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sábado, 12 de septiembre de 2026

TRUMP PERDIÓ EL CONTROL DE SU PROPIA GUERRA CONTRA IRÁN Y AHORA ABANDONA A SUS ALIADOS

 Vivian Matos

 
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14 h 
🚨🚨TRUMP PERDIÓ EL CONTROL DE SU PROPIA GUERRA CONTRA IRÁN Y AHORA ABANDONA A SUS ALIADOS
La guerra está fuera de control y amenaza con incendiar toda la región. Trump ya no decide dónde termina: apenas intenta sobrevivir a las consecuencias de haberla comenzado, aunque eso implique abandonar a sus propios aliados en medio de la guerra a la que él mismo los arrastró.
La prueba acaba de llegar desde Arabia Saudita.
Mohammed bin Salman llamó ayer dos veces a Donald Trump para pedirle una intervención militar inmediata. El príncipe heredero no solicitó una declaración de solidaridad ni una promesa para el futuro: pidió que el Ejército de Estados Unidos bombardeara a los hutíes en Yemen.
La situación para Arabia Saudita es crítica. Los hutíes, aliados de Irán, avanzan sobre posiciones estratégicas, atacan intereses sauditas y abren nuevos frentes contra el reino. Frente a esa amenaza, bin Salman acudió al presidente que metió a Estados Unidos y a sus aliados en esta guerra.
Trump no pudo responder a la exigencia desesperada de Bin Salman.
No atacará a los hutíes. No puede abrir otro frente directo. No responderá con bombardeos a la petición militar más urgente de uno de sus principales aliados en la región.
Arabia Saudita apoyó la presión contra Irán y fue parte del bloque regional que empujó a Washington hacia la guerra. Benjamin Netanyahu llevaba tiempo presionando a Trump para incorporar el poder militar estadounidense a una guerra que respondía principalmente a los objetivos estratégicos de Israel. Trump aceptó y prometió que podría doblegar rápidamente a Irán.
Sin embargo, la guerra se expandió, los frentes se multiplicaron y ahora Estados Unidos tiene sus fuerzas concentradas en Irán y en el estrecho de Ormuz. Cuando Arabia Saudita pide auxilio frente al avance hutí, descubre que Washington no puede seguir lanzando su poder militar sobre cada nuevo incendio provocado por la guerra.
Eso es lo verdaderamente importante de la negativa: Trump comenzó una guerra para favorecer los objetivos de sus aliados, pero ahora no puede protegerlos de las consecuencias de esa misma guerra.
Israel ya dejó claro que prefiere que Estados Unidos continúe enfrentándose a Irán sin tener que incorporarse. Arabia Saudita, en cambio, reclama bombardeos estadounidenses porque la guerra ya alcanzó su territorio, sus intereses y sus rutas petroleras.
Un aliado quiere que Estados Unidos siga combatiendo. El otro suplica que abra un nuevo frente. Pero Trump ya comprometió a su país en una guerra que no sabe terminar y cuya expansión no puede contener. La guerra que él comenzó ya se hizo demasiado grande para controlarla.
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