, pero cuando haya luz volveré", dice María Rosa. "Mi tierra es mi tierra".

miércoles, 22 de noviembre de 2017

La campaña de desapalancamiento en China está haciendo subir la tasa de interés de los bonos corporativos al 5.3%. Además en China vencen bonos por un billón este 2018 y 2019 será cada vez más costoso para las compañías chinas renovar el financiamiento El peligro reside en que si no pueden pagar algunas empresas podría originar una ola de ventas a cualquier precio a nivel mundial y los rendimientos escalara 6 % , 8%, etc. .//Por Lianting Tu, Enda Curran y Emma Dai// Bloomberg

 La campaña de desapalancamiento en China está haciendo subir la tasa de interés de los bonos corporativos al 5.3%. Además en China vencen bonos por un billón este 2018 y 2019 será cada vez más costoso para las compañías chinas renovar el financiamiento. El peligro reside en que si no pueden pagar algunas empresas  podría originar una ola de ventas a cualquier precio a nivel mundial y los rendimientos escalara 6  % , 8%, etc.

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El mercado de bonos corporativos de 3,4 billones de dólares de China se enfrenta a Rocky 2018

https://www.bloomberg.com/news/articles/2017-11-22/china-s-3-4-trillion-corporate-bond-market-faces-a-rocky-2018

Por Lianting Tu, Enda Curran y Emma Dai

22 de noviembre de 2017 11:00 GMT-5 Actualizado en 22 de noviembre de 2017 21:51 GMT-5


Los rendimientos de las notas con calificación AAA han saltado como palancas de desapalancamiento
Las empresas más débiles encuentran más difícil refinanciar sus deudas: Gui



Enda Curran de Bloomberg informa sobre el aumento de los rendimientos de los bonos corporativos de China.


La campaña de desapalancamiento de China finalmente está empezando a afectar el mercado de bonos corporativos del país, un cambio que hará que 2018 sea una prueba más clara del apetito de los políticos para dejar que fracasen las compañías que luchan.
Los rendimientos de las notas corporativas locales con una calificación máxima de cinco años han subido alrededor de 33 puntos básicos desde que comenzó el mes, a un máximo de tres años de 5.3 por ciento, según datos compilados por la cámara de compensación ChinaBond. Los bonos del gobierno, que tienen mucha más liquidez, ya se habían movido el mes pasado, ya que el banco central advirtió que era necesario un mayor desapalancamiento .


Con más de $ 1 billón de bonos locales que vencen en 2018-1919, será cada vez más costoso para las compañías chinas renovar el financiamiento, y aún más difícil para aquellos en industrias como el carbón que el liderazgo de la nación quiere reducir. Dos compañías con sede en Mongolia Interior , una provincia del norte que sufrió un atracón de deudas y construcción, se saltaron los pagos de bonos el martes, en una demostración del tipo de dolor que puede surgir.


En el largo plazo, todo puede ser bueno para China. Permitir más incumplimientos podría hacer que su mercado de bonos se parezca más a sus contrapartes en el extranjero, con una mayor diferenciación en el precio. Y eso podría significar que canaliza los fondos de forma más productiva.
"La campaña de desapalancamiento y las nuevas reglas sobre la industria de gestión de activos diferenciarán aún más los créditos buenos y malos, y harán que el mercado crediticio onshore sea más eficiente", dijo Raymond Gui, gerente senior de cartera de Income Partners Asset Management (HK) Ltd. " A las empresas más débiles les resultará más difícil renovar sus deudas porque los costos de financiación se mantendrán altos ".



Gui predice que los rendimientos seguirán subiendo. El promedio de los bonos corporativos mejor calificados ya es de 2,2 puntos porcentuales por encima de lo que los inversores exigieron para mantenerlos en octubre del año pasado. 
El aumento se produce cuando las autoridades muestran una mayor determinación para cambiar la economía a una base más sostenible, con menos deuda. El último movimiento fue un plan para disciplinar a la industria de gestión de activos, incluida la prohibición de las tasas de rendimiento garantizadas. El gobernador del Banco Popular de China, Zhou Xiaochuan, describió gráficamente el riesgo de exceso de apalancamiento, al evocar un "momento Minsky" o un colapso repentino de los valores de los activos.
La clave de ese esfuerzo será reducir algunas de las garantías de crédito implícitas que han respaldado a una amplia franja de prestatarios chinos. El país solo comenzó a permitir incumplimientos corporativos en 2014. El año pasado hubo un récord, llegando al menos a 29. No está claro aún si ese total se cumplirá en 2017.
Peligro de la deuda




El próximo año, vencerán aproximadamente $ 593 mil millones de bonos corporativos en tierra. Y con las amplias expectativas de una desaceleración del crecimiento económico más cercana al 6 por ciento que el 7 por ciento de este año, los desafíos serán cada vez más profundos.

Se ingresará menos dinero en el mercado de bonos corporativos como resultado de las reglas entrantes de administración de activos, dice Hong Hao, estratega jefe de Bocom International Holding Co. en Hong Kong. Eso es porque son más volátiles. La emisión ya se ha estado desacelerando, con ventas que cayeron un 31 por ciento hasta el equivalente de $ 917 mil millones en lo que va del año en comparación con el mismo período en 2016.
"Esperamos que la divergencia de rendimiento entre las diferentes categorías de bonos (bonos del gobierno chino, bonos de bancos de políticas y créditos) se torne más prominente en 2018", escribieron en una nota el miércoles Albert Leung y Prashant Pande, estrategas de tasas de Nomura Holdings Inc.



La mejor apuesta de los prestatarios será no apresurarse en llegar al mercado, sino seguir el ritmo, según Chen Peng, analista de renta fija de Fortune Securities Co. en Shenzhen. Una gran ventaja es que muchos han emitido a tasas relativamente bajas en los últimos años, dice. 
Y los responsables de las políticas querrán asegurarse de que no haya un daño importante en el crecimiento de su campaña de desapalancamiento. Equilibrarlo correctamente es uno de los mayores problemas que enfrenta la economía global en 2018, dice Andrew Tilton, economista jefe para Asia y el Pacífico de Goldman Sachs Group Inc.
"China representa casi la mitad de la inversión mundial, por lo que gestionar esa restricción en esa área y esa desaceleración gradual de la inversión es realmente clave, no solo para China, sino para todo el mundo", dijo Tilton en una entrevista de Bloomberg Television esta semana.

El cerebro del exjugador de la NFL parecía ser normal; no lo era

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Un corte transversal del cerebro de una persona sana de 27 años se ve completo y carnoso. Sin embargo, en esta fotografía de múltiples exposiciones, la presentación de un neurólogo se fusiona con la de un cerebro que tenía vacíos en ciertas áreas. CreditMark Abramson para The New York Times
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BOSTON, Massachusetts — El cerebro llegó en abril; lo entregaron en el sótano del hospital sin mayor alboroto, como todos los demás. Hubo algunas diferencias con este —no porque fuera más importante, sino porque era más célebre—.
Lo llevaron al laboratorio fuera de la ciudad, en vez de llevarlo al que está en Boston, donde se realizan la mayoría de las pruebas, porque así era menos probable que llamara la atención. En vez de que lo llevaran a través de la entrada de servicio, lo metieron en secreto por el sistema de túnel subterráneo. Le asignaron un seudónimo y solo tres personas sabían cómo identificarlo.
Fuera de eso, el cerebro llegó solo y desconectado de su pasado, sin estar ligado a su celebridad. Los sórdidos detalles del ascenso y la caída del hombre, la especulación en torno a lo que salió mal, el debate sobre la justicia… todo eso quedó atrás para que otros lo evaluaran.
Solo era un cerebro, ni grande ni pequeño ni deforme ni extraordinario en apariencia, una masa oblonga y gelatinosa con un peso de 1573 gramos, que acababa de salir del cráneo de un hombre de 27 años. El médico forense tuvo mucho cuidado. El cerebro llegó más tarde casi en perfectas condiciones.
“Lo manejaron todo maravillosamente”, dijo la neuropatóloga.
El laboratorio estaba a 30 minutos en auto desde la prisión donde el hombre se colgó una o dos noches antes. Su nombre le era familiar a los científicos, así como a la gente en toda Nueva Inglaterra —como se le conoce a la región de Estados Unidos integrada por los estados de Maine, Nuevo Hampshire, Vermont, Massachusetts, Rhode Island y Connecticut— y a muchos en el país. Ahora su cerebro estaba a unos 48 kilómetros al norte de donde el hombre había trabajado hace poco, en Foxborough, Massachusetts.
En la mesa, el cerebro parecía estar saludable. Las meninges (las capas de membranas translúcidas que cubren y protegen el cerebro) aún lo envolvían.
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Una neuropatóloga y su asistente examinan cortes del cerebro del hombre de 27 años. CreditBoston University
Cortaron el cerebro en capas, quizá de dos o tres centímetros cada una, comenzando por el frente. Ahí fue donde presintieron que este no era cualquier cerebro de un hombre de 27 años. Incluso a simple vista, los cortes transversales tenían brechas significativas en los tejidos: ventrículos llenos de fluido que se expandían mientras el tejido cerebral se encogía. Un corte transversal de un cerebro saludable de alguien de 27 años luce robusto, carnoso. Este estaba ahuecado por cavernas con forma de búmeran.
“La razón por la que el cráneo crece es para hacer espacio al cerebro creciente”, explicó la neuropatóloga. “Todo está muy compacto. La naturaleza no deja ningún espacio”.
El septum pellucidum (en español, tabique traslúcido), una pequeña membrana entre las dos mitades del cerebro, estaba atrofiado a tal punto que parecía marchito y frágil, incluso perforado. Cuando la neuropatóloga fue a buscar más tarde otros cerebros en condición similar, el ejemplo comparable más joven era el de un boxeador de 46 años.
El fórnix, un cúmulo de nervios en forma de C, estaba igual de deteriorado: ya no tenía su peso relativo. También el hipocampo. Incluso algunos de los más célebres cerebros con enfermedades que la neuropatóloga había estudiado, de hombres de mayor edad que habían muerto, no tenían signos tan evidentes de destrucción cuando los examinaban a simple vista.
Pero solo bajo el microscopio la enfermedad podría diagnosticarse con certidumbre. Tejidos en forma de obleas estaban inmunoteñidos, utilizando anticuerpos diseñados para decolorar una proteína específica: en este caso, tau, que forma grumos y se expande, matando neuronas. Ahí es donde era aparente el alcance total del daño.
Declaró que el caso era una etapa 3 en su propia escala de severidad, que va del 1 al 4. Era el mayor daño que había visto en alguien de esa edad. Entre los cientos de cerebros que había examinado y calificado, la edad media de un cerebro de etapa 3 de su profesión era de 67 años. Ahora tenía uno de solo 27.
Lo que hacía extraordinario al cerebro, para propósitos científicos, no solo era la magnitud del daño, sino qué lo causó. La mayoría de los cerebros con ese tipo de daño han soportado toda una vida de otros problemas, desde derrames hasta otras enfermedades, como alzhéimer. Sus muestras están en desorden, y no todo puede conectarse con una enfermedad en específico.
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El cerebro del hombre de 27 años, exjugador de la NFL, que se colgó en abril pasado.CreditUniversidad de Boston
Este cerebro parecía como si lo hubieran sacado de un libro de texto dedicado solo a una enfermedad.
Sin embargo, la neuropatóloga y sus adjuntos más cercanos mantuvieron en secreto sus descubrimientos durante meses, hasta que la familia del hombre estuvo de acuerdo con que los resultados se hicieran públicos. En septiembre, salió la noticia y los encabezados regresaron, pero la neuropatóloga no concedió entrevistas. Tan solo emitió una breve declaración con la que confirmó los resultados de la prueba.
“No quería contribuir al sensacionalismo”, dijo.
Pero la ciencia no puede avanzar sin el poder acumulativo de la investigación, por lo que estaba en el salón de una universidad el jueves, en frente de más de 150 neurólogos, patólogos y otros científicos.
En la oscuridad, puso en la pantalla una presentación de PowerPoint con decenas de diapositivas que tenían imágenes en las que se mostraba un cerebro joven inmensamente atrofiado, la mente de un atleta que también fue condenado por asesinato.
“Tenía una patología maravillosa, si se puede calificar así”, había dicho la neuropatóloga casi al inicio.
Los pormenores del daño que detalló la neuropatóloga —las proteínas tau enredadas, el córtex frontal deshecho, los tejidos encogidos y los ventrículos engrandecidos— desde hace mucho tiempo se han vuelto familiares para quienes le ponen atención a la ciencia cerebral. Son las cosas que amenazan el futuro a largo plazo de la industria en la que trabajaba el hombre.
Ahí es donde su empleo enfrenta el mayor escrutinio: bajo el microscopio en laboratorios oscuros y en las presentaciones específicas en conferencias académicas.
“Científicamente es interesante”, dijo la neuropatóloga. “Para mí, es un cerebro fascinante”.