La respuesta de China no fue una declaración vacía. Activó por primera vez sus “Reglas de Bloqueo” (Blocking Rules) de 2021, una orden que prohíbe a sus empresas y ciudadanos reconocer, cumplir o ejecutar las sanciones unilaterales de Washington. La medida protege a cinco refinerías chinas sancionadas por EE.UU., incluyendo la gigante Hengli Petrochemical. Pekín califica las sanciones como una “violación del derecho internacional” y un acto de “extraterritorialidad ilegal”.
China compró más del 80% del petróleo que Irán exportó en 2025, aproximadamente 1,4 millones de barriles diarios. El mensaje de Pekín es claro: la seguridad energética no se negocia. Mientras Washington intenta estrangular la economía iraní, China ha levantado un escudo legal y comercial que desafía directamente la hegemonía del dólar y las sanciones unilaterales del imperio. El dominio financiero de EE.UU. ya no es absoluto.
Análisis por Chem. Eng. Moisés R. Hernández, Director de MRH Análisis y World Academic Podcast. China acaba de dar un golpe sobre la mesa. No es una protesta diplomática: es una declaración de guerra comercial y legal contra el imperio. Pekín ha decidido que la arrogancia de Washington tiene un límite. El mundo multipolar ya no es una promesa: es una realidad. Y el imperio está perdiendo el control.
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