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domingo, 29 de diciembre de 2019

BRUCE KASMAN | ECONOMISTA JEFE DE JP MORGAN “Urge tener un plan coordinado para cuando llegue la recesión”

BRUCE KASMAN | ECONOMISTA JEFE DE JP MORGAN

“Urge tener un plan coordinado para cuando llegue la recesión”

Bruce Kasman, en la sede de JP Morgan en Madrid.
Bruce Kasman, en la sede de JP Morgan en Madrid. VÍCTOR SAÍNZ
Bruce Kasman (Brooklyn, EE UU, 1956) es el economista jefe de J. P. Morgan, uno de los bancos más grandes del mundo.
Pregunta. ¿Cómo ve la economía mundial en 2020?

Respuesta. La tasa de crecimiento es la más baja desde 2015. Creemos que el año arrancará con esta tendencia de desaceleración. Hay una serie de lastres políticos, sobre todo las tensiones comerciales, que provocan que las empresas sean más prudentes, reduciendo sus inversiones y la contratación de personal. Sin embargo, en la segunda parte del año, a medida que se despejen las incertidumbres, podríamos asistir a una aceleración. Los fundamentales económicos son buenos y además están soportados por las políticas monetarias.
P. Descarta entonces cualquier posibilidad de recesión en las principales economías.
R. Siempre hay riesgos. No es descartable que las negociaciones comerciales encallen o que el Brexit se endurezca. Estamos metidos en una tormenta pero debemos ser pacientes, ya que se podrían estar sentando las bases de una recuperación el próximo año. Después de años de un crecimiento liderado por EE UU, en 2020 el rebote podría estar soportado por los países emergentes y Europea. Esta última zona es de hecho nuestra apuesta más convincente para el próximo año.
P. ¿Qué ha cambiado en Europa para esta mejora?
“El sistema económico no está tratando de forma efectiva muchos de los retos actuales”
R. En primer lugar, los datos subyacentes de la economía europea nunca han sido demasiado preocupantes. El problema es que el continente veía cómo tres de sus mayores economías sufrían problemas particulares. Las incertidumbres ligadas al Brexit penalizan al Reino Unido, en el caso de Italia hay que recordar sus problemas presupuestarios y el enfrentamiento con la Comisión Europa, mientras que Alemania, y en concreto su industria, se ha visto penalizada por factores externos. Ahora vemos cómo estos factores están perdiendo fuerza y su papel de lastres se reduce. Si hay una recuperación global, Europa está en condiciones de hacerlo bien. Las compañías europeas han sido muy prudentes y, a poco que mejore el panorama, volverán a invertir más. En los próximos cuatro trimestres Alemania podría crecer por encima del 1,5%; no es un boom, pero sí un cambio sustancial respecto a lo que ha sucedido en el último año.
P. Las amenazas arancelarias, ¿son una constatación del fracaso de la globalización?
R. La globalización es un éxito porque ha creado riqueza y crecimiento. Además ha sido una herramienta poderosa para reducir la desigualdad entre países y elevar las condiciones de vida. Sin embargo, también ha sido un factor que ha contribuido a aumentar las desigualdades dentro de un mismo país y eso ha tenido como consecuencia mayor inestabilidad política.
P. La política monetaria está cerca de su límite. ¿Es el momento de que los Gobiernos asuman su responsabilidad?
“Hay razones para pensar que la próxima crisis será diferente a la última”
R. Los bancos centrales han jugado un papel clave en la salida de la crisis. ¿Dónde está el límite de su actuación? Hay margen para más medidas no convencionales, pero hay una resistencia política por temor a las consecuencias. En mi opinión, hay dos cuestiones aún sin resolver. La primera es la inflación, que sigue siendo muy débil. La Reserva Federal está siendo agresiva en sus mensajes para impulsar los precios, pero esto no lo vemos en Europa o Japón, donde el problema de la baja inflación es muy significativo. Por otra parte, ninguno se está planteado la pregunta de si tienen las herramientas suficientes para reaccionar en caso de recesión global. Y la respuesta es que, probablemente, no, no se tengan. Lo que necesitamos es una mayor colaboración entre bancos centrales y sus políticas monetarias, los gobiernos y sus estímulos fiscales y el apoyo de la regulación. Urge tener un plan, es decir, reconocer que en algún momento tendremos una recesión, asumir los límites de las políticas monetarias y ver cómo vamos a reaccionar. Ahora no estamos en esa fase. La buena noticia es que no vamos a tener una recesión el próximo año, la mala es que no nos estamos preparando para los problemas que van a venir.
P. ¿Teme que la liquidez inyectada acabe generando alguna burbuja financiera? ¿Podríamos tener una crisis como la de 2007?
R. No… de momento. La diferencia es que ni el sector inmobiliario ni el corporativo están en una situación parecida. Las inversiones están en cierta medida deprimidas y el crédito es débil si se compara con el crecimiento del PIB. Los antecedentes no son similares, pero eso no quiere decir que no haya riesgos. El precio de los activos, sobre todo de las acciones, ha subido mucho por la gran liquidez en un momento de presión sobre los beneficios empresariales porque el mercado laboral se está tensando y los salarios suben. Dicho de otra forma, puede que estemos en 2004, no en 2007. Hay razones para pensar que la próxima crisis será diferente a la última.
“Los fundamentales de la economía son buenos y están apoyados en las políticas monetarias”
P. Los movimientos populistas han ascendido entre otras razones por la mayor desigualdad. ¿Qué se debería hacer para corregir la inequidad?
R. Yo hablaría de populismo, pero también de nacionalismo. Estos movimientos no son exactamente iguales, pero la desigualdad es un elemento que ha contribuido a su auge. El crecimiento económico es menor y hay fallos en la distribución de la riqueza generada. Las repuestas que se han dado al aumento de la desigualdad, desde Gobiernos de izquierdas y de derechas no han funcionado. Pero es un problema que no se va a solucionar cerrando fronteras o levantando aranceles. El populismo y el nacionalismo están dando soluciones que no ayudan a reducir la desigualdad, más bien lo contrario.
P. ¿Hay que repensar el modelo liberal imperante?
R. Depende de lo que entendamos por repensar. Si hablamos de cambiar la forma en la que el sector público interviene en la economía, no estaría de acuerdo. Si nos referimos a repensar las políticas porque vivimos en un mundo de creciente concentración de las rentas y donde la globalización y la tecnología están creando notables deslocalizaciones, creo que sí debemos estudiar qué podemos hacer. El sistema económico actual no está tratando de forma efectiva muchos de estos retos.

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