Vistas de página en total

martes, 2 de febrero de 2021

El éxodo de población "sin precedentes" que está viviendo Londres.. El 99% de trabajadores agrícolas de Inglaterra vienen de la Unión Europea, y un departamento alquilado de 3 habitaciones cuesta US$ 7,000 al mes

 

El éxodo de población "sin precedentes" que está viviendo Londres

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-55855960

  • Jesús Moreno
  • BBC News Mundo
UK
Pie de foto,

Reino Unido está sufriendo en el último año la mayor caída de su población desde la Segunda Guerra Mundial.

Dijo una vez un alcalde que si una casa es importante porque es el hogar privado, una ciudad debería tener la misma consideración porque es "el hogar público" de todos.

Sonia G. (médica, 35 años) ha decidido que ninguno de esos dos hogares estará ya en Londres para ella.

Después de cinco años en la capital inglesa, se vuelve a vivir a Madrid (España), precisamente la ciudad de la que fue regidor el alcalde que hizo aquella reflexión, Enrique Tierno Galván.

No está ni mucho menos sola en esa decisión: Reino Unido está sufriendo en el último año la mayor caída de su población desde la Segunda Guerra Mundial. Un descenso impulsado por un éxodo masivo de migrantes que tiene su epicentro en Londres.

Alrededor de 1.300.000 extranjeros han abandonado el país entre el tercer trimestre de 2019 y el mismo periodo de 2020, según datos del Centro de Excelencia de Estadística Económica (ESCOE, por sus siglas en inglés).

Una fuga que se expresa a borbotones en la capital inglesa: 700.000 personas nacidas en el extranjero se han marchado de la ciudad, de acuerdo a las estimaciones que han hecho los economistas Jonathan Portes y Michael O'Connor cruzando datos oficiales de empleo y población.

"Es un éxodo sin precedentes", señalan.

La pandemia, el catalizador

La doctora española le pone piel a los datos y conclusiones de la mencionada investigación. "En mi caso, la pandemia es la gota que ha colmado el vaso", le dice a BBC Mundo.

"No es por el volumen de trabajo debido al coronavirus, eso está igual en mi país, sino por el desgaste de no poder visitar a mi familia, especialmente a mi abuela, a la que tengo miedo de no ver más. Llevo casi un año sin poder verlos y las dificultades para entrar y salir de Reino Unido son cada vez mayores. Me siento aislada y la pandemia va a durar muchos meses todavía", explica la doctora.

"Reino Unido ha salido relativamente mal parado en términos económicos y sanitarios durante la primera oleada de la pandemia", dicen los expertos.
Pie de foto,

"Reino Unido ha salido relativamente mal parado en términos económicos y sanitarios durante la primera oleada de la pandemia", dicen los expertos.

La pandemia como catalizador. Esa es precisamente la principal hipótesis que manejan Portes y O'Connor para explicar la fuga de ciudadanos nacidos fuera de Reino Unido.

"Reino Unido ha salido relativamente mal parado en términos económicos y sanitarios durante la primera oleada de la pandemia", analizan.

"Para muchos inmigrantes, especialmente europeos y los que han llegado recientemente o tienen familia en su país, la elección [de quedarse durante la pandemia] habría supuesto quedarse aquí sin trabajo, con menos dinero o incluso con nada, y pagar una vivienda con un alquiler relativamente caro".

Así que "la elección no ha sido difícil para ellos", reflexionan. Y esta es: "Volver a casa con la familia, con menos gastos y menor probabilidad de contraer el coronavirus".

Alberto Domínguez se identifica plenamente con el diagnóstico de estos expertos.

Este tatuador y modelo español llevaba casi seis años en Londres y hace dos semanas hizo las maletas y volvió a su tierra.

"Amo Londres: su ocio, su multiculturalismo, su eficiencia, las oportunidades que tenía antes…", le dice a BBC Mundo, "pero es extremadamente complicado vivir en esta ciudad en estos momentos debido a la pandemia, con un coste de vida tan elevado y sin ingresos".

"Es una pena que aún no se pueda tatuar online", bromea con aire de resignación.

Londres
Pie de foto,

El precio de la vivienda en Londres es uno de los motivos por los que los trabajadores europeos deciden marchar ante la falta de ingresos provocada por la crisis del covid-19.

Inmigrantes, más castigados

Dinero, vivienda y trabajo. Estos tres pilares para la inmigración que cita la investigación de ESCOE comenzaron a tambalearse pronto con la pandemia.

Antes de su llegada, la tasa de desempleo en Reino Unido estaba en su nivel más bajo desde 1975 (3,8%), pero ahora está en el punto más alto de los últimos cuatro años.

Más de 1,7 millones de personas están sin empleo y la tasa de desempleo podría moverse entre el 7% y el 10% a mediados de año, según las proyecciones del Banco de Inglaterra.

Y son cifras que no recogen la verdadera magnitud del problema, de acuerdo a los investigadores de ESCOE, que perciben que gran parte del castigo económico de la crisis sanitaria se está posando sobre los migrantes.

"Parece que gran parte de la carga de la pérdida de puestos de trabajo durante la pandemia ha recaído en los trabajadores foráneos y se ha manifestado en una migración de retorno, más si cabe que en las propias cifras de desempleo", considera Portes.

Y tiene mucho que ver con el tipo de empleos que ocupan estos ciudadanos.

"Los inmigrantes tienen una probabilidad desproporcionada de acabar empleados en el sector de la hostelería y en otros relacionados con servicios que requieren un contacto cara a cara, por lo que es más plausible que sean despedidos o pierdan gran parte de sus ingresos" debido a la pandemia.

Cocina Londres
Pie de foto,

Los inmigrantes ocupan en muchas ocasiones puestos de cara al público, lo que les ha hecho más vulnerables en esta pandemia.

"Ese es claramente mi caso", explica Angela, una esteticista italiana que retornó a finales del año pasado a Carpinone, un pequeño pueblo italiano a mitad de camino entre Roma y Nápoles.

"Las condiciones de mi contrato cambiaron con la pandemia, comencé a tener menos horas y menos ingresos. Y las ayudas públicas no compensaban la diferencia. Ya no merecía la pena quedarse en Londres por más tiempo", le explica a BBC Mundo.

La red de resistencia de estos trabajadores es lógicamente menor, y más en una ciudad como Londres. Muchos señalan el precio de la vivienda como uno de los motivos para no poder aguantar más tiempo en esa situación.

"El precio de alquilar una vivienda es excesivamente elevado en Londres, es surrealista", explica Domínguez. "Y las condiciones de los pisos son lamentables", se queja.

"Es cierto que esta ciudad es una caldera para el dinero. Una gran parte de tu salario se va en pagar el alquiler, no digamos si intentas comprar una vivienda. Y si tratas de alejarte del centro en busca de algo más barato, el transporte se come la diferencia", se lamenta también Sonia G.

Una queja que podría trasladarse a muchas capitales europeas, pero que en el caso de Londres es especialmente significativa.

La capital británica es la ciudad con el alquiler más caro de Europa y la cuarta del mundo, según datos de la consultora ECA International.

El coste medio de una vivienda de tres habitaciones para expatriados es de US$6.959 al mes, según sus datos de 2020. Y un piso de una habitación se puede mover entre US$1.700 y US$2.000.

En definitiva, la caída de la población activa que impulsan las miles de experiencias similares a las narradas por estos migrantes es lo "que ayuda a explicar por qué, a pesar de la fuerza con la que el PIB está siendo golpeado, el desempleo aún no se ha disparado a los niveles que muchos organismos prevén", analiza Portes.

Y no solo eso: su informe también apunta a la situación de las universidades, pues muchas de ellas han pasado a impartir los cursos a distancia, provocando que los estudiantes extranjeros hayan decidido marcharse también.

London
Pie de foto,

"Hemos visto ya problemas en sectores que tradicionalmente han tenido muchos trabajadores de la UE", dicen algunos representantes de los empresarios británicos.

Preocupación en algunos sectores económicos

Antes de la pandemia, "Londres seguía siendo atractiva para los trabajadores del Reino Unido y del extranjero, a pesar de los trastornos económicos previstos por el Brexit", analiza Alec Smith, responsable del estudio de vivienda de ECA.

Pero la evolución del éxodo ha encendido algunas alarmas en los sectores económicos más dependientes de la inmigración europea en Reino Unido.

"Hemos visto algunos problemas en sectores que tradicionalmente han tenido muchos trabajadores de la UE. Tenemos miembros que están sufriendo por cubrir puestos en la producción de alimentos y en transporte, particularmente en el de los vehículos pesados", afirmó esta semana Neil Carberry, director de la Confederación de Contratación y Empleo, al periódico The Telegraph.

También lo perciben desde UK Hospitality, que representa al sector de la hostelería. Según sus datos, una quinta parte de los trabajadores del sector proceden del extranjero, cifra que se eleva al 30% en los hoteles y que en Londres supone tres cuartas partes de la plantilla en trabajos como limpieza y cocina. Muchos se han marchado, señalan en un comunicado.

Mayor preocupación hay en sectores como la agricultura, donde "el 99% de la mano de obra agrícola estacional procede de la UE", según un informe de la Cámara de los Comunes.

"¿Por qué nuestros jóvenes y nuestra mano de obra rehúyen el trabajo duro, mientras que rumanos, lituanos y búlgaros, etc., parecen hacerle frente?", se preguntaba el diputado conservador Derek Thomas en una reciente sesión parlamentaria que abordaba el tema de este sector.

Y es que el miedo a la escasez de mano de obra se ha agudizado, más en los últimos días.

"Sabemos que muchos de nuestros trabajadores se han vuelto a casa, pero no sabemos cuántos volverán", apunta Kate Nicholls, representante de la asociación de los hosteleros.

El retorno. Ese es el miedo entre los empresarios británicos, que entre la pandemia y el Brexit no confían ya en ser tan atractivos para los trabajadores que vienen de fuera de sus fronteras.

Así, una encuesta publicada hace unos días por el organismo que reúne a la industria manufacturera, Make UK, reveló que un tercio de los fabricantes británicos creía que la capacidad del país para atraer talento internacional ha quedado disminuida.

Brexit
Pie de foto,

Hay algunas dudas sobre si esos trabajadores foráneos que se han marchado volverán cuando acabe la pandemia.

¿Volverán?

La realidad es que mientras la pandemia azota, el Brexit se ha hecho realidad también. Y con él las nuevas normas de inmigración.

Los ciudadanos de la UE que abandonaron el Reino Unido en el último año necesitarán visas de trabajo para regresar y trabajar en el país. Los que tengan un estatus reconocido podrán volver para cubrir puestos de trabajo, pero los nuevos inmigrantes no.

"Yo podría volver. Pero aunque me da miedo la precariedad laboral en mi país, espero no tener que hacerlo", dice Sonia, la médica española. "Los debates sobre la inmigración de los últimos tiempos tampoco ayudaron a que me sintiera más unida al país", confiesa.

"No lo sé, quizá en un futuro", piensa el tatuador Alberto Domínguez, quien reconoce que el Brexit le produce algunas incertidumbres.

"Esperemos a que pase el coronavirus".

Tampoco se muestra convencida Angela: "Prefiero quedarme ya en mi país, pero veremos cuando acabe la pandemia".

Sus dudas parecen compartidas. Es pronto para saber si ese éxodo migrante es de ida y vuelta, pero ya antes de la pandemia una investigación de la BBC aseguraba que las búsquedas de empleo de europeos en portales de trabajo habían caído un 12% en el país y un 15% en Londres en 2019.

Y ese año entraba en el calendario con la mayor caída de migrantes europeos trabajando en Reino Unido desde 1997, de acuerdo a las cifras de la Oficina Nacional de Estadística del país.

Una incertidumbre que la pandemia ha magnificado. Al menos, por el momento.

lunes, 1 de febrero de 2021

La variante brasileña ya está presente en el 91 % de los casos de COVID-19 en el Amazonas mientras que Manaos se asfixia ante un segundo colapso sanitario

 

La variante brasileña ya está presente en el 91 % de los casos de COVID-19 en el Amazonas mientras que Manaos se asfixia ante un segundo colapso sanitario

Una investigación, elaborada por la Fundación Oswaldo Cruz, reveló una rápida diseminación de la nueva variante que podría indicar un mayor poder de transmisibilidad

Trabajadores entierran a una persona fallecida por COVID-19, en el cementerio público Nossa Senhora Aparecida en Manaos, Amazonas (Brasil). EFE /RAPHAEL ALVES/Archivo
Trabajadores entierran a una persona fallecida por COVID-19, en el cementerio público Nossa Senhora Aparecida en Manaos, Amazonas (Brasil). EFE /RAPHAEL ALVES/Archivo

La nueva variante brasileña del coronavirus ya está presente en el 91 % de los casos de COVID-19 analizados en el estado de Amazonas (norte), que vive un dramático colapso sanitario, según un estudio divulgado este viernes.

La investigación, elaborada por la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), centro de investigación médica de referencia en Latinoamérica, revela una rápida diseminación de la nueva variante amazónica que podría indicar un mayor poder de transmisibilidad.

PUBLICIDAD

En diciembre, la bautizada como “P.1” se detectó en el 51 % de las muestras analizadas en los laboratorios y en la primera quincena de enero ese porcentaje saltó de forma sustancial hasta el 91 %, lo que constata que se ha convertido en el linaje predominante en Amazonas.

En este sentido, el hecho de que comparta mutaciones con las variantes originarias de Reino Unido y Sudáfrica, y de haber sido encontrada con mayor frecuencia en los estudios genéticos, sugiere que sea “más transmisible”, según indicó Felipe Naveca, investigador del Instituto Leônidas & María Deane (Fiocruz Amazonía).

Además de Amazonas, también se han registrado tres contagios con la nueva variante hallada en Manaos, capital de Amazonas, en el estado de San Pablo (sureste), aunque los especialistas creen que podría estar ya presente en muchas otras regiones del país.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud informó esta semana que se han detectado casos de esta nueva variante, además de en Brasil, en otros siete países: Japón, Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Alemania, Corea del Sur e Irlanda.

Un paciente espera atención médica en el Hospital 28 de Agosto, el 14 de enero de 2021, en Manaos (Brasil). EFE/Raphael Alves
Un paciente espera atención médica en el Hospital 28 de Agosto, el 14 de enero de 2021, en Manaos (Brasil). EFE/Raphael Alves

Manaos, una ciudad que se asfixia ante un segundo colapso sanitario

La ciudad brasileña de Manaos, situada en el corazón del Amazonas, se ha topado por segunda vez en menos de un año con la peor cara de la pandemia: la escasez de camas, el creciente colapso sanitario y la irrupción de una nueva e irrefrenable variante del coronavirus.

La nueva cepa, detectada inicialmente en suelo japonés, predomina ya en casi la totalidad de las pruebas de COVID-19 realizadas en la zona, donde los propios habitantes ayudan a cavar fosas ante la acumulación de fallecidos.

Las cifras, desoladoras, dibujan nuevamente un panorama trágico y una situación insostenible que podría repercutir en las localidades rurales del interior del estado de Amazonas, como San Gabriel de Cachoeira y Tefé, ya en alerta.

Desde que comenzó la crisis sanitaria, la región ha constatado cerca de 260.000 casos y más de 7.600 decesos. En Manaos, donde las poblaciones indígenas corren grave peligro, las muertes se han duplicado entre diciembre y enero ante el desbordamiento y plausible cansancio de las autoridades locales y los trabajadores sanitarios.

Ilton García, de 63 años, respira con el apoyo de un cilindro de oxígeno mientras se recupera del COVID-19 en su casa, el 26 de enero de 2021, en Manaos (Brasil). EFE/Raphael Alves
Ilton García, de 63 años, respira con el apoyo de un cilindro de oxígeno mientras se recupera del COVID-19 en su casa, el 26 de enero de 2021, en Manaos (Brasil). EFE/Raphael Alves

El sistema de salud de Manaos ha colapsado por segunda vez desde el comienzo de la pandemia”, declara tajante Renata Reis, directora general adjunta de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Brasil, en una entrevista a Europa Press.

Para ella, sin embargo, la situación es ahora “más compleja y grave” debido a la falta de camas y la existencia de una nueva variante, que pone en tela de juicio la inmunidad de grupo. Los datos de las autoridades apuntan a 348 entierros en mayo durante la primera ola, una cifra que había alcanzado los 1.333 en enero.

Reis lamenta así que la población “llegue en masa” a Manaos, única ciudad de la zona preparada para tratar a los pacientes más críticos con COVID-19, y alerta de que en el estado existe ya un 96 por ciento de ocupación.

El traslado de pacientes y la petición de ayuda a nivel internacional se ha vuelto inevitable. “Se trata de una situación completamente crítica, de muerte por asfixia. No estamos tranquilos porque la capacidad local no es suficiente”, recuerda Reis, que explica, además, que Manaos es el principal punto de apoyo sanitario para las comunidades más cercanas, que ya están sufriendo un efecto dominó.

El empeoramiento de la situación podría convertir San Gabriel de Cachoeira, que se encuentra a unos 800 kilómetros, en el próximo Manaos. Allí los pacientes en estado crítico están pereciendo ante el virus debido a la falta de oxígeno y la imposibilidad del traslado para evitar una mayor saturación hospitalaria.

Imagen de archivo de dos personas llorando por la muerte de un familiar en el cementerio Parque Taruma de Manaos, Brasil. 17 enero 2021. REUTERS/Bruno Kelly
Imagen de archivo de dos personas llorando por la muerte de un familiar en el cementerio Parque Taruma de Manaos, Brasil. 17 enero 2021. REUTERS/Bruno Kelly

Falta de oxígeno

Aunque muchos insisten en señalar la nueva cepa como principal culpable del colapso, la postura del Gobierno federal, con Jair Bolsonaro al frente, ha llegado al Amazonas como un jarro de agua fría. Para el presidente, su Ejecutivo ha hecho “más de lo que estaba obligado a hacer” en la gestión de una crisis que ha provocado ya más de 9 millones de contagios y 222.000 muertos a nivel nacional.

Voces críticas achacan a la complacencia del Gobierno la lenta respuesta sanitaria a las señales de advertencia sobre una segunda crisis en Manaos. Así, investigadores de nivel federal están indagando en la repuesta dada por el ministro Eduardo Pazuello, que parece haber ignorado en gran medida las alertas de los proveedores de oxígeno e insiste ahora en culpar a la nueva variante.

La Fiscalía, por su parte, insiste en una posible falta de omisiones desde Sanidad dado que Pazuello aguardó hasta el 3 de enero para enviar a sus delegados a evaluar la crisis que atravesaba Manaos a pesar de ser consciente de que la situación se estaba degradando.

Manaos ha perdido por el momento la capacidad de producir oxígeno, tanto para la capital del estado como para las ciudades del interior. “La planta de oxígeno de Manaos es la responsable de abastecer a toda la región. Esto ha provocado una situación dramática que se sigue alargando”, señala Reis, que sostiene que la idea principal de su organización en la zona es ahora la de aumentar el número de camas.

Personas hacen fila con tubos de oxígeno (MARCIO JAMES / AFP)
Personas hacen fila con tubos de oxígeno (MARCIO JAMES / AFP)

Achaca el problema sanitario en Brasil a la “desconexión del discurso acerca de las medidas de prevención” y denuncia así la soledad de las autoridades locales a la hora de insistir en el cumplimiento de unas medidas a las que el propio presidente ha llegado a oponerse.

Nos preocupa la respuesta sanitaria. Hay un desequilibro entre la parte sur y la parte norte del país”, subraya, si bien asegura que en el Amazonas, precisamente, la gente “no se ha relajado”.

Ante una fuerte población indígena, vulnerable y falta de recursos, las comunidades rurales del interior del estado, río arriba, que cuentan con infraestructuras más precarias y con menor saneamiento, están presentado un 47 por ciento de los casos nuevos detectados en la región. “Hay que reforzar el interior (...) para no saturar Manaos. Ahí se centra nuestro trabajo”, dice Reis.

Aunque hace hincapié en el hecho de que “no ve el final de esta crisis” y pide “no normalizar” lo que está pasando, Reis destaca la ayuda externa y el apoyo del gobierno local: cerca de Tefé ya no hay concentradores de oxígeno para poder recargar las bombonas y se están formando colas.

Esta escasez de suministros para luchar contra el coronavirus ha llevado a organizaciones como World Vision a entregar un millar de estas bombonas en la región amazónica brasileña, que también habría recibido ayuda procedente de Venezuela.

Está previsto que la distribución de oxígeno en la zona ayude a una decena de localidades a salir adelante temporalmente sin tener que derivar a los enfermos, pero todo apunta a una situación insostenible en una ciudad que se está asfixiando.

(Con información de EFE y Europa Press)

Economía aún en 'profundidades de recesión', dice Rosengren de la Fed

 La Reserva Federal

Economía aún en 'profundidades de recesión', dice Rosengren de la Fed

Eric Rosengren, presidente de la Fed de Boston, a la izquierda, y Raphael Bostic, presidente de la Fed de Atlanta.

 BANCO DE LA RESERVA FEDERAL DE BOSTON, BANCO DE LA RESERVA FEDERAL DE ATLANTA

La discusión sobre una recuperación económica de Estados Unidos sigue siendo simplemente eso: hablar, dijo el lunes el presidente de la Fed de Boston, Eric Rosengren.

“Todavía estamos en las profundidades de una recesión”, dijo Rosengren durante una conferencia sobre mercados laborales patrocinada por la Fed de Atlanta.

Si bien muchos despidos a tiempo parcial han vuelto al trabajo, "todavía estamos hablando de un desempleo del 6,7%, y todavía estamos hablando de 3 millones de personas en despido temporal", dijo.

“Espero que en el transcurso de la primavera estemos hablando de una recuperación significativa. Pero creo que depende de ... algunos de los resultados de salud pública ”, dijo.

El presidente de la Fed de Atlanta, Raphael Bostic, junto a Rosengren. dijo que la economía está experimentando una combinación de recesión y recuperación al mismo tiempo.

Ha habido una “recuperación significativa en algunos sectores” donde los líderes empresariales están fuera del modo de crisis pandémica, dijo.

Bostic y Rosengren participaron en un panel para discutir problemas estructurales en el mercado laboral que impiden que los negros y otras minorías alcancen su pleno potencial de empleo.

Bostic, el primer presidente negro de un banco regional de la Fed en sus más de 100 años de historia, dijo que los legisladores del gobierno debían pensar "de manera integral" sobre el problema, combinando mejoras en atención médica, transporte, vivienda asequible y desarrollo de habilidades.

Además, “para muchas personas que queremos en la fuerza laboral, no tienen información sobre cómo podrían hacerlo”, dijo Bostic. El gobierno tiene que ir a buscarlos e involucrarlos, agregó.

Rosengren dijo que en East Hartford, Connecticut, hay un vecindario afroamericano y latino con desempleo de dos dígitos a cinco millas de las principales fábricas que buscan trabajadores. Pero nunca se han encontrado los dos lados.

Rosengren dijo que parte de la desconexión, más allá del hecho de que la gerencia ni siquiera estaba considerando la contratación en el vecindario del centro de la ciudad, fue que no había autobuses públicos cerca de las fábricas y los horarios de los turnos dificultan el trabajo de las mujeres. Muchos de los trabajos iniciales estaban en el turno de tarde, pero los dejaron salir antes de que hubiera alguna posibilidad de encontrar transporte público.