La invasión rusa de Ucrania ha preparado el escenario para un aumento más rápido de los precios al consumidor, con el caos de la guerra elevando los costos de fabricación de alimentos, bienes de consumo y maquinaria en lugares alejados del campo de batalla.

El conflicto está estresando una cadena de suministro global ya tensa, y es probable que su impacto económico se sienta en los hogares de todo el mundo, en los supermercados, las tiendas minoristas y las gasolineras. Si bien los costos más altos tardarán en pasar de los productores a los consumidores, los ejecutivos y analistas esperan que las consecuencias de la guerra empeoren la inflación ya avivada por la escasez de bienes y trabajadores.