De la supuesta victoria a la cruda realidad: la sorpresa de Hizbullah
¿Podrá "Israel" lograr lo que no consiguió antes del alto al fuego de 2024, o seguirá Hizbullah modificando las reglas de enfrentamiento para lograr la disuasión?
En un famoso discurso a finales de noviembre de 2024, el entonces primer ministro de "Israel" declaró una victoria aplastante sobre Hizbullah, afirmando: "Hicimos retroceder a Hizbullah decenas de años, asesinamos a Nasrallah y destruimos su infraestructura". Esta evaluación, basada en estimaciones de inteligencia y análisis del "ejército" israelí, fue considerada fiable por los medios y el público israelí.
Sin embargo, los acontecimientos de los días de la guerra, especialmente el duodécimo día en que Hizbullah anunció el inicio de la operación Heno Carcomido (Al-Asf Al-Ma'kul), revelaron una gran brecha entre la realidad sobre el terreno y las estimaciones oficiales, lo que sitúa a la institución militar y política israelí ante una crisis de confianza muy grande sobre la capacidad del "ejército" y el gobierno israelí para hacer frente a las amenazas de Hizbullah.
Hizbullah, durante esta guerra, supuso una sorpresa inesperada para el ejército israelí en términos de rendimiento militar y coordinación con Irán. Las manifestaciones más destacadas de esto incluyen:
Primero. El continuo ataque con misiles
Los grupos de Hizbullah lanzaron continuas andanadas de misiles contra el interior de "Israel" durante todos los días de la guerra, pero con el inicio de la operación Heno Carcomido, las ráfagas se dirigieron a toda la geografía israelí, en coordinación directa con Irán, algo que "Israel" se negaba a reconocer anteriormente, lo que indica un alto grado de planificación y flexibilidad táctica.
Segundo, el uso del misil de precisión Fateh-106
Lleva una ojiva de hasta 370 kg y representa un salto cualitativo en las capacidades de misiles de Hizbullah, del que, según las estimaciones israelíes, posee cientos. Por lo tanto, el mensaje de Hizbullah es claro: es capaz de atacar cualquier punto en el interior de "Israel".
Tercero: Enfrentamiento con soldados israelíes en la línea del frente
La fuerza Al Radwan de Hizbullah demostró su capacidad para enfrentarse a las tropas avanzadas dentro del territorio libanés, lo que provocó bajas en el ejército israelí, lo que refleja un nivel avanzado de entrenamiento y coordinación sobre el terreno que no se esperaba.
El curso de las batallas con Hizbullah puso de manifiesto errores de apreciación fundamentales del ejército y el gobierno israelíes:
- La persistencia de la amenaza a los asentamientos del norte, a pesar de que el gobierno exigió a los colonos que regresaran a esos asentamientos el año pasado, asegurándoles que Hizbullah ya no podía representar una amenaza para ellos.
- No se logró alejar a las fuerzas de Hizbullah del sur de Líbano, como se anunció oficialmente.
- El ataque a los líderes de Hizbullah no interrumpió el sistema de mando y control, sino que los vacíos en la estructura de liderazgo se llenaron rápidamente y de manera efectiva.
- La rápida reconstrucción durante el alto al fuego transformó el período de desgaste esperado en un fortalecimiento de las capacidades del Hizbullah y un cambio en las tácticas militares y de seguridad.
El fracaso militar se extendió al ámbito mediático y al análisis político. Los corresponsales militares y los analistas políticos fueron acusados por el público de ser meros portavoces que transmitían lo que el ejército les dictaba, sin un estudio independiente.
Entre ellos, Amit Segal, cercano al primer ministro Netanyahu, fue objeto de burla por sus estimaciones erróneas un mes antes del inicio de la guerra sobre el colapso de Hizbullah y sus capacidades de misiles.
Lo que llevó a:
a. Erosión de la confianza en el liderazgo militar.
b. Pérdida de credibilidad de los medios y los analistas.
c. Aumento de la presión sobre los responsables de la toma de decisiones para que tomen medidas bajo la estricta supervisión del público y los medios.
La actual crisis de confianza recuerda el fracaso del 7 de octubre, donde se reveló una brecha entre la información de inteligencia y las acciones sobre el terreno, que comenzó a surgir mediante filtraciones sobre desacuerdos dentro de la institución militar israelí: entre la inteligencia militar y el mando de la Región Norte y el Frente Interno sobre quién asume la responsabilidad de no haber lanzado un ataque preventivo contra Hizbullah, a pesar de la disponibilidad de información sobre un posible ataque en el interior de "Israel".
Este desacuerdo refuerza la sensación del público de que el liderazgo es incapaz de proteger la entidad, y aumenta la presión sobre los altos mandos para que tomen medidas más serias contra Hizbullah.
Aunque "Israel" trataba el escenario de Hizbullah como un frente secundario, el frente libanés se ha convertido en un eje central de las operaciones. Y se ha hablado repetidamente de planes israelíes que incluyen:
Expansión de la operación militar terrestre
Creación de un cinturón de seguridad que se extienda al sur de Líbano a una distancia que impida que los misiles Kornet y los de corto alcance lleguen a los asentamientos del norte.
Escalada aérea
Posibilidad de bombardear sitios nacionales libaneses, incluidas áreas sensibles como el Aeropuerto Internacional Rafic Hariri y algunas infraestructuras del estado libanés.
Pero el dilema israelí es que estos planes contradicen el central israelí, que tenía como objetivo aislar a Hizbullah del estado libanés y crear un problema interno que debilitara a Hizbullah y limitara la legitimidad de sus armas, hasta el desarme completo.
Lo más importante en este contexto es que la pérdida de confianza del público israelí en el liderazgo militar y político ha hecho que los resultados de estos planes sean muy dudosos, incluso antes de su implementación, y plantea la pregunta más importante: ¿qué hará el "ejército" de nuevo que sea diferente de lo anterior? ¿Y cuál será su utilidad real para la seguridad del frente norte?
Cabe señalar que la decisión de Hizbullah de participar en esta guerra surge de una redefinición de las reglas de enfrentamiento con "Israel", después de que este último creyera que Hizbullah había sido desmantelado y había perdido sus capacidades, lo que le dio la sensación de que tenía "mano libre" para la acción militar contra Líbano.
Este paso representa la respuesta de Hizbullah a las estimaciones israelíes erróneas y refuerza su capacidad para imponer un equilibrio de disuasión sobre el terreno.
Al mismo tiempo, Hizbullah envía un mensaje claro al interior de Líbano de que es la única entidad capaz de proteger al país de los cedros, especialmente después de que ninguna otra, ni el ejército ni el gobierno, actuara para asumir la responsabilidad de proteger la seguridad nacional luego de la firma del acuerdo de alto al fuego en noviembre de 2025.
Esto reafirma su papel como fuerza central que protege el país y resalta la debilidad del estado libanés para defender su soberanía y seguridad.
Con el paso de la duodécima semana de la guerra, ha quedado claro que el conflicto con Hizbullah no puede reducirse a evaluaciones israelíes anteriores. El sorprendente desempeño de Hizbullah, su coordinación directa con Irán y su flexibilidad militar son factores que dificultan cualquier estimación precisa del futuro del enfrentamiento.
Al mismo tiempo, los desafíos internos israelíes —la pérdida de confianza en el liderazgo militar y político, las presiones del frente interno y la preocupación de la opinión pública— constituyen un factor adicional que podría remodelar las decisiones estratégicas de "Israel" en los próximos meses.
La pregunta sigue abierta: ¿Podrá "Israel" lograr lo que no consiguió antes del alto el fuego de 2024, o Hizbullah seguirá redefiniendo las reglas de enfrentamiento para la disuasión?
¿Y se convertirá el frente libanés en un eje principal del conflicto prolongado, o los equilibrios regionales e internacionales de la guerra con Irán impondrán límites a la escalada?
Los datos actuales indican que el conflicto en el norte y Líbano no está cerca de terminar rápidamente, y que cualquier paso futuro —ya sea militar, político o diplomático— será decisivo para dar forma al futuro de esta compleja batalla.
Hassan Lafi
No hay comentarios:
Publicar un comentario