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domingo, 23 de abril de 2017

Francia decide en las urnas el futuro de Europa

Francia decide en las urnas el futuro de Europa


ENRIC GONZÁLEZ Corresponsal París

23 abr. 2017 09:01



Cómo entender las elecciones presidenciales en Francia de un vistazo IRENE FDEZ. JUBITERO - SARA ÁLVAREZ G. (Vídeo)



El resultado de las elecciones presidenciales cuya primera vuelta se celebra hoy provocará que la UE salga de su estancamiento, sufra otra crisis o incluso desaparezca

Así son los programas de Macron, Le Pen, Fillon y Mélenchon
Hoy es un día decisivo para Europa. La frase se ha pronunciado millones de veces por miles de razones, pero esta vez resulta estrictamente cierta: según cuál sea el resultado de las elecciones francesas, la Unión Europea puede empezar a moverse tras años de empantanamiento, o puede enfrentarse a una nueva crisis, o puede, simplemente, romperse y desaparecer. 


Todas las opciones parecen posibles. Desde la apocalíptica, encarnada por Marine Le Pen, a la más continuista, representada por Emmanuel Macron.Los colegios electorales de la Francia metropolitana han abierto a las 8.00 horas (6.00 GMT) para las presidenciales, que se presentan como las más inciertas de los últimos años.

Se trata tan solo de la primera vuelta, cuyo objetivo consiste en seleccionar a los dos candidatos que se disputarán la Presidencia de Francia el 7 de mayo. Pero muchas incógnitas deberían quedar despejadas ya esta noche. 


Conviene recordar que Marine Le Pen, la representante del Frente Nacional, cuyo programa se centra en la ruptura con el euro, el cierre de fronteras y el proteccionismo, es decir, el Frexit total, tiene muy pocas posibilidades reales de alcanzar la victoria. Para abrirse paso hacia el Palacio del Elíseo necesitaría obtener hoy un muy buen resultado, cercano al 30%, lo que le proporcionaría impulso, y enfrentarse a un rival accesible. ¿Cuál sería ese rival accesible? Imposible saberlo ahora. 


El lunes comienza un nuevo proceso electoral en el que pueden darse errores, sorpresas, revelaciones periodísticas y, en el peor de los casos, atentados que impacten emocionalmente sobre el electorado.


El resultado que más se teme en Bruselas, Berlín y los centros financieros es una segunda vuelta entre Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon, el candidato de la Francia Insumisa, un hombre ideológicamente situado muy a la izquierda del Partido Socialista. 


Por primera vez desde los años 30 del siglo XX, un país de la Europa occidental se vería obligado a elegir entre algo parecido al fascismo y algo parecido al comunismo, sin opciones intermedias.Si se diera ese caso, no el más probable, asistiríamos a un espectáculo insólito: el de los grandes poderes económicos, y los ciudadanos demócratas, jaleando a un candidato chavista y anhelando su victoria. 

Porque Mélenchon no se opone frontalmente al euro ni a la existencia de la Unión, porque se le considera (pese a todo) una persona con más capacidad negociadora que Le Pen y porque detrás del tribuno demagogo hay un ex ministro que conoce la gestión gubernamental. En cualquier caso, los bancos franceses se han preparado para soportar desde mañana lunes retiradas masivas de fondos si los electores optan por un duelo Le Pen-Mélenchon.Si los sondeos acertaran, lo cual constituiría casi una sorpresa tras los recientes fiascos en Gran Bretaña y Estados Unidos, la segunda vuelta sería protagonizada por Marine Le Pen y Emmanuel Macron. 


Nacionalismo, o patriotismo, como prefiere llamarlo la candidata ultraderechista, contra globalización. Ruptura contra continuismo. Populismo contra tecnocracia. Le Pen prefiere a Macron como rival porque podría atraerse una parte del electorado conservador con sus promesas anti-inmigratorias y su devoción por la identidad nacional y las tradiciones católicas, y confiar en que los votantes más izquierdistas optaran por abstenerse en lugar de apoyar al centrista Macron. Los sondeos dicen, sin embargo, que Macron ganaría de calle.


Luego están las otras posibilidades: Le Pen-Fillon, Fillon-Mélenchon y, no descartable, un Macron-Fillon que recuperaría el clásico enfrentamiento izquierda-derecha, socialdemocracia-gaullismo, que ha conformado la historia de la Quinta República. 


Es muy probable que, de forma íntima e inconfesable, tanto los comisarios europeos como Angela Merkel y los mercados financieros suspiren por una victoria de François Fillon. 



Durante la campaña recién concluida, el hombre ha demostrado ser corrupto, mentiroso y arrogante. Si alcanzara la jefatura del Estado, lo haría sin cariño ciudadano y sin demasiada popularidad. Sin embargo, es el único de los candidatos, absolutamente el único, en condiciones de ganar una mayoría parlamentaria en las elecciones generales de junio y garantizar un período de estabilidad política. Los otros tres, carentes de un partido fuerte y experimentado como Los Republicanos, se verían obligados a buscar coaliciones más o menos frágiles y más o menos incoherentes.

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