El Departamento de Estado de EE.UU. ordenó la evacuación inmediata de su personal gubernamental no esencial y sus familias desde Arabia Saudita, tras una brutal e incesante oleada de ataques con misiles y drones lanzados por los rebeldes hutíes contra aeropuertos e infraestructura crítica del reino.
Mientras el Pentágono evalúa una respuesta militar contundente y se prevén órdenes similares para las misiones diplomáticas en otros Estados del golfo Pérsico, el conflicto regional se expande sin control, poniendo en jaque la estabilidad de los principales aliados de Washington y amenazando con paralizar el comercio energético global.
Una retirada forzada que presagia un golpe devastador en la zona.

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