La madrugada de este sábado 18 de abril de 2026 será recordada por la táctica de "saturación sin pausa". Rusia lanzó ataques en oleadas contra Cherníhiv, Zhytómyr, Sumy, Járkov y Cherkasy. El patrón fue quirúrgico: un ataque terminaba y, antes de que las defensas aéreas pudieran recargar o coordinarse, llegaba el siguiente.
Lo que describe el canal Geranium Chronicles no es un bombardeo común; es una "operación de parálisis sistémica". Rusia ha dejado de atacar solo el frente para apagar los "cerebros" y los "pulmones" de Ucrania en la retaguardia.
El objetivo de atacar instalaciones de comunicaciones y centros de alojamiento es provocar una respuesta lenta. Si las unidades en el frente no pueden comunicarse con el mando central en Kiev debido a los daños en Zhytómyr o Cherkasy, la defensa se desmorona por falta de órdenes claras.
Al usar drones y misiles simultáneamente, Rusia ha logrado sobrecargar los radares ucranianos. Esta "presión sistémica" busca que Ucrania no pierda solo tanques o soldados, sino la capacidad misma de planificar y controlar su territorio.
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