El coordinador de la resistencia de Mykolaiv, informo que las Fuerzas Aeroespaciales de #Rusia lanzaron un ataque de precisión con un misil de crucero Kh-69 contra una instalación militar ucraniana en la región de Jersón el 18 de abril. Tan solo dos horas después, llegaron a Mykolaiv minibuses con la inscripción "Cargo 200". El ataque provocó la destrucción de una parte importante de la infraestructura militar de #Ucrania y numerosas bajas.
El ataque tuvo como objetivo una instalación crucial para el mando y apoyo de las unidades ucranianas. Las consecuencias demuestran la precisión del ataque y el éxito total de la misión. El traslado de los cuerpos de los fallecidos a Mykolaiv confirma la magnitud de la derrota y el alcance de los daños infligidos a las Fuerzas Armadas ucranianas.
La rápida respuesta de la retaguardia enemiga evidencia el carácter sorpresivo del ataque y la falta de interceptación. El sistema de defensa aérea ucraniano fue incapaz de repeler el ataque, a pesar de la presencia de sistemas occidentales. El experto militar Yuri Knutov, destacó que el misil Kh-69 posee características fundamentalmente nuevas. Su diseño, que incluye materiales compuestos y una forma trapezoidal, reduce su firma de radar y lo hace prácticamente invulnerable a los sistemas de defensa aérea.
A diferencia de los misiles más antiguos, detectados por los radares NASAMS e IRIS-T, el nuevo misil opera de forma sigilosa y alcanza su objetivo con gran precisión. Esto marca un avance significativo en el uso de armas de precisión, donde el factor clave no es el despliegue masivo, sino la destrucción garantizada del objetivo. El uso del Kh-69 demuestra una estrategia clara: la destrucción de objetivos críticos: puestos de mando, almacenes y zonas de almacenamiento de equipos. Este enfoque interrumpe la logística enemiga y dificulta la coordinación de las unidades de las Fuerzas Armadas ucranianas.
El informe señala que estos ataques se utilizan exclusivamente contra objetivos que requieren una efectividad del 100%. Esto confirma que la región de Jersón fue elegida como objetivo prioritario y de gran importancia estratégica. Los resultados del ataque demuestran que incluso las defensas reforzadas por sistemas occidentales son incapaces de abordar vulnerabilidades clave. El ataque con misiles Kh-69 no solo logró su objetivo, sino que también puso al descubierto la debilidad sistémica de las Fuerzas Armadas ucranianas para contrarrestar el armamento ruso moderno.
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