Resultados de las elecciones en Brasil, en vivo | Cientos de miles de personas celebran en São Paulo la victoria de Lula
El actual presidente izquierdista logra una remontada épica y vence con el 51,7% al senador ultraderechista Flávio Bolsonaro (48.2%), con el 99.9% de los votos escrutados. Su victoria da un balón de oxígeno a la izquierda global


Lula será presidente de Brasil por cuarta vez. El izquierdista, de 80 años, ha vencido con el 51,7% a su rival ultraderechista, Flávio Bolsonaro (48,2%), al 99,9% escrutado. Se trata de las elecciones más reñidas de la historia del país en las que las encuestas apuntaban a un empate. Estaba además la inesperada victoria de Bolsonaro en la primera vuelta, con el 47% de los votos frente al 45% de Lula.
La jornada electoral ha tenido escenas de caos por la ampliación en dos horas del cierre de los colegios electorales. La decisión la tomó un juez, que ha atendido la petición de la campaña de Lula de ampliar el horario al detectar problemas en el transporte en varios lugares.

La remontada de Lula, la ampliación de la jornada, el aumento de la participación y la apuesta de Bolsonaro por anular la elección: las claves de la segunda vuelta
Brasil ha llevado a cabo este domingo la segunda vuelta presidencial. Estas son las claves de la jornada:
La remontada de Lula. El candidato del Partido de los Trabajadores ha sido el primero en la historia de Brasil en llegar a la presidencia en la segunda vuelta después de haber perdido en la primera. Se ha impuesto con el 51,79% de los votos, frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, una ventaja de más de cuatro millones de apoyos. Entre una vuelta y otra, Lula sumó más de 10 millones de votos, mientras que Flávio apenas unos 3,7 millones.
La ampliación de la jornada. La elección quedó marcada por la extensión en dos horas del horario de votación, algo inédito en la historia del país. Las urnas debían cerrar a las cinco de la tarde, pero un magistrado ordenó hacerlo dos horas después. Lo hizo en respuesta a una petición de la campaña del presidente Lula, que alegaba los problemas con el transporte público en muchas ciudades. La campaña de Bolsonaro, sin embargo, también pidió ampliar el horario en varios estados.
El aumento de la participación. El presidente tuvo éxito en movilizar electores que no habían votado en primera vuelta: los abstencionistas pasaron de 33 millones el 4 de octubre (el 21,1%) a 30,5 millones este domingo (el 19,2%). En sus discursos de victoria, ha enfatizado que lo emocionó ver cómo personas mayores o con problemas de salud se acercaron a las urnas. “Muchos nietos llevaron a sus abuelos a votar, en sillas de ruedas”, exclamó ante una multitud en la Avenida Paulista, epicentro de las celebraciones. El voto en blanco pasó de 1,8% a 1,1%, mientras que el nulo cayó del 2,9% al 2,1%.
La apuesta de Bolsonaro por anular la elección. El candidato ultraderechista se ha aferrado a la extensión del horario de votación para desconocer el resultado. “Lo que ha sucedido es increíble, no es normal, nunca había pasado nada así en la historia de Brasil”, declaró en Brasilia, al tiempo que se refirió al magistrado que dictó la medida como “el abogado de Lula”. Sin embargo, sus aliados políticos en la región lo han dejado solo. La mayoría de los presidentes de derecha se han sumado a las felicitaciones a Lula: Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Paz (Bolivia), Keiko Fujimori (Perú), José Antonio Kast (Chile) y Daniel Noboa (Ecuador). El argentino Javier Milei y el colombiano Abelardo de la Espriella no se han pronunciado.

Lula se da un baño de masas en la Avenida Paulista: “Le debo mi victoria a una juventud rebelde”
Lula se ha sumado a las celebraciones a todo pulmón en la icónica Avenida Paulista de São Paulo. “Cada cosa que hago, la hago pensando en ustedes. Todas las política públicas las hago pensando en ustedes”, ha exclamado ante una multitud, desde una plataforma. Ha señalado, además, que está muy agradecido con Dios por haberlo ayudado a que los brasileños lo eligieran presidente por primera vez hace un cuarto de siglo. “Hizo que ustedes confiarán de que un obrero podía hacer más por ustedes que lo que hizo antes la elite brasileña”, ha enfatizado, flanqueado por su vicepresidente, el centroderechista Geraldo Alckmin.
El líder de izquierdas ha reivindicado que es el primer brasileño en ser electo cuatro veces en las urnas. “Es un hecho histórico que le debo al pueblo brasileño, a ustedes”, ha subrayado. Ha recordado, al igual que en su primer discurso, que le ha emocionado que votara tanta gente mayor de edad o con problemas de salud. “Muchos nietos llevaron a sus abuelos a votar, en sillas de ruedas”, ha dicho. “Le debo esta victoria a una juventud rebelde, que se levantó en defensa de la democracia. Le debo esta victoria a las mujeres que se rebelaron contra el feminicidio”, ha agregado.
Cientos de manifestantes han teñido la Avenida Paulista de rojo, el color del Partido de los Trabajadores. “¡Es el trece, es el trece, es el trece!”, entonaban los jóvenes en cánticos, en referencia al número del presidente en el tarjetón. “¡Es Lula, es Lula, es Lula!”, continuaban.
Desde que Brasil adoptó la segunda vuelta, en 1989, nadie había ganado la presidencia tras quedar segundo en la primera. Luiz Inácio Lula da Silva rompió esa regla este domingo: venció a Flávio Bolsonaro con el 51,8% de los votos válidos, frente al 48,2%. Su ventaja, de más de cuatro millones de votos, es aproximadamente el doble de la de 2022, cuando derrotó a Jair Bolsonaro por apenas 1,8 puntos.
Paradójicamente, quedar por detrás de Flávio el 4 de octubre terminó favoreciendo a Lula. Su campaña para la primera vuelta fue desordenada. El revés despertó a su equipo y a sus electores. Ambos se movilizaron con intensidad: entre una vuelta y otra, Lula sumó más de 10 millones de votos, mientras que Flávio añadió unos 3,7 millones.
La alicaída izquierda latinoamericana celebra por todo lo alto la épica remontada de Luiz Inácio Lula da Silva, el “Pelé del progresismo” que se prepara para ser presidente de Brasil por cuarta ocasión. Desde la mexicana Claudia Sheinbaum hasta el colombiano Gustavo Petro, pasando por la argentina Cristina Fernández de Kirchner o el chileno Gabriel Boric, el bloque no han tardado en saludar el triunfo de Lula tan pronto fue irreversible, a pesar de que el derrotado Flavio Bolsonaro ha prometido que buscará anular la elección. La derecha, que se divide entre reconocer el resultado y el silencio, ha dejado solo a Bolsonaro en su reclamo.
Difícil encontrar entre los 120 líderes mundiales que este septiembre tomaron la palabra en la sede de Naciones Unidas una trayectoria vital y política tan singular, y épica, como la del hijo de doña Lindu. La figura materna ocupa un lugar estelar en el relato que Luiz Inácio Lula da Silva (80 años, Garanhuns, Pernambuco) ha construido sobre su vida. En su décimo discurso ante la Asamblea General, el presidente de Brasil (2003-2009 y desde 2023) habló de grandes conceptos, como soberanía, democracia o multilateralismo, pero en los mítines le encanta entrar en lo íntimo. Y contar que su madre le enseñó, con el ejemplo cotidiano, las lecciones que forjaron su carácter. “Doña Lindu, analfabeta, madre de ocho hijos pequeños, tuvo el valor de dejar a mi padre. Vivía en una choza, sacó adelante a ocho hijos y transformó a Lulinha en esta cosa bonita que hoy les habla”, recordó el veterano político al arrancar, en agosto, su séptima campaña presidencial. El escenario era un guiño nostálgico al pasado, en ese estadio que arengaba a los obreros contra la dictadura.
Este domingo 25 ha afrontado otra batalla decisiva. La enésima. Doña Lindu también le enseñó a no rendirse jamás. Una perseverancia que ha exhibido en las tres semanas transcurridas desde el shock que se llevó en primera vuelta.
Eufórico y con la voz ronca, Luiz Inácio Lula da Silva celebró su inesperado triunfo electoral ante Flávio Bolsonaro como “una derrota de la mentira y el negacionismo”. Lula remontó la desventaja de la primera vuelta ante la ultraderecha y ganó un cuarto mandato con el 52% de los votos.
El presidente habló en un hotel céntrico de São Paulo acompañado por su esposa, Janja da Silva, el vicepresidente reelecto, Geraldo Alckmin, y otros aliados. “Voy a hacer el mejor mandato que un presidente hizo jamás en este país”, declaró, entre aplausos y vítores de los congregados. Lula acusó a Flávio Bolsonaro de mentir con “desfachatez” y de no tener “una célula de humanismo”. “Parece todo falso”, afirmó sobre su adversario, con quien mantuvo dos tensos debates televisivos en la última semana.
La hazaña del líder progresista de conseguir, al frente del primer gigante latinoamericano, un cuarto mandato con casi 81 años y todos los pronósticos en contra, insufla algo de oxígeno a los que todavía pugnan por mantener en pie el sistema de relaciones internacionales salido de la II Guerra Mundial. Sería extraño que Lula buscase el choque directo con Trump. En medio de la tensión de los últimos meses, siempre se ha esforzado por mantener los canales de interlocución, incluso de forma directa con el presidente estadounidense. Al fin y al cabo, como viejo sindicalista, se ha criado en la cultura de la negociación. Pero de lo que no cabe duda es de que el desenlace de las elecciones brasileñas levanta un dique considerable frente al unilateralismo de Washington.
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La multitud sigue con los festejos por el nuevo triunfo de Lula

Cientos de personas continúan festejando el triunfo de Lula en avenida Paulista




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