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domingo, 8 de febrero de 2026

La primera mujer en liderar el Gobierno nipón logra mayoría absoluta y se asegura margen para impulsar su agenda económica y de defensa.

 

Takaichi consolida su poder con una victoria arrolladora en Japón

Sanae Takaichi. / @takaichi_sanae.
 Sanae Takaichi. / @takaichi_sanae.
La primera mujer en liderar el Gobierno nipón logra mayoría absoluta y se asegura margen para impulsar su agenda económica y de defensa.

La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha reforzado su posición política tras imponerse con claridad en las elecciones legislativas celebradas este domingo. Su formación, el Partido Liberal Democrático (PLD), ha obtenido una holgada mayoría en la Cámara de Representantes, lo que le permitirá gobernar sin sobresaltos y avanzar en un programa centrado en el fortalecimiento económico y el incremento del gasto militar. El resultado confirma el llamado “efecto Takaichi” y convierte los comicios en un plebiscito favorable a la dirigente conservadora.


Con al menos 278 escaños de los 465 que componen la Cámara baja, según los datos provisionales difundidos por la cadena pública NHK, el PLD supera con comodidad la mayoría absoluta. A la espera de los resultados definitivos, la coalición con el Partido de la Innovación podría alcanzar incluso una mayoría cualificada de dos tercios, lo que abriría la puerta a reformas constitucionales, especialmente en materia de defensa, un asunto de enorme sensibilidad en un país marcado por su tradición pacifista.

Takaichi, que asumió el cargo en octubre convirtiéndose en la primera mujer en dirigir el Ejecutivo japonés, decidió convocar elecciones apenas tres meses después, impulsada por una popularidad en ascenso. La consulta electoral se interpretó desde el inicio como un voto de confianza a su liderazgo. Ella misma había prometido dimitir si no obtenía una mayoría clara. El resultado no solo le evita ese escenario, sino que le proporciona un capital político considerable para desarrollar sus propuestas.

La campaña se ha centrado en la situación económica, el aumento del coste de la vida y el debate sobre la política fiscal, con especial atención al impuesto al consumo. También han ocupado un lugar destacado las cuestiones de seguridad, el incremento del gasto en defensa y el endurecimiento frente a la inmigración irregular. En ese terreno, Takaichi, representante del ala más conservadora del PLD, ha logrado captar votantes de distintos perfiles, incluidos jóvenes y sectores tradicionalmente alejados de la política.

Su triunfo ha coincidido con el retroceso de la principal fuerza opositora, la Alianza Reformista Centrista, que sufre una caída notable en número de escaños y queda muy lejos de sus aspiraciones iniciales. La derrota supone un duro golpe para un bloque que había surgido con la intención de frenar el avance del conservadurismo.

Por su parte, los partidos minoritarios de corte ultraderechista tampoco han conseguido capitalizar el descontento social. Formaciones como Sanseito, que habían experimentado un rápido crecimiento en los últimos meses gracias a su discurso nacionalista y antiinmigración, han obtenido resultados muy por debajo de las expectativas. La popularidad personal de Takaichi y su intensa presencia en redes sociales han contribuido a neutralizar ese espacio político.

La figura de la primera ministra ha sido uno de los factores decisivos de la campaña. Su condición de pionera como mujer en un entorno político tradicionalmente dominado por hombres, junto a una imagen de dirigente incansable, ha reforzado su atractivo electoral. Los mítines multitudinarios y la rápida convocatoria de elecciones han contribuido a consolidar su perfil de liderazgo firme.

Las condiciones meteorológicas, con nevadas en diversas zonas del país, han marcado también la jornada electoral. Aun así, el elevado voto anticipado durante la semana permitió compensar la menor participación registrada durante las primeras horas del domingo.

Con este resultado, Japón entra en una nueva etapa política bajo el liderazgo de Takaichi, quien dispone ahora de una base parlamentaria sólida para intentar materializar su promesa de devolver al país la “fuerza” y la “prosperidad”. Su agenda, centrada en el gasto responsable, la seguridad nacional y el fortalecimiento económico, marcará previsiblemente el rumbo del país en los próximos años. @mundiario

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