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sábado, 2 de enero de 2016

El sudeste asiático lanza un nuevo bloque económico (en realidad es un sub conjunto del Aseam conformado por Singapur , Myanmar, Brunei, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Filipinas, Tailandia y Vietnam) Por Ben Otto en Yakarta y Trefor Moss en Negros, Filipinas encontrado en el WSJ

El sudeste asiático lanza un nuevo bloque económico (en realidad es un sub conjunto del Aseam conformado por  Singapur , Myanmar,  Brunei, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Filipinas, Tailandia y Vietnam)


El sudeste asiático lanza un nuevo bloque económico

http://lat.wsj.com/articles/SB12571106120993794730004581448701788418480?tesla=y

 La caña de azúcar y la industria azucarera, uno de los fuertes de Filipinas, está entre los temas más conflictivos para la Asean.

La caña de azúcar y la industria azucarera, uno de los fuertes de Filipinas, está entre los temas más conflictivos para la Asean. PHOTO: TREFOR MOSS/THE WALL STREET JOURNAL
Por
Ben Otto en Yakarta y

 Trefor Moss en Negros, Filipinas

Jueves, 31 de Diciembre de 2015 0:08 EDT

Diez naciones del sudeste asiático darán inicio hoy a un ambicioso experimento: la integración de sus economías, un intento por aumentar la influencia global y la prosperidad de esta región de 622 millones de habitantes.

Este mercado común, que lleva más de una década en construcción y aspira a convertirse en un bloque regional que compita con China y Japón, incluye economías tan diversas como la rica y abierta Singapur y la emergente Myanmar.

Estos países, que ya integran la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean, por sus siglas en inglés), planean impulsar las relaciones económicas entre ellos mediante una mayor reducción de aranceles y un flujo más libre de mano de obra, servicios y capitales a través de una región que se extiende más de 6.000 kilómetros desde el océano Pacífico al Índico.

El bloque —que también incluye a Brunei, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Filipinas, Tailandia y Vietnam— alberga una clase media en rápida expansión, pero también exhibe una pobreza y desigualdad de ingresos generalizadas. Los líderes del grupo esperan que este proyecto, que tomará años para completarse, aumente el bienestar económico de la población en una región que espera que su economía se duplique a casi US$2,6 billones para 2030.

“Es un gran hito para nosotros”, dijo Le Luong Minh, secretario general del bloque. Hace menos de medio siglo, algunos países del sudeste asiático estaban todavía en guerra, enfatizó el funcionario. “Hemos hecho un gran progreso”.

La integración económica de la región está también en el centro de la política del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hacia Asia, en parte para hacer frente al ascenso del poder militar y económico de China. EE.UU. ha contribuido al esfuerzo ayudando a los países de la Asean a integrar sus procedimientos aduaneros y comerciales.

En el corto plazo, es poco probable que Washington concrete algún acuerdo importante con el nuevo bloque. En lugar de ello, los funcionarios estadounidenses esperan poner en marcha el Acuerdo Transpacífico, o TPP, un pacto comercial de 12 naciones —entre ellas Chile, Perú, México, Brunei, Malasia, Singapur y Vietnam— y ampliar el acuerdo a otros países que han expresado interés por firmarlo, como Indonesia y Filipinas.






“La forma en que EE.UU. ve esto es que se comience con el TPP [para] construir el ’patrón de oro’ del comercio [y luego] poco a poco construir eso en Asia para permitir una mejor integración”, dijo Carl Baker, director del Foro del Pacífico del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Hawai. “Al trabajar con [esos países] mientras construyen su comunidad económica, EE.UU. ve una alternativa para equilibrar la influencia económica de China”.

Los gobiernos de China y Japón, que compiten por poder e influencia sobre esas naciones, también han expresado su apoyo a los esfuerzos de integración del bloque Asean.

Los objetivos del grupo reflejan los de su precursor en los años 50, la Unión Europea, otro bloque geopolítico cuyos miembros padecieron años de conflictos internos antes de unirse. Al igual que en Europa, la integración plena podría llevar décadas.

El grupo del sudeste asiático no planea tener una moneda común como el euro y todavía limita los viajes transfronterizos, a diferencia de lo que ocurre en la UE con la denominada área Schengen. Las barreras a los servicios financieros transfronterizos y el transporte, por ejemplo, aún existen. Y aunque los miembros de la Asean han reducido los aranceles de importación en los últimos años, otras barreras, como las cuotas de importación y los requisitos de idioma para trabajadores extranjeros, tardarán años en ser desmantelados, dicen expertos.

“La realidad, le decimos a nuestros miembros, es que [por ahora] es necesario tener una estrategia para la Asean y 10 estrategias individuales”, dijo Alexander Feldman, quien encabeza el Consejo Empresarial EE.UU.-Asean.

El debut del bloque también está avivando algunos temores.

En un reciente día de diciembre en la isla de Negros, Filipinas, un aire suave envolvía un ingenio azucarero que tritura 5.000 toneladas de caña de azúcar al día. En los campos cercanos, unos hombres trabajaban turnos de 10 horas bajo un sol abrasador para cortar caña por sólo US$2,40.

Alguna vez el motor de la economía filipina, la industria azucarera ha estado en declive desde mucho antes de que comenzaran las negociaciones del bloque comercial. Ahora, alimentadas por la sospecha de que la creación del bloque empeorará la situación de un sector que emplea 785.000 personas, esas preocupaciones van en aumento.

Al igual que la vecina Indonesia, Filipinas ha reducido su arancel de importación de 38% a 5% en los últimos años para satisfacer los requisitos de la Asean. Ambos países están preocupados por Tailandia, que según la American Sugar Alliance, subvenciona su industria con US$1.300 millones al año, dando lugar a precios artificialmente bajos. La Asean no regula los subsidios. Tailandia niega que subvenciona su industria azucarera.

“Las importaciones baratas llegarán, los precios caerán y nuestros trabajadores y agricultores van a sufrir”, dijo John Lozande, secretario general de la Federación Nacional de Trabajadores del Azúcar de Filipinas. Pero a pesar de la baja reciente de aranceles, Lozande reconoce que sus preocupaciones no se han hecho realidad.

Otras industrias están también nerviosas. Trinh Minh Anh, subdirector de un panel del gobierno vietnamita para la integración económica internacional, dijo este mes que la industria automotriz de Vietnam sufrirá debido a la competencia de Indonesia y Tailandia, sobre todo después de 2018, cuando el bloque elimine los aranceles a la importación de automóviles.

En Indonesia, algunas empresas están preocupadas porque creen que la formación del bloque acelerará la fuga de cerebros a los países más ricos como Singapur y Malasia. “Me preocupa que perdamos nuestros talentos más brillantes por mejores salarios en el extranjero”, dijo Haryadi Sukamdani, presidente de la Asociación de Empleadores de Indonesia. Ese tipo de preocupaciones podría frenar la integración, dicen algunos expertos, a medida que los países se esfuerzan por ratificar las medidas acordadas a nivel regional.

El nuevo bloque comercial “no va a cambiar nuestra estrategia drásticamente”, dijo Eddy Setiawan, que dirige la unidad del sudeste asiático de Dow Chemical Co. “Tenemos una analogía similar a la de la UE”, donde la compañía cuenta con estrategias individuales para reflejar la “dinámica muy diferente de cada país”.

El nuevo bloque tiene sus orígenes en una unión de países mayormente en desarrollo creada en 1967, durante la guerra de Vietnam, por los gobiernos proestadounidenses de la región. El impulso hacia la integración del sudeste asiático creció durante la crisis asiática de finales de los años 90, cuando los países cuyas monedas se derrumbaron se sintieron tratados injustamente por las instituciones globales de rescate.

La Asean espera construir sobre esas bases no sólo para impulsar el comercio, sino para coordinar políticas que beneficien a los consumidores, como por ejemplo, la reducción de los cargos de roaming de telefonía móvil, o permitir que los trabajadores calificados viajen libremente entre los distintos países.

“Cualquier trabajo que se haga para reducir los costos de fricción, barreras arancelarias y comerciales... nos va a permitir a nosotros y a empresas como la nuestra contratar más personas allí y hacer más”, dijo John Rice, vicepresidente de General Electric Co. quien dirige las operaciones globales de la compañía.


Will Mauldin en Washington y Nopparat Chaichalearmmongkol en Bangkok contribuyeron a este artículo

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