Revista Pacto
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Barrios enteros de la capital económica de Israel amanecieron destruidos tras la "operación más devastadora" lanzada por la Guardia Revolucionaria. El pánico se apodera de una población acostumbrada a ver la guerra desde lejos y que ahora la sufre en sus calles.
La madrugada de este miércoles quedará grabada en la memoria colectiva de Israel como la noche en que la guerra llegó sin filtros al corazón de su territorio. Durante más de tres horas, Tel Aviv recibió el mismo trato que Gaza ha soportado durante dos años y medio de conflicto: una lluvia incesante de misiles que, según la Guardia Revolucionaria de Irán, constituye la ofensiva "más devastadora y la más dura" desde el inicio de la guerra .
Las calles de la ciudad, normalmente bulliciosas incluso en horas de la madrugada, amanecieron fantasmalmente vacías. El confinamiento parcial decretado por las autoridades mantiene a la población refugiada en sus hogares, mientras los comercios permanecen cerrados con sus persianas metálicas abajo, como testigos mudos de una realidad que se vuelve insoportable para los civiles israelíes.
"Barrios enteros están siendo destrozados", relataban testigos a través de redes sociales, en mensajes que mostraban edificios residenciales con fachadas derrumbadas y vehículos calcinados en las calles. Las sirenas antiaéreas no cesaron durante horas, creando una atmósfera de terror que mantuvo a miles de personas corriendo hacia los refugios .
Objetivos estratégicos alcanzados
La Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber impactado con éxito un centro de comunicaciones israelí en el sur de Tel Aviv, además de centros militares en Jerusalén y Haifa . En esta última ciudad, fuentes militares iraníes aseguran haber atacado la base naval donde se encuentran submarinos israelíes, así como la unidad de inteligencia 8200 y el radar Green Pine, considerado uno de los pilares del sistema de defensa aéreo israelí .
El Ejército israelí confirmó la detección de una nueva oleada de misiles dirigidos hacia su territorio desde Irán, activando todos sus sistemas de defensa aérea. Sin embargo, periodistas de AFP reportaron haber escuchado sirenas antiaéreas en Jerusalén y el estruendo de explosiones a la distancia durante la ofensiva .
El servicio de emergencias israelí Magen David Adom (MDA) informó oficialmente que no registró víctimas mortales por los impactos directos, aunque sí atendió a personas que sufrieron caídas mientras se dirigían a los refugios y a otras con cuadros de ansiedad . No obstante, el canal israelí Channel 12 reportó varios heridos en ataques cerca de Tel Aviv , generando confusión sobre el alcance real de los daños personales.
El miedo cambia de bando
Lo más significativo de esta ofensiva no son solo los daños materiales, sino el impacto psicológico en una población que durante décadas ha visto los conflictos como algo que ocurre "al otro lado", en Gaza, en Cisjordania o en la frontera norte. "Parece que el miedo está cambiando de bando", reflexionaban analistas locales, al observar el pánico reflejado en los rostros de los ciudadanos de Tel Aviv.
Las imágenes que circulan por redes sociales muestran una ciudad irreconocible: familias enteras acurrucadas en estaciones de metro convertidas en refugios improvisados, ancianos siendo evacuados de edificios dañados, y niños llorando mientras sus padres intentan explicar lo inexplicable.
La televisión estatal iraní IRIB no escatimó en calificar la operación como "la más intensa y la más pesada desde el inicio de la guerra" , un mensaje que resuena con especial fuerza en las calles de Tel Aviv, donde la población comienza a experimentar en carne propia lo que significa vivir bajo amenaza constante.
Un conflicto que se expande
Mientras Tel Aviv intenta recomponerse, la guerra continúa extendiéndose por toda la región. Irán también reivindicó ataques contra la Quinta Flota estadounidense en Baréin y contra objetivos en la región kurda de Irak . El estrecho de Ormuz, por donde circula alrededor del 20% del petróleo mundial, se ha convertido en un polvorín, con al menos cuatro buques atacados este miércoles por proyectiles de origen desconocido .
La población civil de varios países se ve atrapada en una espiral de violencia que no da señales de amainar. En Líbano, Israel anunció bombardeos simultáneos "a gran escala" contra Beirut, causando más de 500 muertos y 1.300 heridos, además de 700.000 desplazados forzosos .
Una guerra sin final a la vista
Las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump asegurando que "prácticamente no queda nada" que atacar en Irán y que la guerra terminará "cuando yo quiera" contrastan con la realidad sobre el terreno, donde los intercambios de fuego se intensifican cada día.
Para los residentes de Tel Aviv, las palabras de Trump suenan vacías mientras contemplan los escombros de sus barrios. La guerra, que comenzó el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán tras la muerte del líder supremo Alí Jamenei, ha entrado en una fase de represalias cruzadas que parece no tener fin .
Mientras tanto, en las calles de Tel Aviv, el silencio solo se rompe por el ocasional sobrevuelo de drones y el llanto contenido de una población que, por primera vez, siente el miedo en su propio territorio. El miedo, efectivamente, parece estar cambiando de bando.
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