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sábado, 2 de enero de 2016

Atacan embajada saudita en Irán tras ejecución de clérigo chiíta, además ejecutaron a 47 militantes de Al Qaeda. Oportunidad para que Irán apoye logísticamente a Al Qaeda en la península arábiga y los una con Ansarola en su lucha contra el feudalismo saudita que todavía no ha tenido su revolución francesa., encontrado en Univision,

Atacan embajada saudita en Irán tras ejecución de clérigo chiíta, además ejecutaron  a 47 militantes de Al Qaeda. Oportunidad para que Irán apoye logísticamente a Al Qaeda en la península arábiga y los una con Ansarola en su lucha contra el feudalismo saudita que todavía no ha tenido su revolución francesa.

Atacan embajada saudita en Irán tras ejecución de clérigo chiíta, además ejecutaron  a 47 militantes de Al Qaeda


http://www.univision.com/noticias/ejecuciones/atacan-embajada-saudita-en-iran-tras-ejecucion-de-clerigo-chiita


Univision.com y Agencias  publicado: ene 02, 2016 11:29 AM





Manifestantes en Irán, protestaron por la ejecución de un prominente clérigo chií en Arabia Saudí e irrumpieron en la embajada saudí en Teherán, donde causaron incendios y arrojaron documentos desde la azotea.

El principal funcionario policial, el general Hossein Sajedinia, acudió de inmediato al lugar y la policía dispersó a la multitud, indignada por la ejecución del jeque Nimr al-Nimr, de acuerdo con la agencia noticiosa semioficial ISNA.



Los dirigentes chiíes en Irán y otros países en la región condenaron de inmediato a Riad y advirtieron que podría desatarse una reacción de violencia sectaria.


Las ejecuciones que Arabia Saudí efectuó el sábado de 47 prisioneros, entre ellos varios detenidos de Al Qaeda, podrían exacerbar aún más las tensiones entre suníes y chíes dentro de la pugna que el reino suní y su enemigo, Irán, protagonizan a nivel regional.


Irán protestas embajada
Aunque Arabia Saudí insistió en que las ejecuciones forman parte de una guerra justificada contra el terrorismo, los políticos iraníes advirtieron que la monarquía saudí pagaría un alto precio por la muerte de al-Nimr.

El Ministerio del Exterior iraní convocó al enviado saudí en Teherán para presentarle su inconformidad, en tanto que el Ministerio del Exterior saudí hizo lo propio con el de Teherán.


El ministerio saudí entregó su protesta al enviado iraní y señaló que la enérgica reacción iraní ante la ejecución del jeque representaba una "flagrante intromisión" en los asuntos internos del reino.


En Teherán, una multitud se reunió frente a la embajada de Arabia Saudí y gritó lemas contra ese país. Algunos manifestantes lanzaron piedras y bombas incendiarias contra la sede diplomática, causándole fuego en una parte, declaró Sajedinia a la agencia noticiosa semioficial Tasnim.


"Algunos de ellos ingresaron en la embajada. De momento, los individuos que habían ingresado fueron desalojados. Sin embargo, una gran multitud permanece frente a la embajada", afirmó Sajedinia a ISNA a primeras horas del domingo.


Varios inconformes irrumpieron en la embajada y arrojaron papeles desde la azotea, en tanto que la policía dispersaba a la muchedumbre, afirmó Sajedinia a la agencia noticiosa semioficial ISNA.


El jefe policial dijo después a Tasnim que la policía desalojó a los manifestantes del recinto diplomático y efectuó arrestos. La situación afuera de la embajada fue "apaciguada", agregó.


Protestas se extienden por Medio Oriente

Las reacciones a la ejecución del clérigo se extendieron entre la comunidad chií de países árabes como Baréin, el Líbano o Irak, lo que ha agudizado las ya crecientes tensiones sectarias.

En Baréin, los chiíes tomaron las calles en varias localidades después del rezo del mediodía para protestar por esta ejecución, lo que derivó en choques con las fuerzas de seguridad.

Los manifestantes enarbolaron fotografías de Al Nimr, quemaron neumáticos y entonaron lemas que pedían la muerte para la familia Al Saud, que gobierna en Arabia Saudí, y contra la monarquía bareiní, que profesa el islam suní como la saudí.
 


The Associated Press


Una protesta en Cachemira.

La Policía bareiní aumentó su dispositivo de seguridad para impedir las protestas, desplegando vehículos blindados y disparando perdigones y gases lacrimógenos contra los manifestantes.

Además, el Ministerio del Interior aseguró que aquellos que critiquen la decisión saudí serán castigados con una multa equivalente a 530 dólares o con hasta dos años de cárcel.

Años de inestabilidad

La situación en Baréin es inestable desde febrero de 2011, cuando comenzaron las protestas de la mayoría chií contra la monarquía suní gobernante para exigir reformas políticas.


En el Líbano, el grupo chií Hezbolá responsabilizó a EEUU por la ejecución e instó a la comunidad internacional a condenar ese "crimen odioso" y a incluir a las autoridades saudíes en la lista de grupos terroristas.


"EEUU y sus aliados, que protegen al régimen saudí, son responsables de encubrir sus crímenes contra su pueblo y los de la región y asumen la responsabilidad directa y moral de esa ejecución", afirmó Hezbolá en un comunicado.

Según Hezbolá, el verdadero motivo de la ejecución del prominente clérigo es que reivindicaba que "se otorguen derechos a un pueblo oprimido y gobernado por el despotismo y la ignorancia".

También el vicepresidente del Consejo Superior Chií, el jeque Abdul Amir Qabalan, calificó de "grave error" y "acto imprudente y peligroso" la ejecución del clérigo disidente saudí.


"Es un crimen contra la humanidad que tendrá repercusiones en los próximos días. Matarlo (a Al Nimr) es un llamamiento a la escisión y a la tensión sectaria", subrayó.


También desde Irán, la gran potencia chií, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Hosein Yaber Ansarí, denunció "la profunda imprudencia e irresponsabilidad" del Gobierno de Arabia Saudí, que -agregó- "pagará duro" esta acción.


Al Nimr fue ejecutado después de que en octubre pasado el Tribunal Supremo confirmara su condena a pena de muerte por desobedecer a las autoridades e instigar a la violencia sectaria.


El clérigo fue detenido en julio de 2012 por varias causas, entre ellas por apoyar a células terroristas y los disturbios contra las autoridades saudíes que estallaron en febrero de 2011 en la provincia de Al Qatif, en el este del país y de mayoría chií.


Se elevan los temores

La ejecución múltiple elevó los temores a ataques por venganza. El mes pasado, la rama del grupo extremista asentada en Yemen, conocida como Al Qaeda en la Península Arábiga, advirtió a las fuerzas de seguridad saudíes de actos violentos si se ejecutaba a miembros de su red.


Arabia Saudí explicó que una corte real emitió una orden para implementar las sentencias una vez se agotaron todas las apelaciones posibles. Las ejecuciones se realizaron en la capital Riad, y en otras 12 ciudades y localidades, según el comunicado del Ministerio del Interior. Casi la totalidad de las ejecuciones que se practican en el país son decapitaciones con una espada.


En una conferencia de prensa el sábado, el portavoz del Ministerio del Interior, el general Mansour al-Turki, dijo que las ejecuciones se practicaron dentro de prisiones y no en público.




Getty Images
El general Mansour al-Turki.




El Ministerio del Interior anunció que de los ejecutados, 45 eran ciudadanos saudíes, uno procedía de Chad y otro de Egipto, explicó el reino.

Uno de los fallecidos era Faris al-Shuwail, un ideólogo de la rama saudí de Al-Qaeda que fue detenido en agosto de 2004 durante una operación masiva contra el grupo tras una serie de atentados.

Las críticas internacionales

Amnistía Internacional dijo que la sentencia contra el clérigo, que tiene unos 50 años, forma parte de una campaña de las autoridades saudíes para "acabar con toda la disidencia".


El grupo estadounidense Human Rights Watch criticó las ejecuciones. Sarah Leah Whitson, directora del grupo para Oriente Medio, señaló que "independientemente de los delitos presuntamente cometidos, la ejecución masiva de prisioneros mancha aún más el preocupante historial de derechos humanos en Arabia Saudí".


Arabia Saudí realizó al menos 157 ejecuciones en 2015, con las decapitaciones alcanzando su número más alto en el país en dos décadas, apuntaron varios grupos de derechos que monitorean la pena capital en todo el mundo.

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