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lunes, 21 de diciembre de 2015

Samsung busca nuevas fuentes de ingresos en los medicamentos biológicos (Los coreanos se desquitaran de Jhonson & Jhonson de haber bloqueado una venta de medicamentos de US$ 5 millones en el seguro social de Perú con la surcoreana Celltrion y encarecieron sus medicamentos para la artritis reumatoidea en Perú en 300 % además igual para el cáncer, son en virtud de esos acuerdo del TPP creó los medicamentos eran remsemisa y remicare algo así ) Por Jonathan Cheng y Min-jeong Lee encontrado en el WSJ

Samsung busca nuevas fuentes de ingresos en los medicamentos biológicos  (Los coreanos se desquitaran de Jhonson   & Jhonson de haber bloqueado una venta de medicamentos de US$ 5 millones en el seguro social de  Perú con  la surcoreana Celltrion  y encarecieron sus medicamentos para la artritis reumatoidea en Perú en 300 % además igual para el cáncer, son en virtud de esos acuerdo del TPP creó los medicamentos eran remsemisa y remicare algo así  )


Samsung busca nuevas fuentes de ingresos en los medicamentos biológicos

 
http://lat.wsj.com/articles/SB10304842841329483361404581430712417322984?tesla=y



El heredero de Samsung, Lee Jae-yong, durante la ceremonia de inicio de construcción de una planta de medicamentos biológicos en Incheon, Corea del Sur.


El heredero de Samsung, Lee Jae-yong, durante la ceremonia de inicio de construcción de una planta de medicamentos biológicos en Incheon, Corea del Sur. PHOTO: MIN-JEONG LEE/THE WALL STREET JOURNAL


Por Jonathan Cheng y Min-jeong Lee

Martes, 22 de Diciembre de 2015

0:04 EDT
SONGDO, Corea del Sur—En una planta de casi 70.000 metros cuadrados en esta ciudad, las máquinas de Samsung resuenan día y noche para dar vida a un producto inusual para el mayor fabricante de teléfonos inteligentes del mundo: medicamentos contra el cáncer desarrollados por Bristol-Myers Squibb Co.

Las enormes plantas de producción y laboratorios de investigación, que representan una inversión de US$2.740 millones realizada por Samsung Group en los últimos cuatro años, son el signo más visible de que el conglomerado surcoreano no quiere ser conocido solamente como uno de los principales fabricantes de electrónicos de consumo del mundo.


Samsung está aprovechando su experiencia en la manufacturación de chips y smartphones para producir medicamentos biológicos para las grandes farmacéuticas del mundo. Su meta es convertirse en el mayor fabricante por contrato de remedios biológicos, que son hechos a partir de células vivas, sangre y tejido, en lugar de químicos, para tratar enfermedades, desde cáncer hasta artritis.


La incursión en la biotecnología es una prueba de fuego para Lee Jae-yong, de 47 años, el heredero de Samsung. Analistas e inversionistas están viendo si Lee logra llevar el conglomerado a nuevas áreas de negocios, tal y como lo hizo su padre, el presidente de la junta directiva Lee Kun-hee (incapacitado tras un ataque al corazón), cuando se expandió hacia los semiconductores y teléfonos móviles.

Lee hijo, vicepresidente de Samsung Electronics Co., considera que las medicinas biológicas pueden contribuir al crecimiento de la empresa a medida que las ventas de teléfonos inteligentes y chips se enfrían. “Observamos grandes oportunidades para innovar mediante la unión de tecnología de la información, la medicina y la biología”, dijo el empresario en un foro en China a principios de año.




Las ventas mundiales de fármacos biológicos ascenderán de US$184.000 millones este año a US$278.000 millones en 2020, proyecta la firma de investigación londinense Evaluate Ltd. A pesar de que la cifra representa sólo un tercio de las ventas actuales de medicamentos convencionales (sintetizados químicamente), los fármacos biológicos ofrecen mayores márgenes de ganancia, según los analistas. Estimaciones internas de Samsung consideran que los ingresos derivados de la fabricación de remedios biológicos pasarán de US$28.000 millones este año a US$42.000 millones en 2020.


Lee, quien declinó ser entrevistado para este artículo, trata de dominar todos los aspectos de esta industria, contratando consultores y enviando artículos académicos a sus lugartenientes, mientras participa en reuniones con compañías biofarmacéuticas de EE.UU. y Europa, indican fuentes al tanto.

La empresa invierte activamente en esta área. En cuatro años desembolsó US$1.000 millones en la construcción de dos plantas para producir medicinas biológicas para farmacéuticas y otros US$1.000 millones en investigación y desarrollo de biosimilares, réplicas aproximadas de fármacos biológicos, equivalentes a las versiones genéricas de los medicamentos químicos que ofrecen alternativas parecidas de tratamiento a precios más bajos.



Samsung anunció a fines del mes pasado planes de construir una tercera planta, que cuando esté terminada en 2018 será la instalación de fármacos biológicos más grande del mundo.

Aunque la inversión de US$740 millones es pequeña si se compara con los US$13.300 millones reservados para construir una planta de semiconductores, la fábrica convertirá a Samsung BioLogics Co., el nombre de la compañía, en el mayor fabricante de medicinas por contrato del mundo por capacidad. Actualmente, Samsung BioLogics ocupa el tercer lugar, detrás de la suiza Lonza Group y la alemana Boehringer Ingelheim GmbH.



Kim Tae-han, presidente ejecutivo de Samsung BioLogics, dice que Samsung espera reconfigurar la industria de fabricación de medicamentos al ofrecer a las farmacéuticas un lugar donde tercerizar su producción, de la misma manera que las empresas de semiconductores contratan fabricantes para reducir costos y enfocarse en el diseño.


La rapidez con la que Samsung ha desplegado sus recursos se deriva de la convicción que Lee hijo comparte con sus lugartenientes de que tanto la industria de semiconductores como la biofarmacia exigen mucho capital y recompensan a quienes invierten grandes sumas. Las dos requieren atención al detalle en la construcción de espacios limpios y herméticamente cerrados y hacen énfasis en la escala, la velocidad y la eficiencia.


La clave del éxito del negocio más conocido del conglomerado coreano, Samsung Electronics, fue el perfeccionamiento del proceso de fabricación de pantallas planas y semiconductores y el aumento de su producción para aprovechar economías de escala. Hoy, la compañía es el mayor fabricante mundial de smartphones, televisores y chips de memoria.


Samsung BioLogics sigue de cerca este modelo. Su segunda planta, construida sobre terrenos ganados al mar cerca del aeropuerto principal de Corea del Sur, tendrá una capacidad de 150.000 litros, cinco veces el tamaño de su primera planta. El año que viene, mientras aguarda el visto bueno de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), la compañía empezará a incrementar su producción. Su tercera planta será más grande: 180.000 litros de capacidad.

“En 2020 queremos ser reconocidos como la nueva empresa pionera en la fabricación biofarmacéutica”, dice Kim, quien agrega que Samsung apunta a que en 2025 su negocio de biotecnología facture cuatro billones de wones coreanos (US$3.500 millones) y registre una ganancia operativa en torno a los dos billones de wones (US$1.750 millones).


A pesar de estos ambiciosos objetivos, Samsung BioLogics ha encontrado obstáculos.

La empresa tuvo que dominar un proceso de fabricación que es incluso más exigente que el de los semiconductores, donde las pequeñas partículas de polvo pueden interrumpir la producción. Para cumplir con las directrices de la FDA, las áreas de producción de biofármacos deben mantenerse estériles y exentas de bacterias.

La compañía también edifica sus instalaciones en la mitad del tiempo que sus rivales, dice Kim, y tendrá que demostrar que es una mejor opción para los clientes.


Samsung BioLogics firmó en 2013 un contrato de 10 años con Bristol-Myers Squibb y otro contrato con la suiza Roche Holding AG. Las compañías no revelaron los términos. Samsung BioLogics ha conseguido otros cinco o seis clientes y contempla duplicar su fuerza de trabajo a 1.700 personas en 2018, señala Kim.


A unos metros de distancia, una filial de investigación y desarrollo denominada Samsung Bioepis Co. desarrolla biosimilares, incluyendo tratamientos contra la artritis reumatoide. Samsung Bioepis tiene seis productos en desarrollo y en 2013 accedió a comercializar biosimilares con las farmacéuticas estadounidenses Merck & Co. y Biogen.

Sin embargo, los fabricantes de biosimilares se han topado con escollos para colocar sus productos en el mercado debido a los desafíos del desarrollo y trabas regulatorias. Las farmacéuticas también trabajan en versiones actualizadas de sus medicamentos originales, lo que podría reducir la demanda de alternativas baratas.

Para financiar sus ambiciosos planes, Samsung Bioepis tiene previsto una oferta pública inicial en el Nasdaq a principios del próximo año para recaudar cerca de US$1.000 millones. Sería la primera salida a bolsa de Samsung fuera de Corea del Sur en sus 77 años de historia. Samsung BioLogics, también tiene en carpeta un debut bursátil, dice Kim.


“Tener éxito con los productos biofarmacéuticos será más importante que en cualquier otra nueva área de negocios”, apunta Baek Gwang-je, analista de Kyobo Securities en Seúl. “Para una sucesión ordenada (al frente de Samsung), Lee Jae-yong necesita demostrarse a sí mismo”.

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