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lunes, 4 de enero de 2016

El petróleo oscilara entre US$ 25 y US$ 45 este 2016 y 2017 para tal vez volver a subir a partir de enero del 2018 (salvo una guerra generalizada en Medio Oriente entre las monarquías feudales sunies e Irán)// deducido de un articulo de Georgi Kantchev y Bill Eje encontrado en el WSJ

 El petróleo oscilara entre US$ 25 y US$ 45 este 2016 y 2017 para tal vez volver a subir a partir  de enero del 2018 (salvo una guerra generalizada en Medio Oriente entre  las monarquías feudales  sunies e Irán)


 Nota del autor del blog: creo haber leído que en 2015 se paralizaron proyectos petroleros por US$ 500,000 millones y para este 2016 igual monto, eso sin contar con las quiebras masivas que se avecinan en el sector.



El petróleo podría pasar de la sobreoferta a la escasez en pocos años, dicen expertos

http://lat.wsj.com/articles/SB10081453220940414788904581458684282159682?tesla=y


Un campo en Cisco, Texas.



Un campo en Cisco, Texas. PHOTO: MIKE STONE/REUTERS

Georgi Kantchev y Bill Eje

Martes, 5 de Enero de 2016 0:04 EDT

Con el mundo inundado de crudo, la industria petrolera está contemplando un nuevo problema que exceso de oferta podría provocar: una escasez de petróleo.

A medida que el exceso de combustible ha empujado el precio a sus valores mínimos en una década, la caída de la inversión en países productores de petróleo como Venezuela y Rusia y en empresas como Exxon Mobil Corp. y Royal Dutch Shell PLC trajo como consecuencia una menor producción de barriles.

Pero esta disminución podría generar lo opuesto: una escasez de petróleo y una mayor predisposición a pagar más para conseguirlo.

Esta situación podría marcar el comienzo de un ciclo que es familiar para otras materias primas como el oro y el cobre, un ciclo en el que el derrumbe de precios provocado por el exceso de oferta lleva a recortes de inversión que terminan ahogando la oferta y empujando los precios al alza, lo cual sienta las bases para una nueva expansión y futuras sobreofertas.

“Un gran vacío se está formando en la inversión de la industria petrolera”, dijo recientemente a la prensa Claudio Descalzi, director ejecutivo de la energética italiana Eni SpA. “En dos o tres años esto va a generar un desequilibrio entre la oferta y la demanda que va empujará los precios al alza”.

Este año, las inversiones en exploración y producción mundial caerán a US$170.000 millones, una caída del 20%, según Rystad Energy. Si el año que viene los precios internacionales del petróleo promedian los US$50 por barril—un nivel que muchos analistas consideran optimista—, la inversión podría caer en un quinto en 2016, estima la consultora de energía con sede en Oslo.

Esta sería la primera vez en 30 años que la industria registre dos años consecutivos de caídas de la inversión total, según la Agencia Internacional de la Energía.

El índice Brent, referencia internacional del crudo, subió el lunes 0,29%, para ubicarse en US$37,78 el barril. El crudo de EE.UU. cayó 0,32%, ubicándose en US$36,92.

Desde junio de 2014, el crudo ha perdido casi 70% de su valor; mientras tanto, los productores bombean dos millones de barriles diarios más de los que se necesitan. Los productores de Rusia, Brasil y Noruega bombearon más petróleo en 2015 de lo que los pronosticadores habían proyectado. Además, las inversiones en nuevos yacimientos hechas años atrás están listas para comenzar producción, y los proyectos de exploración y perforación de nuevos pozos, programados para empezar a producir en las próximas décadas, están siendo retrasados o cancelados.

La caída de los precios ha llevado a las compañías petroleras a recortar profundamente sus presupuestos de inversión.

Las estadounidenses Chevron Corp. y ConocoPhillips Co. recortarán sus gastos de capital este año en alrededor de un 25%, dijeron recientemente las compañías. Productores europeos como BP PLC y Total SA también han anunciado grandes recortes.

Tudor, Pickering & Holt, un banco de inversión centrado en energía, ha contabilizado 150 proyectos que se han retrasado, lo que resulta en el aplazamiento indefinido de unos 13 millones de barriles diarios. Eso equivale al 15% de la producción total mundial.

Alrededor del 20% de esta producción diferida corresponde a proyectos de explotación de depósitos de arenas bituminosas en Canadá, donde la extracción de crudo es particularmente cara. Complicados proyectos de aguas profundas en el Golfo de México y África y otros en el Ártico también han sufrido, según Tudor Pickering.

En países como Venezuela, México, Nigeria y Argelia, los productores están posponiendo proyectos que son necesarios para compensar el agotamiento natural que los yacimientos sufren con el tiempo. La tasa promedio de declive, que mide la velocidad a la que cae la producción de un pozo sin mantenimiento o una nueva perforación, oscila generalmente entre el 3% y el 4% anual. Esta tasa se ha casi duplicado en 2015, según Miswin Mahesh, analista de petróleo de Barclays PLC.

Para satisfacer el crecimiento esperado de la demanda, la industria petrolera necesita reemplazar 34.000 millones de barriles de crudo por año, según Rystad. Las previsiones hechas en 2015 sólo representan ocho mil millones de barriles, dijo la firma.

“El escenario está listo para [que se produzca] una crisis de suministro” más adelante, dijo Mahesh. “El suministro de los campos existentes caerá y los nuevos proyectos no estará listos para reemplazarlos”.

Barclays estima que el Brent alcanzará US$85 el barril en 2020, mientras que otros ven un potencial aumento más alto.

“Se puede prever precios disparándose entre US$30 y US$100 con bastante rapidez”, dijo Iain Reid, jefe de petróleo y gas del banco Macquarie.

Las mineras han pasado por este ciclo varias veces. Entre mediados y fines de la década de 1990, la disminución de los presupuestos de inversión y exploración llevó a una caída en el suministro de muchos metales a finales de la última década. Esto contribuyó a una fuerte alza del precio de muchos metales en ese momento, lo que a su vez llevó a la apertura de nuevas minas que luego volvieron a inundar el mercado.

Por supuesto, hay escenarios alternativos en los que los precios continúan languideciendo en niveles bajos. La demanda de crudo podría no subir, especialmente si la economía de China sigue siendo lenta. En los últimos meses, los datos sobre la debilidad de ese crecimiento generaron preocupación por la salud de segundo mayor consumidor de petróleo del mundo.

La producción estadounidense de petróleo de esquisto podría seguir siendo fuerte. En el último año, después de haber alcanzado un pico en 9,6 millones de barriles diarios, esa producción se estabilizó en alrededor de 9,1 millones de barriles.

La AIE prevé un aumento de no más de US$80 el barril en 2020, en parte debido a que la producción de esquisto podría satisfacer con bastante rapidez la nueva demanda.

El miércoles pasado, la Administración de Información de Energía (EIA, por su sigla en inglés) dijo que en la última semana del 2015 los inventarios de crudo subieron más de lo esperado. El crudo almacenado en Cushing, Oklahoma, punto de entrega del combustible en EE.UU., aumentó en 900.000 barriles, a 63 millones de barriles, todo un récord, según dijo la EIA en su informe semanal.

Dada la necesidad de usar grandes equipos de perforación y plataformas en lugares remotos, desde el Delta de Nigeria hasta el Mar del Norte, la industria del petróleo fue tradicionalmente lenta para reabrir los grifos. Pero la revolución del esquisto cambió todo esto al hacer posible que las nuevas tecnologías agilicen la nueva producción. Esto también distingue al petróleo de los metales, ya que las minas pueden tomar hasta ocho años en desarrollarse.

“El mercado del petróleo se encuentra en la zona muerta”, dijo Michael Hulme, director del Carmignac Commodities Fund, que maneja US$460 millones. “Esto es para lo que sirven las zonas muertas: para aniquilar la oferta y establecer escenarios para la recuperación de los precios de los sobrevivientes”.


-Eric Sylvers contribuyó a este artículo.

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