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jueves, 25 de agosto de 2016

En los próximos 20 años el 45 % de los trabajos será automatizado sin embargo los nuevos trabajos en la que laboraran las personas medianamente instruidas no se inventan todavía . Por ANDY KESSLER ingeniero optimista encontrado en el WSJ

En los próximos 20 años el 45 % de los trabajos será automatizado sin embargo los nuevos trabajos en la que laboraran  las personas medianamente instruidas no se inventan todavía . Por ANDY KESSLER ingeniero optimista


Opinión: Llegan los robots, démosles la bienvenida


http://lat.wsj.com/articles/SB11535868375454343769104582272193782236920?tesla=y


La tecnología crea más trabajos de los que destruye y sustituye a los menos productivos





PHOTO: GETTY IMAGES

Por ANDY KESSLER

miércoles, 24 de agosto de 2016 19:52 EDT

¿Es hora de hacer la venia ante nuestros amos, los robots? Con datos de un estudio de la Universidad de Oxford, analistas de Morgan Stanley proyectaron la semana pasada que en las próximas dos décadas casi la mitad de los puestos de trabajo de Estados Unidos será reemplazada por robots. Tal vez deberíamos levantar un muro.

¿Autos que no necesitan conductor?
 ¿Meseros que no necesita sueldo o a quienes no hay que darles propina?
¿Ropa que se dobla sola?
 ¿Nos dirigimos hacia un futuro sin necesidad de empleos?
Las señales están allí, sin duda. Abundant Robotics, una empresa que salió del mismo Instituto de Investigación de Stanford que nos trajo el ratón y la informática en red,
ha comenzado a probar un robot que recoge manzanas. Viñedos de la región de Napa están utilizando
 sistemas de visión para clasificar las uvas.


Según un estudio de la Universidad de Stanford de 2013, algunos robots en plantas fabriles cuestan ahora el equivalente de unos US$4 por hora, y cada vez son más baratos y mejores. Este mes, científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts hicieron una demostración de un LIDAR (detector de rango y luz láser) basado en un chip de silicio que funciona como un radar, pero tiene una resolución mucho más alta, aunque cubre una distancia más corta.

El Model S de Tesla utiliza un sensor de radar y una cámara frontal como medios de visión para el piloto automático instalado en sus vehículos eléctricos. Ninguno de los dos, por desgracia, detectó un camión blanco contra un cielo brillante antes de un choque que el 7 de mayo causó la muerte de un conductor. LIDAR lo habría hecho.

Esa tecnología en su estado actual puede llegar a costar hasta US$70.000. ¿El nuevo chip? Tal vez US$10. A ese precio, probablemente van a ser parte del equipo estándar en todos los vehículos nuevos, ya sean de conducción autónoma o no.

Y ahora tenemos robots que piensan.

Los editores de la agencia de noticias Associated Press proclaman que los robots escriben miles de artículos al año para la empresa.


Así que ¿se acabó? ¿Ganan los robots? Esto sin duda se ajusta a una cierta visión del mundo de un estado de bienestar más grande e ingreso básico universal y otros servicios que se hagan cargo de los trabajadores desplazados. Puede leer el artículo titulado What Governments Can Do When Robots Take Our Jobs (algo como Lo que pueden hacer los gobiernos cuando los robots tomen el control) en el número del 26 de mayo de la revista Fortune.

Pero no nos adelantemos. La arena de pronósticos está llena de sueños utópicos de ocio destrozados. Acuérdese de las cúpulas geodésicas y de las pesadillas de Skynet de ejércitos de robots itinerantes. Ambos son basura. En cambio, lo de ahora es progreso.

La tecnología siempre crea más empleos de los que destruye. El presidente John F. Kennedy se preocupó sobre cómo “mantener el pleno empleo en una época en la que la automatización… está sustituyendo a los personas”. El empleo era de 55 millones en 1962. Hoy es de 144 millones. Hemos recorrido un largo camino.

Esta vez no será diferente. Las máquinas de vapor destruyeron empleos, es cierto, sobre todo para los operadores de caballos, pero permitieron una explosión de fábricas, puestos de trabajo nunca imaginados y la revolución industrial. Los autos mataron a los tranvías, pero dieron lugar a cientos de millones de nuevos puestos de trabajo. Las aspiradoras y lavadoras destruyeron empleos de “ingeniería doméstica” (aunque nunca admitiré que aprendí a operarlas), pero liberó a las mujeres para que entraran a la fuerza laboral mucho más productiva. Las computadoras eliminaron puestos de trabajo para las personas que usaban reglas y cortadores para diseñar revistas u hojas de cálculo físicas. Ahora, los medios de comunicación y Wall Street no existen sin Microsoft Office. En cada caso, la tecnología le dio herramientas sofisticadas a los humanos, en lugar de reemplazarlos.


Incluso los trabajadores chinos no deberían tenerle miedo a los robots. La llegada de la demanda mundial de productos manufacturados abrumará una economía fabril carente de automatización. Los robots van a resolver los problemas logísticos que amenazan a China.


En pocas palabras, los empleos que los robots pueden sustituir no son buenos puestos de trabajo en primer lugar. Como seres humanos, subimos los peldaños de la escala laboral de tareas aburridas y mecánicas a las que requieren el uso del cerebro, que es lo que nos llevó a la cima de la cadena alimenticia.


En cada ciclo, el capital busca destruir empleos de baja productividad. Como Lucille Ball envolviendo chocolates en una línea de ensamblaje. O cajeros. Espere, los cajeros están hoy en día haciendo tareas bancarias más sofisticadas mientras que la mera entrega de efectivo está a cargo de los cajeros automáticos. Los agentes de viajes han desparecido, pero los diseñadores de paquetes turísticos proliferan. Ciertamente, los servicios serán los próximos en ser automatizados. Por ejemplo los médicos, abogados, banqueros de inversión... Por favor.

Pero no es cierto. McKinsey & Co. publicó una investigación el año pasado que sugiere que 45% de “las actividades que individuos realizan por un sueldo se pueden automatizar” con el uso de la tecnología existente. Pero, y aquí está el contraste, menos de 5% de las ocupaciones “pueden ser totalmente automatizadas”. Tal vez un tercio o más de las actividades dentro de los trabajos se pueden automatizar. Esa es la buena noticia. Los trabajadores están fortalecidos, no en riesgo de ser desplazados.
Vendedores con Google Maps,
agentes inmobiliarios con panoramas en 3D de las viviendas,
carpinteros con cintas de medir láser.
Médicos que realizan cirugías asistidas mínimamente invasiva mediante robots. Plomeros con... de acuerdo, ellos tienen el trabajo más seguro del mundo.

Sí, algunas personas se quedan atrás. Pero a medida que la sociedad prospera, podemos ayudarlas a ponerse al día.
Tenemos que conseguir que nuestro sistema de educación sea adecuado, enseñar fundamentos de informática mucho antes y proporcionar educación continua sobre cómo adaptarse a los cambios tecnológicos y adoptar estas nuevas herramientas. Puedo pensar en una decena de cursos, además de literatura francesa, para ayudar a los trabajadores desplazados. Algunos incluso pueden ser dictados por robots.

Hacer más con menos es lo que impulsa el progreso y la riqueza de la sociedad. Todos nos beneficiamos de la inversión en actividades de mayor productividad, como inmunoterapia, aviones no tripulados o incluso encontrar Pokémones (el entretenimiento también puede llegar a ser más productivo). Todo eso va a crear nuevos y tal vez incluso mejores puestos de trabajo.

Los robots están llegando. No se preocupe, sea feliz. Es la senda del crecimiento y de niveles de vida más altos. Como posdata, el actor Kenny Baker falleció recientemente. Trabajó en las películas de Star Wars originales, el tipo debajo del robot R2-D2 (Arturito). Un humano incrementando un robot. Pero eso es en una galaxia muy, muy lejana y una ficción tan grande como la de robots que roban todos nuestros trabajos.


Andy Kessler, ex gestor de fondos de cobertura, es el autor de Eat People, publicado en 2011.

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