WSJ: Asesores de Trump le aconsejan bombardear infraestructura civil de Irán
En los últimos días, altos asesores han presentado en privado a Donald Trump un argumento contundente: las instalaciones de generación eléctrica y los puentes en Irán pueden considerarse objetivos militares legítimos porque su destrucción podría paralizar el programa nuclear y de misiles del país persa, reporta The Wall Street Journal.
La idea detrás de esta sugerencia es que ciertos elementos de infraestructura, aunque tengan uso civil, estarían tan conectados al esfuerzo militar que atacarlos produciría un impacto directo en la capacidad bélica del adversario.
Trump respaldó esa lógica en un discurso ante la nación este miércoles, cuando prometió bombardear Irán hasta "devolverlo a la Edad de Piedra", puntualiza el periódico.
Según sus fuentes, entre quienes promovieron ante el presidente de Estados Unidos la justificación legal para atacar blancos civiles está el secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien le aconsejó bombardear carreteras porque las fuerzas iraníes podrían utilizarlas para trasladar misiles y materiales para fabricar drones.
Otro argumento, aún más polémico, provino de la Casa Blanca: un funcionario explicó que las plantas eléctricas serían blancos legítimos porque su destrucción podría fomentar el descontento civil, complicando el camino de Teherán hacia un arma nuclear y dificultando su avance estratégico.
Sin embargo, funcionarios militares actuales y retirados insisten en que no sería legal atacar infraestructura del adversario simplemente para presionarlo a negociar o para enviar señales políticas.
Aunque EE.UU. había atacado puentes e infraestructura energética en guerras previas en Oriente Medio, aquellos ataques, según esos funcionarios, estaban limitados legalmente por varios principios. Las operaciones solo podían llevarse a cabo si se demostraba que eran necesarias para lograr una ventaja militar concreta; si no existía un método menos destructivo; y si podía evitarse el daño excesivo a civiles.
Impacto regional
Aun si se superara el debate jurídico, la Casa Blanca enfrenta otro dilema: el impacto regional. La amenaza de Trump de atacar plantas eléctricas iraníes ha alarmado a algunos socios del golfo Pérsico, que temen que Teherán responda golpeando su infraestructura energética.
Un alto funcionario de uno de los países de la región comentó al Wall Street Journal que esas preocupaciones se han transmitido directamente a miembros de la administración de Trump desde que el mandatario advirtió el mes pasado que EE.UU. "golpearía y aniquilaría" la infraestructura energética iraní si el país no abría rápidamente el estrecho de Ormuz.
En ese contexto, el cálculo deja de ser de carácter solamente legal o militar: pasa a ser también un riesgo de escalada que podría incendiar la región donde más duele.


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