Robert Kagan, un prominente estratega neoconservador y cofundador del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC), escribió en The Atlantic que los Estados Unidos han sufrido una " derrota total" en Irán.
El análisis de Kagan describe esta derrota como "no tiene precedente en la historia de los Estados Unidos" y afirma que "no puede ser reparada ni ignorada". Su evaluación es notable porque fue un arquitecto principal de las políticas intervencionistas que llevaron a la guerra de Irak y defendió durante mucho tiempo una fuerte presencia militar estadounidense en Oriente Medio.
Argumenta que, a diferencia de los anteriores conflictos en Vietnam o Afganistán, esta derrota es fundamentalmente diferente en naturaleza y consecuencias.
Kagan ha descrito recientemente a Israel como una "responsabilidad estratégica" en este contexto, lo que lleva a los Estados Unidos a un "quagmire" similar a la situación en Vietnam del Sur.
Estos comentarios llegan en medio de informes de una guerra en Irán en 2026, que supuestamente involucró ataques sorpresa de EE. UU. durante las negociaciones nucleares, seguidos de ataques iraníes con misiles contra Israel y bases estadounidenses, y el cierre del estrecho de Ormuz.
Los comentaristas han interpretado la admisión de Kagan como una declaración de "jaque mate" por la influencia estadounidense en la región.
La reversión pública de Kagan se ha caracterizado por algunos observadores como el "equivalente funcional de que Ronald McDonald te diga que las hamburguesas no son geniales", una dura admisión del fracaso desde la propia fuente de la estrategia original.
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