EL REY DE ISRAEL SE HA CONVERTIDO EN EL SEPULTURERO DE SU PROPIO PUEBLO.
Diana Muñeza

EL REY DE ISRAEL SE HA CONVERTIDO EN EL SEPULTURERO DE SU PROPIO PUEBLO. El hombre que se veía a sí mismo, como el rey eterno de Israel, ahora es una sombra consumida por la paranoia y la ira. Benjamín Netanyahu, el Primer Ministro que prometió "Victoria absoluta", se está hundiendo en la locura, mientras su mundo se derrumba a su alrededor. Su círculo íntimo reporta arrebatos violentos contra el jefe del Estado Mayor y asesores militares, peleas a gritos y un comportamiento tan errático, que sus amigos más cercanos han usado la palabra "suicida" y hablan de una "Psicología de liderazgo Narcisista": Un hombre que se coloca por encima de su pueblo, por encima de su ejército, por encima de la realidad misma. Los números son devastadores: el 92% de los Israelíes cree que Irán ganó el conflicto, incluyendo el 93% de los propios votantes de Netanyahu. El 72,5% no cree en sus afirmaciones de victoria. El país está peor que antes: 200.000 desplazados, una economía destrozada y un ejército que sangra con 890 muertos y tasas de deserción que alcanzan el 24%. Ex Generales admiten abiertamente: "Estamos perdiendo la guerra, y de manera abismal". Netanyahu ha respondido culpando a sus Generales por filtraciones que "avergüenzan a Israel frente a Trump". Pero la verdad es innegable: su "Victoria total" ha sido un desastre total. Los drones suicidas de Hezbolá, son imparables. Irán ha emergido más fuerte que nunca. Y Netanyahu está solo, abandonado por sus generales, su partido y su pueblo. El "Rey de Israel" se ha convertido en el sepulturero de su propia Nación. Prometió ser el salvador de Israel, pero la historia lo recordará como su destructor. Bibi está cavando su propia tumba, y sus amigos ya lo ven caer. Un rey que creía ser intocable, ahora reducido a un hombre desesperado aferrado a un trono que ya no existe. El legado de Netanyahu será un legado de ruinas. La historia no perdona a los líderes que sacrifican a su pueblo por su propia supervivencia. Su caída no es solo política: es el acto final de una tragedia, que él mismo escribió.*Moisés Rosario
Ver menos
Todas las reacciones:
25702570
No hay comentarios:
Publicar un comentario