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miércoles, 21 de octubre de 2026

RUSIA DERROTÓ A LA OTAN: EL FIN DE UNA GUERRA Y EL PRINCIPIO DE UN NUEVO ORDEN

 avier Arévalo

 
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RUSIA DERROTÓ A LA OTAN: EL FIN DE UNA GUERRA Y EL PRINCIPIO DE UN NUEVO ORDEN
por Javier Arévalo, escritor.
Zelenski no tiene Patriots, no tiene respaldo popular. La OTAN le ha dado todo su armamento; él puso los muertos. Estados Unidos le dio todo su poder de guerra, y ha tenido que recular: no tiene más dinero para sostener la guerra ni la tecnología bélica que posee la Federación Rusa.
Rusia no ha luchado contra Ucrania: ha peleado contra los recursos de más de 32 países. Y eso incluye, claro, a Francia, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos y España. Hasta Argentina mandó dos helicópteros. Pero no han podido lograr el viejo objetivo que Napoleón tuvo y Hitler intentó: despedazar a la Federación Rusa, balcanizarla para controlar a los tiranillos de cada paísito formado después de la balcanización. Líderes venales como los perros falderos de Trump, los del Escudo de las Américas; como los reyezuelos religiosos del golfo Pérsico, tiranos petroleros dueños de la vida de sus connacionales, que no tienen ciudadanos, sino súbditos, y que encarnan todos los poderes del Estado en una persona.
Zelenski anuncia que está dispuesto a ceder el territorio controlado por la Federación Rusa. Putin no quiere hablar con Zelenski, que no es el poder, sino el conserje del circo, acaso algo más: el payaso principal. Putin, Xi Jinping y Trump se reúnen en noviembre para definir cómo terminará la guerra, según lo anunciaron hace unos días.
Trump retiró todo el soporte logístico satelital a las fuerzas armadas de la OTAN en Ucrania, y Ucrania colapsó. La Federación Rusa rebajó todas sus líneas rojas y atacó sin piedad en todos los confines de Ucrania. Destruyó infraestructura vital para la guerra: fábricas de drones, trenes, centrales de energía, industria petrolera; todo lo que podía atacar, porque ya no hay escudo que proteja. Y ocurrió: Zelenski vio la derrota.
Los «europeos» no saben ahora cómo van a recuperar lo invertido: la guerra es una inversión. Creyeron que Rusia era como Irak. Pero se toparon con el oso, como Estados Unidos se topó con los persas y perdió.
Estados Unidos sigue siendo el hegemón mundial y no desaparecerá. Pasará a ser uno de los tres imperios más poderosos del mundo, seguido de naciones poderosas emergentes como la India, Irán, México y Brasil.
Quizá el nuevo orden identifique con claridad a los imperios depredadores, como Estados Unidos, y a los constructores, como China.
La guerra entre Rusia y la OTAN está a un paso de acabar. Que así sea.
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