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martes, 31 de marzo de 2026

Irán monta su propia aduana en Ormuz.... Tal vez todo es mentira..En paralelo, Estados Unidos acumula ya 50.000 militares en la región y otros 8.000 más vienen de camino.

 

Irán monta su propia aduana en Ormuz

El régimen de Teherán cobra dos millones de dólares en yuanes para permitir el paso de petroleros. Va a cambiar su ley para que ese sistema sea permanente

Petroleros y buques de carga hacen fila en el Estrecho de Ormuz, vistos desde Emiratos Árabes Unidos, a principios de marzo.
Petroleros y buques de carga hacen fila en el Estrecho de Ormuz, vistos desde Emiratos Árabes Unidos, a principios de marzo.AP
Actualizado 

Es difícil seguir la guerra si atendemos a las palabras de Donald Trump. Hace unos días aseguraba que estaba preparado para forzar la apertura del Estrecho de Ormuz y desatar el infierno sobre Irán con todo tipo de bombardeos sobre su red energética y sus desalinizadoras. Ayer, The Wall Street Journal revelaba que el presidente de Estados Unidos ha discutido con sus asesores la posibilidad de retirarse de la guerra sin tratar de reabrir ese grifo del petróleo y declarar la victoria, aunque a estas alturas nadie en su sano juicio vea dónde reside esa victoria.

Sin embargo, las páginas de seguimiento de buques en tiempo real y las imágenes de satélite ofrecen una instantánea mucho más cristalina de lo que sucede realmente en el Estrecho de Ormuz, el punto clave de esta crisis energética y geopolítica. Lo que podemos ver en el tracking de petroleros y cargueros es que este canal no está totalmente cerrado, sino que se abre y se cierra en función de algo que supone un golpe contra la influencia de Washington en Oriente Próximo: Irán está dejando pasar a aquellos barcos cuyas navieras pagan una tasa por atravesar el Estrecho. Es decir, el régimen de los ayatolás han montado una aduana en Ormuz.

Los petroleros que desean abandonar el Golfo Pérsico se acercan al canal entre la isla de Larak y la isla de Qeshm, cercanas a la costa de Irán. Esa es la nueva vía de paso, una vez que Teherán minó la antigua ruta, que transitaba en aguas de su vecino Omán por el centro del paso. Eso provoca que los petroleros que se aventuren a cruzar estén dentro del alcance de las armas iraníes y, por tanto, bajo su control.

Nadie sabe nada de esos "20 petroleros de regalo" que, llevando "crudo bajo bandera de Pakistán", Teherán había permitido salir del Golfo Pérsico como "gesto de buena voluntad por las negociaciones". El caso es que Pakistán sólo tiene registrados ocho grandes petroleros; cinco de ellos están en la región de Oriente Próximo y dos de ellos pasaron este Estrecho hace unos días. ¿A qué se refirió Trump exactamente?

Los que sí están saliendo son los barcos de navieras vinculadas al propio Irán o China. Ayer, por ejemplo, cruzaron dos cargueros gigantes de la naviera china Cosco que habían intentado salir dos días atrás y tuvieron que darse la vuelta. La diferencia entre salir y no salir se puede resumir en una palabra: pagar. Según fuentes iraníes, el coste de cruzar el Estrecho de Ormuz es de dos millones de dólares por cada gran petrolero o carguero.

Es decir, para sorpresa de nadie, Irán está ejerciendo su control e influencia sobre este accidente geográfico desde que fue atacada por Estados Unidos e Israel y lo ha convertido en su más rentable aduana. Funciona de la siguiente manera: dos lanchas, perfectamente visibles vía satélite, se acercan a las embarcaciones entre Larak y Qeshm. Estos cobradores piden el dinero o una prueba de ese ingreso. Cuando está pagado, se autoriza a seguir adelante, siempre pegado a la costa de Irán, hasta que puede navegar al Golfo de Omán y al mar Arábigo.

Estados Unidos, en otro movimiento estratégicamente incomprensible, quitó buena parte de las sanciones al petróleo iraní para tratar de bajar el precio, aunque ese precio nunca bajó. Es decir, a Irán la situación actual le hace ganar mucho más dinero con su crudo del que ganaba antes, y lo está ingresando mientras otros rivales como Arabia Saudí, Kuwait o Qatar han dejado de ingresar buena parte de sus beneficios por sus hidrocarburos al cerrar el grifo de Ormuz. También suprimió las sanciones petroleras sobre Rusia, lo que ha convertido a Vladimir Putin en otro de los grandes ganadores de esta crisis.

Al reducirse la oferta global y elevarse los precios, ingresa más por barril. Al mismo tiempo, cobra una tasa por el tránsito marítimo. A eso se suma que ha conseguido vender más crudo a países como China utilizando mecanismos en yuanes o circuitos alternativos. El resultado es paradójico: en plena guerra y bajo presión internacional, Irán no sólo resiste, sino que ha encontrado formas de monetizar el conflicto y aumentar sus ingresos energéticos. Según Bloomberg, Teherán está ingresando un 8% más en petróleo. Además, el crudo iraní se está ofreciendo incluso con descuento sobre el Brent. Karen Young, analista del Middle East Institute, asegura: "El aumento de los precios del petróleo alivia la presión sobre Irán y reduce el impacto de las sanciones".

Irán ha dado un paso más al intentar formalizar el control del paso mediante una ley que permitiría cobrar tasas a los buques en tránsito. Aunque la norma aún no está plenamente consolidada, en la práctica Teherán ya aplica ese sistema selectivo. El movimiento supone un cambio profundo: de instrumento de presión puntual, Ormuz pasa a convertirse en una especie de aduana estratégica desde la que Irán decide quién puede navegar y en qué condiciones. Para el comercio global, y especialmente para el mercado energético, la implicación es enorme: no se trata sólo de un cuello de botella vulnerable, sino de una ruta que empieza a funcionar bajo reglas impuestas unilateralmente, en abierta tensión con el derecho marítimo internacional. El mensaje es: si eres amigo de Estados Unidos, tu economía se resentirá; si eres amigo de Irán, tu economía mejorará. ¿de que derecho internacional hablan ? si está muerto , israel destruyó todas las ciudades civiles de Gaza , encerró y mató a miles de niños a vista  de todo el mundo y nadie bostezó  , y bombardeo a su antojo a todo el que le dio la gana

Irán cobra esta aduana en yuanes como parte de una estrategia para esquivar las sanciones financieras de Estados Unidos y reducir su dependencia del dólar. Al exigir pagos en la moneda china -a menudo a través de bancos y canales vinculados al gigante asiático-, Teherán evita el sistema financiero dominado por Washington, limita el riesgo de bloqueo de transacciones y refuerza sus vínculos con su principal comprador de crudo. El resultado es doble: por un lado, garantiza ingresos en un entorno de sanciones; por otro, contribuye a erosionar el papel del petrodólar, trasladando parte del comercio energético hacia circuitos alternativos más difíciles de controlar por Occidente. Helima Croft, economista y estratega en materias primas estadounidense, afirma que "cualquier disrupción en el Estrecho de Ormuz tiende a beneficiar financieramente a Irán, aunque aumente los riesgos para el resto".

Este cobro en yuanes supone otra bofetada más a Estados Unidos y su guerra contra Irán. Es un golpe -aunque de momento limitado- porque el sistema del petrodólar se basa en que la mayor parte del comercio energético mundial se realiza en dólares, lo que obliga a países y empresas a pasar por el sistema financiero de Estados Unidos y refuerza su capacidad de influencia.

Al exigir pagos en yuanes por el tránsito o el comercio vinculado al Estrecho de Ormuz, Irán introduce una vía alternativa que permite a algunos actores operar fuera de ese circuito, reduciendo el alcance de las sanciones y debilitando, aunque sea marginalmente, la demanda global de dólares. El impacto es limitado (quizá un 15% del total), porque sigue siendo un mecanismo parcial y concentrado en países dispuestos a aceptar ese riesgo (sobre todo China), pero marca una tendencia relevante: la aparición de espacios donde el comercio energético empieza a escapar del control financiero occidental.

En la quinta semana de guerra, los países del Golfo presionan a Trump cada vez más intensamente para que no se retire, cosa que amaga con hacer mientras insulta a sus aliados. 

En paralelo, Estados Unidos acumula ya 50.000 militares en la región y otros 8.000 más vienen de camino.

Rosemary Kelanic, experta en geopolítica y directora del programa Oriente Próximo del think tank Defense Priorities, cree que la noticia del cobro de peajes es mala pero no catastrófica, o al menos no tan dramática como ir a una guerra a gran escala: "Los peajes en sí no son tan altos: dos millones de dólares por un petrolero que lleva dos millones de barriles es sólo un recargo de un dólar por barril, equivalente a un impuesto del 1%. No es genial, pero es mejor que lo que están haciendo ahora los precios del petróleo. También incentivaría a Irán a mantener el tráfico moviéndose de manera segura a través de Ormuz monetizando el tránsito seguro. Sí, sé que recompensa un mal comportamiento y moralmente apesta que un régimen odioso se beneficie, pero esa es la realidad que la guerra torpe de Trump nos ha legado a todos".

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