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miércoles, 25 de febrero de 2026

El informe de Citrini y el círculo pernicioso de la IA que desplomará las bolsas el 40%

 Opinión | La bolsa y la vida

El informe de Citrini y el círculo pernicioso de la IA que desplomará las bolsas el 40%

Wall Street cierra en rojo tras anuncio de aranceles y preocupación por IA en tecnológicas

Wall Street cierra en rojo tras anuncio de aranceles y preocupación por IA en tecnológicas

El informe de Citrini Research publicado esta semana sobre el efecto de la inteligencia artificial en la economía y los escenarios que se abren para el futuro ha colmado de incertidumbres un contexto bursátil ya pleno de angustias. Las bolsas jadean, pero los índices siguen en las alturas.

El informe viral de Citrini causó ventas en Wall Street el lunes y reacciones angustiosas en el 'parquet' y los analistas el martes, por abrir la posibilidad de desplome del 40% de las bolsas este año. Pese a los miedos, las bolsas siguen con predominio de las compras. Aunque se extrema el cuidado en la elección de los activos escogidos. Las incertidumbres se acrecientan con el caos arancelario desatado por el presidente de EEUU, Donald Trump. La idea del informe de Citrini es que una generalización del uso de la IA causará una ola de despidos y caída de consumo más profunda de lo que pueda compensar el incremento de los beneficios derivado del éxito de la IA. Lo cierto es que el planteamiento tiene lógica pero no respaldo empírico o teórico suficiente como para aceptarlo como premisa válida sin más. Pero otra semilla de incertidumbre ya está plantada.

En cualquier caso, la "previsión maldita" ha causado malestar. En estas líneas hace meses que se destaca que la evolución de los mercados se ha disociado hace tiempo de los valores fundamentales de la economía, cimiento coherente con burbuja financiera. También es cierto que la IA aporta más que algunas de las firmas tecnológicas del año 2000, que tenían pies de barro y poco más. 'Financial Times' publica este martes un análisis interesante sobre el informe de Citrini, que quizá pase a la historia por evidenciar negro sobre blanco los temores mostrados por la mayoría de analistas en los últimos meses, pero más allá de la propia sensación de burbuja. La IA amenaza con alimentar un círculo pernicioso de sustitución de mano de obra y desplome del consumo. Y el consumo, el gastar en el marco del pentágono del 'homo económicus', es uno de los ejes básicos del bienestar económico individual y colectivo.

La idea de Citrini es funesta y creíble. El escenario que plantea es que la IA tenderá a destruir empleos e ingresos, y que no los reemplaza. Por ello, globalmente arrastra a la economía en su conjunto a una recesión y crisis generalizada. En concreto, apunta a que la tasa de paro en EEUU si se implementa la IA de manera rápida subirá por encima del 10%. La implementación de la IA eleva la riqueza de los propietarios de los medios de producción al recortar los costes, fundamentalmente los salariales. Mientras tanto, el crecimiento real de los salarios se desploma, los trabajadores despedidos se ven obligados a aceptar trabajos peor pagados... Salarios más bajos y productividad global al alza pero peor repartida.

En este escenario se plantea la necesidad de un Estado más intervencionista y con mayores regulaciones que impidan la acumulación de capital de los empleadores. Pero en caso de EEUU, esa posibilidad parece poco realista, así que la crisis general está servida, hacia un círculo vicioso sin freno y en una situación no conocida hasta ahora.

Por ello, el planteamiento no tiene respaldo académico pero abona los sentimientos y convicciones más funestas. Y se trata de un círculo vicioso porque la IA está en condiciones de establecer las normas y procedimientos de un nuevo orden económico sin control, en el que poco a poco la IA pasa a gestionar también a los empleadores, contratando aquellos aspectos de la producción que las máquinas no sean capaces de asumir y sin que paren los flujos de inversión a la búsqueda de nuevos recortes de costes y aumento de la productividad. Una era ya anunciada por Jeremy Rifkin de 1995 en 'El fin del trabajo' (entonces no había IA) pero no necesariamente asociado a una ociosidad positiva o reparto del trabajo, sino más bien a un empobrecimiento generalizado de los empleados y la rotura de cualquier ascensor social fuera del emprendimiento asociado a la IA o actividades fuera de ella. La IA es inevitable, pero la regulación será fundamental para graduar la velocidad de su introducción en todos los ámbitos de la economía y la sociedad. Si la velocidad de introducción de la IA sigue siendo tan alta como hasta ahora, los efectos serán difícilmente evaluables y puede que el informe Citrini haya acertado plenamente.

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