Cubanos hacen fila afuera de un banco Metropolitano en La Habana el 18 de diciembre de 2025.
CNN Español — 

“No sé si van a resistir, pero Cuba ahora no tiene ingresos. Todos sus ingresos venían de Venezuela, del petróleo venezolano”, dijo el presidente de EE.UU., Donald Trump, en un oscuro panorama para la isla, que depende de la asistencia de Caracas para llegar, siquiera, a la mitad de sus necesidades energéticas.

Un cambio brusco en este sentido marcaría un golpe fatal para la economía del Gobierno castrista, aunque analistas señalan que la ayuda podría mantenerse bajo la gestión de la presidente encargada, Delcy Rodríguez, y las presiones de Washington.

En los últimos años Cuba se acostumbró a convivir con apagones prolongados, que este martes dejaron sin luz al 54 % del país, según estimaciones de la estatal Unión Eléctrica (UNE). Con infraestructura obsoleta y escaso mantenimiento, necesita desesperadamente los casi 30.000 barriles diarios de petróleo que Venezuela envió en promedio durante 2025, según datos de Reuters.

La presión sobre el castrismo siempre fue una prioridad para el secretario de Estado, Marco Rubio, un halcón de la política exterior de EE.UU., quien dijo a NBC que La Habana “está en problemas”, sin ahondar en cuáles serían los próximos pasos. El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, sostiene que Washington quiere un cambio de régimen en la isla, lo que no fue negado por la Casa Blanca. Rubio declaró que no es un secreto que no son sus mayores seguidores.

Personas hacen fila para comprar alimentos durante un apagón en La Habana el 3 de diciembre de 2025.

De mal en peor

“Cuba está atravesando su peor momento”, dijo a CNN el economista e investigador Everleny Pérez Villanueva, exdirector del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana. El investigador repasa la alta inflación (14,5 % interanual en noviembre), los apagones, una fuerte caída del turismo y una deteriorada cartilla de abastecimiento de alimentos básicos. “Es un cuadro muy desolador para todo, aún sin tener en cuenta lo de Venezuela”, apuntó.

La Habana y Caracas, aliados ideológicos estrechos, mantienen desde el año 2000 un convenio de cooperación a través del cual Venezuela envía petróleo a cambio del trabajo de médicos cubanos, profesionales de la educación, el deporte y otras esferas, que permanecen en el país sudamericano. El fin de semana los dos gobiernos reconocieron por primera vez el envío también de militares que trabajan en el aparato de seguridad del chavismo, tras conocerse la muerte de 32 cubanos durante la operación militar en la que fue capturado Maduro.

“Los 32 cubanos que acaban de morir, murieron por el petróleo, es parte del intercambio”, dijo Everleny.

La asistencia de Venezuela, no obstante, está lejos de su cúspide, cuando llegó a enviar cerca de 100.000 barriles diarios hace una década. “La dependencia no es la que tenía hace 10 años, eso fue bajando y Cuba ha venido apretándose”, señaló Everleny.

Statu quo o catástrofe

Trump dejó claro que busca medidas favorables a sus intereses por parte del chavismo tras la captura del presidente Nicolás Maduro y la amenaza de nuevos ataques, pero está por verse hasta dónde llegaría ese tutelaje. “No se sabe cuál va a ser la postura del nuevo Gobierno (de Venezuela) con esos acuerdos. Cuba está tomando medidas, está retirando a una parte de los médicos, lo que es un indicio sobre el compromiso de combustible. Sería una situación todavía más asfixiante”, dijo Everleny, quien consideró que la presidenta encargada, que forma parte de chavismo desde hace décadas, tiene una visión favorable a Cuba y podría intentar mantener la asistencia.

El economista cubano Pavel Vidal, profesor en la Pontificia Universidad Javeriana en Cali (Colombia), también está a la expectativa de ese reacomodo.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel (al centro), ondea una bandera nacional venezolana en apoyo al líder venezolano Nicolás Maduro en La Habana el 3 de enero de 2026, después de que fuerzas estadounidenses lo capturaran.

“El escenario más optimista es que el gobierno venezolano logre en las negociaciones una flexibilización de las sanciones y un desbloqueo a los buques petroleros a cambio de compromisos en cuanto a los intereses estadounidenses”, comentó. “Y que EE.UU. permita que sigan fluyendo los suministros de petróleo a Cuba para evitar una crisis humanitaria, migratoria y una situación de estado fallido en la isla, siguiendo el mismo pragmatismo político aplicado a Venezuela para priorizar la estabilidad sobre un cambio de régimen desorganizado y caótico”. Una crisis que desencadene una oleada migratoria a menos de 150 kilómetros de Florida tendría un impacto inmediato.

El investigador cubanoestadounidense Jorge Piñón, director del Programa de Energía para América Latina y el Caribe de la Universidad de Texas, coincide que sería “la única solución” para Cuba, pero también para Washington. “Dudo que Estados Unidos quiera tener otra caja de Pandora”, comentó, ante lo que sería una profunda penuria económica e impredecible crisis política para Díaz-Canel. En cambio, apunta que “el escenario catastrófico” sería la interrupción de los envíos. “Si el suministro va a cero, se paraliza la economía cubana, sería el total colapso”, aseguró Piñón.

No habría sector de la economía que escape a esa crisis, dijo Everleny. “Si tienes 22 horas de apagones, ¿qué industrias pueden funcionar? El transporte también se resentiría”, agregó.

Buscando otros socios

Venezuela no es el único país que envía petróleo a Cuba, pero es por lejos el más importante. Piñón, quien analiza imágenes por satélite de los buques petroleros que atracan en Cuba ante la falta de datos oficiales en La Habana, destaca a México y Rusia, pero por debajo de las expectativas del castrismo.

El investigador explicó que México, hasta los primeros meses de 2025, enviaba cerca de 20.000 barriles diarios “ligeros, de buena calidad”, pero que en los últimos meses el promedio bajó a unos 7.000. Destacó que el descenso coincidió con visitas de Rubio a México, aunque reconoce que no estaba confirmada una relación entre ambos hechos, y afirma que el Gobierno de Claudia Sheinbaum intenta mantener un envío mínimo.

Esta imagen muestra a un buque de combustible descargando en la refinería Ñico López, en la bahía de La Habana, el 14 de septiembre de 2025.

Para el caso de Rusia, señala que envía un promedio similar a México, y comentó: “Siempre esperábamos más volumen. Cada trimestre envía un buque. Hay uno ahora mismo que llegó el 24 y se marcha el miércoles”.

La solución no pasa por ir a los mercados internacionales y comprar el crudo, ya que La Habana tiene las arcas vacías. “Tiene únicos tres suministradores, no porque pagan, sino por afiliaciones políticas”, condensó Piñón.

Vidal afirmó que Cuba no cuenta con otros sectores productivos que tengan la capacidad necesaria para generar divisas. “La economía cubana no tiene capacidad de poder sustituir los intercambios con Venezuela. Las misiones médicas no se pueden enviar a otras geografías en las mismas proporciones y en las mismas condiciones financieras con que operan en Venezuela para garantizar el suministro de petróleo”, explicó. Por ello, apunta las miradas hacia otros aliados, pero afirmó que hasta ahora los apoyos “han sido moderados o nulos debido a la falta de credibilidad en el modelo económico cubano y su alto endeudamiento”.

Piñón repasó a los países ideológicamente cercanos a Cuba, sin hallar grandes candidatos: “China no tiene petróleo, es un importador neto. En Brasil, que es el mayor productor de crudo de América Latina, no hemos visto actuar a Petrobras. Colombia es exportador y no lo hemos visto. Angola, con toda la contribución militar (de Cuba), es uno de los grandes productores y no lo vemos. Tampoco Argelia, que es aliado. Si vas por la lista de países que son exportadores y que políticamente son aliados, no están. Cuando Cuba toca la puerta, no habla de comprar”.

Las posibilidades económicas son prácticamente inexistentes. Antes un gran exportador de azúcar, hoy La Habana la importa. “Ya tiene el níquel comprometido a China y Canadá. No tiene nada que ofrecer. El horizonte es extremadamente negro, lleno de tormentas”, dijo Piñón.

Un anciano transporta material reciclable en un carrito en La Habana el 6 de enero de 2026.

¿Un camino sin salida?

El Gobierno de Díaz-Canel mantuvo su retórica antiimperialista, pero no ha dado señales sobre posibles medidas económicas.

“Si fueran inteligentes, no hay mejor momento para acelerar algunas reformas, como en la agricultura, donde todavía hay espacio grande para producir mucho mejor quitando los precios fijos. Han tomado medidas positivas, pero cortas. Cuba tiene que saltar la gradualidad”, consideró Everleny.

El analista indicó que el Gobierno, que culpa al embargo estadounidense vigente desde 1962 por la falta de inversiones en el país, está perdiendo legitimidad. “Es verdad que hay un bloqueo, pero la gente le achaca los resultados al gobernante de turno. En la práctica, vemos que no se toman medidas”, sostuvo.

Por su parte, Vidal ve poco posible que La Habana actúe contundentemente. “Lo más probable es que refuercen la centralización y los controles. Este no es el tipo de choque externo y crisis que promueve reformas”, consideró.

Los casi 10 millones de habitantes de Cuba esperan el desenlace de las decisiones en la Casa Blanca y el Palacio de Miraflores. Dentro de la impredecibilidad de Trump, el presidente ya dio varios indicios y aseguró no se plantea una intervención estadounidense en la isla porque Cuba “no tendrá ingresos” y “está a punto de caer”.

Con información de EFE.