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jueves, 29 de octubre de 2026

El BCE guía al mercado a una subida de tipos en diciembre y lanza un salvavidas a Francia: "Tenemos herramientas disponibles para intervenir"

 

El BCE guía al mercado a una subida de tipos en diciembre y lanza un salvavidas a Francia: "Tenemos herramientas disponibles para intervenir"

El banco central, en el día en el que su presidenta anuncia que abandonará el cargo en febrero, mantiene estables los tipos de interés, pero abre la puerta a una tercera subida. Lagarde calma al mercado de deuda al poner sobre la mesa la posibilidad de comprar bonos franceses

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno de política monetaria este jueves en Fráncfort.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno de política monetaria este jueves en Fráncfort.MICHAEL PROBSTAP PHOTO/MICHAEL PROBST
Actualizado 

El Banco Central Europeo (BCE) ha convertido lo que se intuía como una mera reunión de tránsito en el prefacio de sus líneas de actuación y gobernanza los próximos meses. En la antesala de conocer su decisión sobre los tipos de interés en la zona euro, que mantendrá estables por el momento, Christine Lagarde dio a conocer su decisión de abandonar el cargo el próximo 7 de febrero, ocho meses antes de que venciera su mandato, ante la necesidad de alzar su voz. Y esto en un cargo que exige "neutralidad" se le hace insoportable a la que también fuera máxima responsable del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La presidenta del BCE, que mide cada palabra que emplea en su discurso, ha querido guiar al mercado sobre los próximos pasos que dará. Primero ha dejado claro que, incluso en la reunión de este jueves, ha estado sobre la mesa la clara posibilidad de una tercera subida de tipos. No ha sido así. De hecho, se aprobó por unanimidad mantener las tasas oficiales estables, en el 2,5% para la facilidad de depósito y en el 2,65% el tipo oficial de refinanciación, que es el que encarece hipotecas y préstamos al consumo para los hogares. Y, segundo, ha hablado por primera vez de estar dispuesta a intervenir el mercado de deuda para calmar las tensiones en Francia, cuyo bono a 10 años escaló peligrosamente por encima del 5% por primera vez en décadas.

"El mayor alcance y duración de la perturbación energética, así como las implicaciones para los efectos indirectos y de segunda vuelta, probablemente impulsarán la inflación y frenarán el crecimiento", sostiene el BCE, que subraya al mismo tiempo cómo el endurecimiento de las condiciones de financiación "afectarán" también a la evolución de la economía europea. Solo la subida de los precios de la energía en septiembre fue del 18,9% con precios del petróleo y el diésel tocando cotas históricas; mientras el gas natural europeo batió ayer los 100 euros MGW/hora.

Lagarde habló durante su discurso posterior a la reunión del Consejo de Gobierno de precios sustancialmente más altos del objetivo durante "los próximos trimestres". La traslación para hogares y empresas es que el coste de financiarse acumula siete meses de subida consecutiva, a tenor de la oferta comercial de las entidades y de los datos oficiales recogidos por el BCE. El tipo oficial al que se conceden las hipotecas en la zona euro escaló hasta el 3,6% en el mes de agosto, último dato disponible; mientras que en España rebasaron el 3% por primera vez desde noviembre de 2024. Y el invierno se antoja complicado para quienes tienen hipotecas vinculadas a un tipo variable, ante el endurecimiento de las condiciones financiación, que impacta también sobre los costes financieros de las empresas.

¿Qué ha cambiado de septiembre a octubre para el BCE? Lagarde apunta al precio del gas y del petróleo y el diésel, como se observa con el alza del IPC de energía; y también señaló el aumento "del coste de financiación a largo plazo" que ha aumentado en más de 35 puntos básicos desde febrero de media en la UE.

"Hemos diseccionado la inflación tanto como hemos podido para tomar esta decisión", argumentó la presidenta a preguntas de los periodistas, mientras confesó que hubo "debate" entre los distintos miembros del Consejo de Gobierno sobre si existían suficientes elementos para elevar ya los tipos o esperar. Y optaron por lo segundo. El BCE va a esperar a conocer otra batería de datos macroeconómicos, como la evolución de los salarios, de las negociaciones colectivas, PMIs, inflación... y en función de ello "la dirección" que tomarán "está relativamente clara", aseguró.

FRANCIA

La salida precipitada de Christine Lagarde no logró desviar el foco de atención que está posado desde hace semanas sobre Francia. Las protestas sociales contra las reformas propuestas por el Ejecutivo galo han puesto en alerta a los inversores que han decidido exigir cada vez más rentabilidad en mercado por adquirir su deuda. El déficit público del país se encuentra en el 5,1% a cierre del año pasado y se estima que podría alcanzar niveles del 5,7% si no se acometen los recortes presupuestarios necesarios, a lo que no ayuda que se debe destinar cada más dinero a pagar los intereses de la deuda.

Preguntada por ello, Lagarde quiso hacer extensible esta situación a nivel global, donde el alza de tipos, la inflación, la mayor demanda de financiación por parte, literalmente, de los hiperescaladores estadounidenses... ha provocado que las rentabilidades de los bonos de las compañías hayan subido bastante desde febrero. "Aquellos países con elevada deuda deben hacer frente al hecho de los tipos de interés se van a mantener altos por más tiempo", alertó.

Ahora bien, el BCE lanzó el mensaje clave para calmar a los inversores: "Tenemos instrumentos para intervenir". "Si la evolución de los mercados llegara a amenazar la correcta transmisión de nuestra política monetaria —incluso a través de movimientos de mercado injustificados y desordenados—, disponemos de instrumentos para responder; los criterios y condiciones bajo los cuales se aplican son bien conocidos, están publicados", afirmó con rotundidad Christine Lagarde. Durante la intervención de Lagarde, el bono francés a diez años cayó hasta el 4,84% para luego regresar a niveles del 4,92%.

¿A qué se refiere la presidenta? Hay que tener en cuenta que los dos programas que tenía habilitados el Banco Central Europeo para gestionar este tipo de crisis de deuda (como son el APP y PEPP, programa de urgencia a raíz de la pandemia) ya no están en activo desde 2023 de manera práctica. Por ende, el BCE podría recurrir al denominado TPI, el Instrumento para la Protección de la Transmisión (por sus siglas en inglés), creado en 2022 para evitar, paradójicamente, que los países del sur de Europa pudieran sufrir ante la nueva etapa de subidas de tipos. Este mecanismo permitiría comprar deuda exclusivamente de un estado si, a criterio del consejo del BCE, no está justificado el diferencial que está aplicando el mercado por razones económicas. Desde el momento de su creación, no se ha activado nunca.

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