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lunes, 12 de enero de 2026

No se dejen engañar: todo ha cambiado para la economía global...Escrito por Gita Gopinath.. es la primera subdirectora gerente del FMI







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 Lunes 12 de enero del 2026 GESTI ÓN

 FINANCIAL

-TIMES

No se dejen engañar: todo ha cambiado

para la economía global....Escrito por Gita Gopinath.. es la primera subdirectora gerente del FMI 

Hay fuerzas que han enmascarado el lastre de los aranceles de EE.UU. y las represalias chinas.

También han hecho que el 2025 pareciera mucho más estable de lo que realmente fue.

E l daño causado por los aranceles estadouni-

denses hasta ahora ha sido moderado, pero

eso no durará. El 2025 fue un año en el que

todo cambió y, sin embargo, en cierto modo,

nada cambió. Estados Unidos elevó los aran-

celes a su nivel más alto en casi un siglo, China tomó

represalias y la incertidumbre de las políticas mundia-

les se intensificó. Y, aun así, se prevé que el crecimiento

mundial sea del 3 .2%, exactamente lo que anticipaban

los analistas un año antes, cuando ninguna de estas tur-

bulencias se vislumbraba en el horizonte. Sin embar-

go, sería un error pensar que la economía mundial no

ha sido afectada por las disputas arancelarias y por el

caos político.

Ya hemos visto esta película antes. Cuando se aprobó

el referéndum sobre el Brexit, a pesar del pronunciado

aumento de la incertidumbre, el impacto económico

inicialmente fue mínimo. Pero una década después, se

estima que el Reino Unido ha perdido entre el 6% y el

8% de su producto bruto interno (PBI) en relación con

su trayectoria anterior al Brexit. La lección es sencilla:

el daño estructural se manifiesta lentamente y siempre

demasiado tarde para revertido.

Entonces, ¿por qué el mundo aún no ha sentido el

impacto de los aranceles? La respuesta radica, en par-

te, en que los aranceles reales son aproximadamente

la mitad de lo que anunció EE.UU., gracias a numero-

sas exenciones. Sin embargo, en 14%, sigue siendo un

aumento considerable, cuyas consecuencias tuvieron

dos compensaciones. En primer lugar, el gasto en in-

teligencia artificial (IA) y el auge del mercado bursátil

impulsado por el optimismo en torno a la 1A han soste-

nido el crecimiento estadounidense y han beneficiado

a economías como las de Taiwán y Corea del Sur que

exportan productos relacionados con la IA. 

En segundo

lugar, la política fiscal ha sido más expansiva, no sólo en

EE.UU., sino aún más en Alemania y China. Estas fuerzas

han enmascarado el lastre de los aranceles estadouni-

denses y las represalias chinas. Esas fuerzas también

han hecho que el 2025 pareciera mucho más estable de

lo que realmente fue.

La economía mundial es más frágil de lo que sugieren

las principales cifras, empezando por la fragilidad del

sector de la IA. Los inversionistas por fin han empezado

a cuestionar la brecha entre las astronómicas valoracio-

nes de la IA y sus rendimientos reales. Compañías como

Meta, que han anunciado aumentos masivos en el gasto

en 1A sin los correspondientes flujos de ingresos, han

ido castigadas. Y no son las únicas. Las compañías de

!Apronto tendrán que enfrentarse a un duro reto: los

"prompts" (preguntas o mensajes de un usuario para

generar una respuesta), cuestan dinero, lo que significa

que las suscripciones tendrán que aumentar. Un pago de

US$ 20 al mes no cubrirá los costos de esos "prompts" ni

sostendrán la carrera armamentista de infraestructura

contra los nuevos competidores.

Esto no es una declaración sobre el potencial de la IA

que, con toda probabilidad, será transformador. Se trata

de una afirmación sobre la rentabilidad. Con la presión

competitiva, tanto visible como invisible, el riesgo de

una corrección al estilo de las puntocom es real.

Mientras tanto, la tan celebrada "resiliencia" ante los

aranceles es profundamente engañosa. Los aranceles

han sido costosos, especialmente para los estadouniden-

ses. Aproximadamente el 95% de los costos arancelarios

han sido absorbidos por las empresas estadounidenses,

y sólo una parte ha sido transferida a los consumidores.

Esa "parte" es importante: los aranceles, por sí solos, han

añadido O. 7 puntos porcentuales a la inflación. Sin ellos,

la inflación podría haber sido del 2%, exactamente el

objetivo de la Reserva Federal de EE.UU. En cambio, los

aranceles han empobrecido a los hogares estadouniden-

ses promedio en el equivalente a US$ 600.

El daño causado por los aranceles se hará más visi-

ble este 2026 a medida que desaparezca la resiliencia

que proporcionan las importaciones anticipadas y las

compañías pasen una mayor parte de los costos a los

consumidores.

China también tiene que afrontar algunas incómodas

verdades. La continuada dependencia del crecimiento

impulsado por las exportaciones es insostenible, y el

nuevo plan quinquenal de Beijing-el cual prioriza la

asignación de recursos a los sectores tecnológicos en

lugar de reforzar las redes de seguridad social e impulsar

el consumo-corre el riesgo de agravar los desequilibrios

estructurales.

Europa, por su parte, ha actuado ''

conmadurezdefendiendounsistema La lección es sencilla:

global basado en normas, pero aún el daño estructural

debe llevar a cabo reformas internas se manifiesta

por su cuenta. La Unión Europea (UE) lentamente y

debe profundizar su mercado único, siempre demasiado

aumentarlaproductividadyposicio- tarde para revertirlo".

narse como un destino atractivo para

el capital global que busca diversificación.

Y EE.UU. no está ayudando. Romper la relación con

la UE-su mayor socio económico-es una mala estrate-

gia económica. Aunque nada catastrófico ocurre de la

noche a la mañana, los europeos están tratando de des-

acoplarse discreta y gradualmente de la infraestructura

financiera estadounidense, al tiempo que cuestionan su

dependencia de Visa y Mastercard; hace apenas un año,

esto habría sido impensable.

La realidad es que el 2025 fue un año en el que todo

cambió. La pregunta ahora es si 2026 será el año en el

que se corrija el rumbo. Existe una oportunidad: EE.UU.

ostenta la presidencia del G20 y Francia la del G 7. Jun-

tos, los dos países pueden impulsar medidas para res-

taurar la estabilidad de un sistema global incierto y cada

vez más fragmentado.

Si no se actua, el estándar de vida en todas partes dis-

minuirá y las políticas proteccionistas que hoy cuentan

con el apoyo popular se volverán impopulares. Pero,

para entonces, puede que sea demasiado tarde.

Escrito por Gita Gopinath

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