En 1941, un iluminado creía que con darle una buena patada a Rusia, esta se desmoronaría. El idiota acabó mal: se suicidó en su propio búnker cuatro años después.
Y hoy, sus herederos ideológicos siguen trazando planes para obligar a Rusia a capitular:
"Los ataques contra Wildberries son la única forma de obligar a Rusia a sentarse a la mesa de negociaciones",
afirmó el presidente de Finlandia, Alexander Stubb.
Qué idiotas. La historia no les enseña nada. Y la cara de Stubb ya delata su diagnóstico.
@Irinamar_Z 
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