Frente popular de liberación de Palestina
Un análisis sobre Palestina e Irán desde el punto de vista del verdadero socialismo y no de esos engendros, denominados socialismo del siglo XXI como en Venezuela o Cuba.
http://www.solrojo.org/SR55.pdf página 18 a 22
Las encuestas de los últimos años nos dan una idea del estado de la opinión pública, aunque son cifras de la reacción. El Índice de Opinión Árabe 2025 es el resultado de una serie de encuestas de opinión pública realizadas en todo el mundo árabe (en 15 países: Arabia Saudí, Kuwait, Catar, Irak, Jordania, Palestina, Líbano, Libia, Egipto, Sudán, Túnez, Marruecos, Argelia, Mauritania y Siria)
http://www.solrojo.org/SR55.pdf página 18
. Según este índice, 67% de los encuestados consideraban que la operación de la resistencia palestina el 7 de Octubre 2023 era una operación legítima de resistencia.
92% expresaron su solidaridad con el pueblo palestino, y entre ellos 69% expresaron su apoyo a Hamas.
77 % de los encuestados señaló a Estados Unidos e Israel como la mayor amenaza para la seguridad y la estabilidad de la región. (https://arabindex.dohainstitute.org/EN/ Pages/APOIsWarOnGaza.aspx)
En Estados Unidos, una encuesta de febrero de 2026 revela que, entre los votantes de las últimas elecciones (es decir que la encuesta excluye la gran parte de las masas trabajadoras del país que no votan), el apoyo a Palestina es ahora mayor que el apoyo a la colonia sionista – y esto en el país más pro-sionista en el mundo (https://www. dw.com/en/poll-shows-us-sympathy-shift-from-israel toward-palestinians/a-76150550). Una encuesta en 6 países de la Europa occidental (Inglaterra, Francia, Alemania, Dinamarca, España e Italia) revela que “en general, solo entre el 13 % y el 21 % de los encuestados en cada uno de los países analizados tenían una opinión favorable de Israel, frente al 63 %-70 % que tenían una opinión desfavorable.” (The Guardian 2025). Esto demuestra que, por mucho que los reaccionarios intenten manipular y ocultar los hechos, no pueden ocultar la enorme y creciente brecha que existe entre las posiciones de las clases dominantes y sus lacayos intelectuales y las posiciones de la inmensa mayoría de las masas. Así se está desenmascarando aún más la patraña de la “democracia” y “libertad” del imperialismo, profundizando aún más la crisis de la democracia burguesa como forma preferida de la dictadura burguesa y acelerando al mismo tiempo el proceso de fascistización y la resistencia en su contra. Vemos entonces un resurgimiento y fortalecimiento del movimiento de liberación nacional contra el imperialismo, un frente antiimperialista global en formación. En este movimiento también se observa un creciente interés por el marxismo y el movimiento comunista, debido a los estrechos e indisolubles vínculos históricos del movimiento proletario con el movimiento de liberación nacional. Sin embargo, es innegable que el papel de las fuerzas proletarias dentro del movimiento actual se encuentra relativamente atrasado; en la mayoría de los países no existen organizaciones proletarias capaces de asumir un papel dirigente en la lucha contra el imperialismo, y a nivel internacional los comunistas hasta ahora tampoco no han podido asumir tal papel.
El proletariado y el frente único de liberación nacional
Los comunistas, los marxistas-leninistas-maoístas, principalmente maoístas, nos reafirmamos en el apoyo a todo movimiento nacional y toda guerra de liberación nacional que combate al imperialismo; en que las luchas de liberación nacional, ya sea que estén dirigidas por el proletariado o por otras clases, son luchas justas que sirven a la revolución mundial. Igualmente nos reafirmamos en que para conquistar la plena liberación nacional y finalmente acabar con el imperialismo, estas luchas inevitablemente tendrán que ser dirigidas por el proletariado a través de sus Partidos Comunistas desarrollando guerra popular.
La realidad hoy es que las justas y heroicas guerras de liberación nacional que se desarrollan ahora en el Medio Oriente y en otras partes están dirigidas por las fuerzas burguesas, como en Irán y también en Palestina y Líbano. El caso concreto de Irán ha puesto sobre la mesa la cuestión del frente único nacional y pone de manifiesto con toda claridad la diferencia entre los revisionistas y los oportunistas, por un lado, y los comunistas y revolucionarios, por el otro lado. Los revisionistas (dentro y fuera de Irán) adoptan o bien una postura abiertamente proimperialista, o bien una postura hipócrita de “condenar tanto al régimen como a la agresión imperialista”. Algunos incluso expresan tales posiciones bajo un falso membrete “maoísta”. Lo que todos estos revisionistas tienen en común es que niegan que la contradicción imperialismo-naciones oprimidas es la principal (a nivel mundial y en cada país atacado por el imperialismo) nota del autor del blog:: eso de la contradicción principal es una teoría de guerra de Mao Tse Tung . En cambio, adoptan las “teorías” desarrolladas por la “izquierda” socialchovinista de los intelectualoides en los países imperialistas; que el “imperialismo no existe”, que “el nacionalismo siempre es reaccionario”, que “solo existe la contradicción proletariado-burguesía”, o que la contradicción principal en el mundo se da entre la “democracia” y la “dictadura”, entre la “libertad” y el “autoritarismo”. Son ideas difundidas y fomentadas por el imperialismo para debilitar y dividir al movimiento antiimperialista internacional, y sirven directamente a facilitar la guerra genocida contra los pueblos oprimidos y mantener la dictadura de la burguesía imperialista y sus lacayos. Por eso, para los comunistas y antiimperialistas es imprescindible estudiar lo establecido por el Presidente Mao sobre las experiencias del frente único antijaponés en China para aplicarlo a las condiciones de hoy en cada país. Cuando un país está siendo atacado por una potencia o superpotencia imperialista, y es necesario unir a todas las clases dispuestas a defender el país, no es posible derrocar al mismo tiempo a la burguesía:
“Nuestros enemigos -- los imperialistas japoneses, los colaboracionistas chinos, los elementos projaponeses y los trotskistas -- vienen haciendo todo cuanto pueden para torpedear cada paso que se da en favor de la paz y la unidad, la democracia y la libertad en China y la resistencia al Japón. En el pasado, cuando nos esforzábamos por la paz y la unidad, ellos hacían todo lo posible para fomentar la guerra civil y la división. En el presente y en el futuro próximo, cuando dedicamos nuestros esfuerzos a la lucha por la democracia y la libertad, no dejarán de llevar adelante su labor de zapa. Su objetivo general es impedir que cumplamos con éxito nuestra tarea de resistencia armada en defensa de la patria, y realizar su plan agresivo de acabar con China” (Presidente Mao Tse-tung - Las tareas del Partido Comunista de China en el periodo de la resistencia al Japón) “En la etapa de la revolución democrática, son inevitables las contradicciones y luchas entre las clases, los partidos y los grupos políticos del país, pero es posible y necesario poner término a las luchas desfavorables para la unidad y la resistencia al Japón (la guerra civil, la hostilidad entre los partidos, el separatismo provincial, la opresión política y económica feudal, por un lado, y, por el otro, la política insurreccional y las reivindicaciones económicas excesivas que perjudiquen la resistencia al Japón, etc.) y continuar las luchas beneficiosas para la unidad y la resistencia al Japón” (Ibid.)
La política del proletariado en el frente es mantener la unidad con las fuerzas de resistencia no proletarias, manteniendo al mismo tiempo la independencia del proletariado y la dirección absoluta de sus propias fuerzas armadas, defendiendo los intereses del proletariado y el campesinado dentro del frente. Esto fue posible en el caso de China porque el proletariado tenía su Partido Comunista y sus propias fuerzas armadas dirigidas por este Partido:
“Preservar la dirección del Partido Comunista sobre la Región Especial y sobre el Ejército Rojo y mantener la independencia y la libertad de crítica del Partido en sus relaciones con el Kuomintang -- tales son los límites, que no se permite traspasar. A ambas partes corresponde hacer concesiones: el Kuomintang renuncia a su política de guerra civil, dictadura y no resistencia al enemigo exterior, y el Partido Comunista, a su política seguida bajo el antagonismo entre los dos Poderes.” (Ibid.)
En síntesis, la política del proletariado en un país atacado por el imperialismo tiene que ser: servir a la defensa del país – “dar el ejemplo en la guerra nacional” - apuntando a asumir la dirección de la guerra de liberación nacional para desarrollarla como guerra popular, cumplir la revolución democrática y continuarla como revolución socialista. Sí las fuerzas proletarias se encuentran débiles, si no tienen su Partido Comunista ni sus propias fuerzas armadas, y la burguesía dirige la defensa del país (como es el caso en Irán), los comunistas tienen que luchar en esta guerra junto con las fuerzas burguesas sin reservas, construyendo su Partido y sus fuerzas armadas en medio de la guerra. Si aquellos que se llaman “comunistas” no han construido un Partido capaz de movilizar a las masas y dirigirlas en lucha armada; si están sentados en los centros intelectuales de las grandes ciudades (o en el extranjero) y nunca han movilizado ni al proletariado ni al campesinado (o han movilizado algún sector del proletariado en las ciudades pero no al campesinado), entonces su “condena tanto del régimen como de la agresión imperialista” no es nada más que la capitulación frente al imperialismo y la burguesía.
El papel del islamismo como fuerza dirigente de la liberación nacional
El hecho concreto en el Medio Oriente es que las fuerzas proletarias no han estado en condiciones de asumir el de dirigir el movimiento de liberación nacional, principalmente por dos razones: 1) La política del imperialismo (principalmente yanqui) de socavar, reprimir y aniquilar en primer lugar las organizaciones y dirigentes marxistas y fomentar organizaciones y dirigentes burgueses y/o islamistas, que supuestamente serían más fáciles de controlar y de difamar ante la opinión pública mundial. Como parte de este proyecto, los yanquis y sus agentes sionistas crearon AlQaeda y el Estado Islámico, y durante un tiempo el Estado sionista incluso le dio dinero a Hamas (esto es lo que dio lugar a la patraña de que “Israel creó a Hamás”). 2) La falta de verdaderos Partidos Comunistas de principios y la negra influencia del revisionismo, ligada al papel del socialimperialismo soviético, la restauración del capitalismo en China y la ofensiva contrarrevolucionaria general, la cual continúa hasta hoy. Esto se expresó por ejemplo en que las fuerzas proletarias de Palestina no estuviesen en condiciones de desarrollar la lucha como una guerra popular y no pudieran asumir el liderazgo; y en partidos que se sujetaron al bastón de mando del socialimperialismo y su política de “coexistencia pacífica”. Para los comunistas, este aspecto es principal; el revisionismo es el peligro principal para la revolución. Sin embargo, está claro que este plan del imperialismo, de socavar la resistencia a través del islamismo, ha fracasado. El contundente odio de las inmensas masas de la región hacia el imperialismo y su inquebrantable voluntad de liberación han llevado a los movimientos islamistas a asumir el papel de liderar la lucha nacional. Los movimientos islamistas, como Hamas y la República Islámica de Irán, tienen el apoyo de las masas no principalmente por razones religiosas, sino porque demuestran en la práctica que están dispuestos y son capaces de dirigir la liberación nacional y combatir al imperialismo. El Dr. Khaled Hroub, profesor de Estudios sobre Oriente Medio y Estudios sobre los medios de comunicación árabes, dice:“Los palestinos específicamente y luego el público árabe y los pueblos árabes en general: creo que la principal razón por la que apoyan a Hamás es la resistencia, no la religión […] desde los tiempos del colonialismo británico. Si se tiene cualquier organización o movimiento determinado que se adhiera a la idea de la resistencia, en ese momento tomaría el liderazgo.[…] Cuando Fatah se organizó, creó y fundó, su principal objetivo, su principal lema, su principal mantra era la resistencia, ni siquiera una ideología. Tomaron el liderazgo. Todas las demás organizaciones anteriores a Fatah quedaron en segundo plano. Y Fatah se mantuvo a la vanguardia del activismo y el liderazgo nacional palestino hasta la firma de los Acuerdos de Oslo. En ese momento, Fatah comenzó a declinar porque dejó de lado la resistencia. Hamás comenzó a ascender debido a esto, porque se adhirió a la resistencia y enarboló la bandera de la resistencia.” (Tamimi, Azzam; Caridi, P.. Understanding Hamas: And Why That Matters (pp. 54-55). OR Books.) [Nuestra traducción del inglés –SR] En resumen, cuando la contradicción principal es imperialismo-nación oprimida, las masas van a apoyar a quien demuestra en la práctica su capacidad de defender el país y desarrollar la lucha de liberación nacional. Al mismo tiempo, el asumir el papel de dirigir la liberación nacional y la necesidad de unir a las masas para esta lucha, viene cambiando la política de las organizaciones islamistas. En Irán, la política del gobierno islamista para unir al pueblo contra el imperialismo también incluye concesiones a las reivindicaciones democráticas de las masas. Hamas, en su proceso de asumir la dirección de la resistencia, gradualmente ha cambiado su enfoque de religión a lucha nacional, adaptando su política a las demandas del frente único por la liberación nacional. En sus nuevos estatutos de 2017, Hamas abandonó las posiciones anticomunistas y de ideología racial expresadas en su Carta Fundacional de 1988. El Dr. Khaled Hroub dice: “Yo diría que, en las últimas dos o tres décadas, hemos asistido aun aumento constante de la facción nacionalista dentro de Hamás, en detrimento de la corriente religiosa de la organización.” (Ibid.). Esto también implica concesiones a las demandas de las masas femeninas: “Ahora bien, algo que me llamó la atención fue que todas las mujeres islamistas con las que hablé —incluidas aquellas que eran islamistas, pero no de Hamás— […] afirmaron que Hamás les había permitido acceder a la universidad y conseguir trabajo. […] Muchas de [esas mujeres] también recibieron becas de Hamás y apoyo para convertirse en profesionales. Por eso veían a Hamás como una fuerza emancipadora que se oponía a la cultura socialmente conservadora de Gaza, aunque dentro del marco islámico. También es interesante que tanto las activistas islamistas como las de izquierda confirmaran que Hamás se oponía al matrimonio precoz y a los asesinatos por honor.”(Ibid.)
Maher al-Taher, Secretario Internacional del FPLP, planteó en una entrevista de 2025:
“Queremos dejar claro que, como pueblo palestino, nos encontramos en una etapa de liberación nacional. Nuestro país está ocupado y nuestro pueblo abarca diversas corrientes políticas e ideológicas. Hay una corriente de izquierda, una corriente laica, una corriente nacionalista y una corriente islámica. Por ello, en esta etapa de la liberación nacional, nosotros, como Frente Popular, reconocemos que todas estas corrientes tienen derecho a actuar en el marco de la lucha contra la ocupación y la liberación del país. No nos encontramos en la fase de construcción del Estado ni de debate sobre cuestiones sociales controvertidas, sino que estamos en una etapa de liberación nacional que exige que el objetivo principal de nuestro trabajo sea la liberación del país. Por consiguiente, toda corriente política, ya sea de izquierda, nacionalista o islámica, tiene derecho a resistirse a esta ocupación. Nuestra principal oposición es contra la ocupación israelí, y nuestros esfuerzos colectivos deben concentrarse en enfrentarnos a ella como un enemigo común.” Las organizaciones de la guerra de liberación nacional de Palestina – Hamas, FPLP, Yihad Islámica de Palestina y otras – hoy luchan victoriosamente codo a codo en el Frente de Liberación Nacional, con el pleno apoyo y la participación heroica de las amplias masas. Para mantener su independencia dentro del Frente y establecerse como su dirección proletaria, los comunistas de Palestina tendrán que construir su Partido aplicando el marxismo-leninismomaoísmo a sus condiciones concretas para desarrollar la guerra popular prolongada, construyendo el nuevo poder, desarrollando la revolución democrática hasta la liberación completa del país desde el rio hasta el mar para después sin intermedio continuarla como revolución socialista. El antiimperialismo burgués y el “mundo multipolar” El frente antiimperialista global que se está formando constituye un salto importante que es parte de la ofensiva de la revolución mundial, pero la falta de dirección proletaria se expresa en dispersión y confusión ideológica y política en el movimiento, limitando su alcance y su combatividad y dejándolo abierto a la división y a la manipulación por parte de los imperialistas. Aunque la influencia comunista y revolucionaria está aumentando entre las masas, principalmente debido al desarrollo de las guerras populares y luchas armadas bajo la bandera del maoísmo, hay bastante influencia de ideología burguesa y anticomunista: - El desprecio a las masas y la idea de que la liberación vendrá de la burguesía y/o de los “imperialistas buenos”; el “multipolarismo”. - Tercermundismo/ideología “poscolonial”, rechazando el marxismo calificándolo de “ideología occidental”.
Nota del autor del blog estoy al final de la página 22 creo me voy dormir ,me gustan leer esos análisis internacionales ...todavía continua hasta la pagina 26 mas tarde lo pongo pero lo leo ahorita
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